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La Navidad marca el inicio de un periodo de celebraciones en las que son habituales los excesos, sobre todo con el alcohol. Unas cervezas con el aperitivo, vino durante la comida o la cena, cavas y licores con los postres, además de las copas para finalizar. El alcohol se convierte en uno de los protagonistas de nuestras celebraciones, a pesar de que los riesgos que provoca el consumo etílico desmesurado no se limitan a una desagradable resaca. Inflamación de páncreas, cefaleas, trastornos hepáticos y gástricos, por no hablar de los accidentes de tráfico, pueden ser algunos de los efectos perniciosos. Lo mejor para evitar problemas es no beber, pero, si lo hace, no dude en seguir estos sencillos y saludables consejos.
Recuerde que la bebida es un acompañamiento de la comida, no al contrario.Controle los gramos de alcohol que ingiere multiplicando los grados de la bebida -que son los gramos de alcohol por cada 100 cc- por la cantidad que tome.
Ejemplo: cuatro cañas de 250 cc con un 5% de alcohol, tendrán 4 x 250 x 5 / 100 = 50 gramos. Dado que el hígado metaboliza 25 gramos de alcohol por hora, tendrá el alcohol circulando durante 2 horas por su cuerpo.
En general, se considera aceptable para la salud una ingesta por debajo de los 30 gramos de alcohol al día. Entre 30 y 60 gramos de alcohol diarios el riesgo es moderado, y es problemático, con riesgo para el desarrollo de cirrosis, cuando se superan los 60 gramos al día.
Ya lo sabe: si bebe, no conduzca. Aún en pequeñas cantidades, el alcohol ejerce un efecto depresor sobre el sistema nervioso. Disminuye la capacidad de conducción y los reflejos y aumenta las probabilidades de un accidente.En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI