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Ventajas e inconvenientes de la sanidad privada
Una persona de clase alta o media-alta con profesión liberal, que busca comodidad tanto a la hora de acudir al médico como cuando ha de ser hospitalizada, y que valora mucho la posibilidad de elegir al médico especialista. Este es, a grandes rasgos, el perfil del cliente de los seguros sanitarios privados. En España, el 17% de la población, es decir, alrededor de 7 millones de personas, tienen contratado un seguro de asistencia médica privada, según datos de Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA).
La saturación de los servicios sanitarios adscritos a la Seguridad Social, el progresivo aumento del nivel de vida en nuestro país y un paulatino cambio de mentalidad en la importancia que se otorga a todo lo relacionado con la salud explican que hoy la sanidad privada sea un negocio al alza: en el 2004 la contratación de sus pólizas creció un 4% respecto al año anterior, convirtiéndose en uno de los sectores de las aseguradoras que mejor comportamiento mostró.
La medicina privada ofrece, por lo general, varios tipos de pólizas, pero la más extendida -con un 86% de la cuota de mercado- es la de la asistencia sanitaria completa (médicos de familia, especialistas...) con servicios en el territorio nacional y en el extranjero y libre elección de médicos dentro de los cuadros de la compañía. Ginecología, pediatría y traumatología son las especialidades más demandadas por los usuarios de la sanidad privada. Junto con estas prestaciones, los seguros privados también cubren la asistencia hospitalaria, intervenciones quirúrgicas, urgencias, partos, análisis, exploraciones, tratamientos, medicina general y especializada, asistencia a domicilio, etc.
Pero no es oro todo lo que reluce. Las compañías de asistencia sanitaria privada no son otra cosa que empresas en busca de negocio y exigen al nuevo asegurado una salud casi de hierro: antes de aceptar a un cliente, lo someten a un exhaustivo reconocimiento médico tras el cual se decidirá si es admitido. Ante la más mínima sospecha de que presente complicaciones de salud en un futuro inmediato, podrá ser rechazado: una persona con muchas probabilidades de enfermar no es el cliente ideal.
Otro aspecto poco conocido de estas empresas es el periodo de carencia que aplican: algunas coberturas de las pólizas no son efectivas desde el principio, y ello con la finalidad de evitar clientes que buscan beneficiarse inmediatamente de las ventajas de la sanidad privada. Podrán hacerlo, pero tras haber sido usuarios 'no problemáticos' durante un tiempo.
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