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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Potitos infantiles, de frutas y con pollo y arroz: Útiles y bien elaborados

Ayudan a que los niños descubran sabores y aprendan a masticar y tragar. Son una alternativa a los purés caseros.

  La alimentación en el primer año de vida es crucial en el desarrollo del bebé, ya que su crecimiento es más rápido que nunca y las necesidades nutritivas, mayores. Es en esta época cuando los lactantes (menos de 12 meses) son más inmaduros y vulnerables, por lo que deviene fundamental asegurarles una alimentación adecuada que satisfaga sus necesidades nutritivas, prevenga posibles patologías y ayude a crear hábitos alimentarios saludables.

Se distinguen tres etapas: durante el periodo lácteo (hasta 4-6 meses), la alimentación se basa en la leche, que puede ser materna (la más recomendada), artificial (fórmulas de inicio) y mixta. En el periodo de transición, destete o Beikost (a partir de 4-6 meses), deben aumentarse tanto la energía aportada como la cantidad de diversos nutrientes. Es por ello que se introducen alimentos semisólidos (purés caseros y/o potitos), aunque se siga manteniendo la lactancia, que en esta fase es mayormente artificial (fórmulas de continuación). Se van incorporando, paulatinamente y de acuerdo con el pediatra, alimentos no lácteos, preparados de forma adecuada en consistencia y cantidad y adaptados a la maduración y desarrollo del bebé. Así los niños y niñas aprenden a masticar y tragar y prueban nuevos sabores. En el periodo de maduración digestiva se introducirán otros alimentos.

La leche no es suficiente

  La leche no proporciona la energía y nutrientes que precisa un bebé que ya ha cumplido 4 ó 6 meses. Sus funciones digestivas han madurado, por lo que se debe incluir una alimentación complementaria. No se recomiendan los nuevos alimentos antes, pero tampoco conviene introducirlos después, porque la falta de diversificación es motivo de pérdida de apetito, y se desaprovecha una época idónea para la educación del gusto y la adaptación progresiva a una alimentación equilibrada.

Se han analizado dos variedades de alimentos infantiles envasados en tarros de cristal o potitos: cuatro de "frutas variadas" y otras tantas "con pollo y arroz", de Hero, Hipp (se declara ecológico), Nestlé y Nutribén, que costaban desde 3,36 hasta 7,82 euros el kilo. Aunque lo perfecto es seleccionar los ingredientes y preparar en casa purés con carne y papillas de frutas, recurrir a estos tarritos es una solución correcta, tal y como demostró este análisis.

Etiquetado y envase

Además de las indicaciones obligatorias en cualquier alimento envasado, la etiquetas de los potitos deben proporcionar información sobre: composición nutricional, instrucciones de preparación, presencia o ausencia de gluten y edad mínima a partir de la cual deben consumirse (mínimo: 4 meses). El estudio anotó sólo una irregularidad: las dos muestras de Hipp no mostraban denominación de venta, peso neto y fecha de consumo preferente en el mismo campo visual, por lo que incumplen la norma.

Los ocho envases tienen cierre hermético: para abrirlos, hay que presionar el centro de tapa, destacado en otro color. Si la tapa se mueve, o si al girarla no suena "pop", no se consumirá el alimento.

Qué tienen los tarritos de frutas

Ninguno contenía gluten ni huevo, pero uno tenía leche. Estas tres sustancias son potencialmente alergénicas

Por su aporte vitamínico, conviene incluir frutas, ya en zumo ya en puré, en la dieta del lactante cuando cumple los cuatro o cinco meses de edad. Pero las frutas no han de sustituir a una toma de leche, porque se debe asegurar al bebé el aporte suficiente de calcio y proteínas. Por tanto, leche y frutas deben ser complementarias, no excluyentes. Importante: las frutas son dulces por naturaleza, por lo que no es necesario endulzarlas con azúcar. Estos potitos tienen en común el uso de la naranja o la manzana y, dependiendo de las muestras, se encuentran otras como albaricoque, melocotón, piña, plátano o pera; Hipp añade zanahoria. Otros ingredientes de estos potitos de frutas son agua o zumo, espesantes como harina y almidón, vitamina C y azúcar (salvo en Hipp). Según los etiquetados, la mayor cantidad de fruta la ofrece Nutribén (91% del producto) y la menor Nestlé (66%). Hipp tiene el 76% de fruta y Hero el 85%. Las calorías variaron desde las 55 cal/100 g de Hipp hasta las 84 cal/100 g de Nestlé. El nutriente principal son los hidratos de carbono, que representan entre el 13 y el 20% de producto. Los hidratos de carbono se componen básicamente de azúcares simples como la fructosa (propio de la fruta) o la sacarosa, si se ha añadido azúcar. Los hidratos de carbono complejos vienen representados por el almidón, añadido por su función espesante o gelificante.

El contenido en proteínas (0,5%) y grasas (0,1%) es irrelevante. No lo es, sin embargo, el de fibra (1%), beneficiosa para la regulación del tracto gastrointestinal. Los cuatro potitos de frutas contienen vitamina C añadida; con un tarro de 250 gramos de cualquiera de ellos se cubren sobradamente las necesidades diarias del lactante para este nutriente.

¿Y los de pollo con arroz?

  Los ingredientes, según indican sus etiquetas, son: pollo, arroz, aceite de oliva (salvo en Hero, que emplea girasol), sal y, en algunas muestras, verduras. En Hipp (cuya denominación es "verduras y arroz con pollo") el ingrediente mayoritario son las verduras. Nutribén es el único sin verdura y Nestlé el único que añade leche, siendo éste su ingrediente mayoritario. Nutribén y Hero emplean almidón como espesante. Cien gramos de estos potitos aportan entre 68 y 87 calorías, lo que supone un cuarto de las necesidades energéticas del niño. Los carbohidratos son también en estos potitos el ingrediente mayoritario, pero suponen sólo entre el 7% y el 8%. Además, cien gramos aportan desde 0,5 gramos de fibra (Hero) hasta 1,7 gramos (Nutribén). El mayor contenido en proteína se encontró en Nestlé (4,8%) y Nutribén (4,2%), mientras que Hipp se quedaba en 2,4%. La grasa, del aceite y el pollo, representa entre el 3% y el 4%. Los análisis detectaron almidón en las cuatro muestras (desde el 11% de Nutribén hasta el 6% de Hipp), y en proporción superior a la de los tarritos de frutas. Este almidón puede proceder de la patata y de su adición como espesante.

En tres de los cuatro potitos, el pollo se menciona en primer lugar en la denominación, por lo que este ingrediente debe representar no menos de un 10% del producto, y el contenido en proteínas debe ser como mínimo 4 g/100 calorías y el de grasas un máximo de 6 g/100 calorías; los tres tarros cumplen estos requisitos. Cuando el pollo no se menciona en primer lugar en la denominación (caso de Hipp), debe representar al menos el 8% del producto, las proteínas han de llegar como en mínimo a 3 g/100 calorías y la grasa no debe superar 4,5 g/100 calorías. Hipp (con 4,7 g/100 calorías) supera ligeramente este máximo en grasas. Por otra parte, los potitos deben tener menos de 200 mg/100 g de sodio, límite al que ni siquiera se acercan estos ocho potitos: los de fruta lo contienen entre 7 y 19 mg/100 g y los de pollo desde 46 hasta 158 mg/100 g.

Alérgenos, plagicidas y estado sanitario

La introducción de nuevos alimentos en la dieta de los bebés debe hacerse paulatinamente y siguiendo las recomendaciones del pediatra. A esta edad, los niños son muy sensibles a los cambios bruscos: pueden surgir intolerancias y alergias alimentarias. El gluten es una fracción proteica (propia de cereales como trigo, cebada, centeno y avena) desaconsejada para lactantes de menos de 6 meses de edad con el objetivo de reducir el riesgo de celiaquía. Cuanto más tardía es la introducción del gluten, más benigno es el debut de la enfermedad, si se produce. Otros alimentos, como huevo, leche, pescado y ciertas frutas, son potencialmente alergénicos si se introducen excesivamente pronto, en cierta cantidad y de forma reiterada. Se ha comprobado en laboratorio si los ocho potitos comparados en este análisis contenían leche, huevo o gluten, todas ellas sustancias problemáticas para algunos niños. Los ocho llevan en sus etiquetas la indicación y el logotipo específico de alimentos "sin gluten" (esta mención es obligatoria). Resultados: no se detectó gluten, huevo ni leche en las muestras, salvo en Nestlé "Pollo con arroz" que contiene (y declara en su lista de ingredientes) leche.

Por otra parte, los alimentos infantiles no deben contener Residuos de plaguicidas encima de 0,01 mg/kg de producto listo para el consumo o reconstituido. Se buscaron en las ocho muestras los plaguicidas más utilizados, con resultados negativos.

El estado microbiológico de este alimento ha de ser impecable: los bebés los van a consumir tal cual (tarritos de frutas) o después de un leve calentamiento (pollo con arroz). Los análisis demostraron la inexistencia de gérmenes en los ocho potitos, por lo que su calidad higiénico-sanitaria era correcta.

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