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El mercado de cocinas presenta hoy día más alternativas que nunca. Tantas, que puede resultar complicado elegir la más adecuada para cada uso y consumo familiar.
Para muchos las placas con dos focos con suficientes, pues cada vez se usan más las planchas de cocina o el microondas
Placas por inducción, cocinas eléctricas, de gas o vitrocerámicas son las opciones más extendidas. Cada una de ellas presenta ventajas e inconvenientes que conviene sopesar antes de adquirirlas. En la elección deben primar, por encima de la estética, los hábitos de quien utilizará la placa (uso diario o más bien ocasional, pocos platos o grandes cantidades de comida...). También el presupuesto disponible inclinará la compra hacia una placa u otra, sin olvidar un aspecto que cada vez se valora más: su facilidad de limpieza y el espacio que ocupan.
Se trata de una placa de acero inoxidable con quemadores de llama, aunque también pueden tener tres quemadores de llama y uno eléctrico. Cada fogón se diferencia en la potencia de la llama y los modelos más completos disponen de un dispositivo de autoencendido y un sistema de seguridad que corta el flujo de gas si la llama se apaga. También las hay de dos quemadores, e incluso de un quemador a gas y otro eléctrico, interesantes para cocinas pequeñas o segundas viviendas.
Se diferencian de las anteriores en que su base no es metálica, sino de vidrio o similar. Resultan más estéticas y modernas, pero poseen las mismas ventajas e inconvenientes que las tradicionales de gas. Son más caras: a partir de los 160 euros.
Transmiten el calor de abajo hacia arriba, no de manera horizontal, con lo que se pierde menos calor y hay menos riesgo de quemaduras por contacto con las partes exteriores a las zonas de cocción. Requieren recipientes con base plana para sacarles el máximo rendimiento. Hay placas que combinan focos de vitrocerámicas de distinto tipo (ejemplo: dos focos de inducción y dos Hi Light). También las hay de sólo dos focos, de tamaño más reducido.
Tipos de vitrocerámicas:
Este tipo de vitrocerámicas funcionan a gas. Son mucho más caras que las eléctricas, pero ahorran en el recibo de la luz, principal inconveniente de las otras. Su oferta es limitada, probablemente debido a su elevado precio (cuestan alrededor de 100 euros frente a los 250 euros de las eléctricas) y a su baja eficiencia energética.
Cocinas eléctricas tradicionales. Los fuegos son placas metálicas de hierro fundido de diferentes tamaños y potencia que se pueden graduar en función de las necesidades del usuario. Es habitual que uno de los focos sea 'rápido' y se caliente en menos tiempo. También es frecuente que se combinen focos eléctricos y quemadores de gas.
Fáciles de limpiar. Basta con utilizar un paño suave cuando el foco se encuentre templado o frío. Se pueden emplear productos especiales para estas placas siempre que no dañen su superficie. Además suelen incluir una rasqueta con cuchilla para eliminar los restos de comida pegados.En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI