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Los minerales son indispensables para el buen funcionamiento del organismo humano, en el que representan cerca de un 4% de su peso corporal y se distribuyen en similares proporciones en todos los tejidos. Todos ellos son esenciales, es decir, el organismo no es capaz de producir ninguno por sí mismo y necesita adquirirlos de los alimentos que conforman la dieta cotidiana para evitar carencias. Algunos de ellos se necesitan en gran cantidad (macrominerales) y otros en cantidades menores (microminerales).
Nuestro organismo contiene unos 1.500 gramos de calcio -el 99% en los huesos-.
En el organismo hay unos 860 gramos de fósforo -el 80% en los huesos-.
Forma parte de huesos y dientes e interviene en la actividad nerviosa y muscular. Cuando se asocia con ciertos lípidos, da lugar a los fosfolípidos (componentes estructurales de membranas celulares). Cumple también un papel esencial en el almacenamiento y la utilización de energía.Nuestro organismo contiene unos 25 gramos de magnesio, ubicado en los huesos.
Funciones. Interviene en la síntesis de proteínas y tiene un suave efecto laxante. Es importante para la transmisión de los impulsos nerviosos y aumenta la secreción de bilis.Se encuentran distribuidos en los distintos líquidos corporales.
Funciones. Regulan el contenido de agua dentro y fuera de las células, intervienen en la transmisión del impulso nervioso y la actividad muscular.Nuestro organismo contiene unos 4,5 gramos de hierro (75% en hemoglobina).
Fuentes dietéticas. El hierro que contienen los alimentos de origen animal. Las principales fuentes son el hígado, las carnes (en especial la de caballo) y los pescados, donde se encuentra en forma hemínica (hierro hemo) y se absorbe mejor que el de procedencia vegetal o del huevo. Entre las fuentes de origen vegetal destacan legumbres, frutos secos, frutas desecadas y verduras de hoja, con porcentajes de hierro elevados, pero cuya absorción es muy inferior, ya que se encuentra en forma no hemínica (no hemo). La vitamina C y las proteínas son factores que mejoran su asimilación, mientras que un exceso de vitamina B9 o ácido fólico, de fitatos (compuesto presente en las cubiertas de cereales), de taninos (vino tinto, té, café, espinacas, pasas y uvas y otras frutas como granada, caquis, membrillo o manzana) o de oxalatos (en espinacas, remolacha, espárragos, setas, cerveza, té, chocolate...) la reducen. Por ello, cuando una persona requiere de suplementos de hierro oral, se indica que es mejor tomarlos antes del desayuno junto con algún alimento rico en vitamina C (kiwi, cítricos, etc.).Al igual que las vitaminas, no aportan energía, pero sí:
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