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Dispepsia: digestiones difíciles: Una afección común, leve y de origen incierto

  La dispepsia, término que utilizaban griegos y romanos para referirse a una "mala digestión", identifica a una serie de dolores y molestias en la zona abdominal similares a la indigestión. Puede producirse de forma ocasional y aislada, pero en ocasiones se prolonga en el tiempo, persiste, se repite con frecuencia y, aunque no constituye un problema grave de salud, sí altera nuestra calidad de vida, nuestra sensación de bienestar. Desde un punto de vista médico, la definición precisa de sus causas supone la mayor dificultad de una afección que, según distintos estudios epidemiológicos, afecta alrededor de un 20% de la población en los países occidentales, sobre todo a partir de los 40 años, y con una distribución similar entre hombres y mujeres.

Tipos de dispepsia

En la actualidad, y de acuerdo con los criterios establecidos en el congreso de gastroenterología de 1999 celebrado en Roma, la dispepsia se define como cualquier dolor o molestia localizada en la parte superior y central del abdomen. Se ha establecido una clasificación de dos tipos -orgánica y funcional- en función de su origen. En la orgánica hay una causa clara, identificada, que puede producir los síntomas: gastritis, úlcera gástrica, reflujo gastroesofágico, toma de medicamentos, colon irritable, etc. Pero en la funcional no hay ninguna enfermedad orgánica que justifique la sintomatología y todo es normal, salvo los síntomas que presenta el dispéptico. La dispepsia funcional constituye uno de los problemas más frecuentes en las consultas de asistencia primaria, donde supone la causa de entre el 3% y el 5% de todas las visitas. Con el fin de no confundirla con una dispepsia ocasional, que dura sólo unos días, se han establecido una serie de criterios diagnósticos:

  • Sintomatología de una duración mínima de 12 semanas, que no tienen por qué ser consecutivas, en los últimos 12 meses.
  • La presencia de dispepsia, dolor o molestia abdominal en la parte central y superior del abdomen, de forma persistente o recurrente.
  • Ausencia de enfermedades orgánicas que puedan explicar la sintomatología.

Causas

Las causas de la dispepsia funcional no están bien identificadas y se piensa que pueden ser varios los mecanismos:

  1. Trastornos de la motilidad gastroduodenal. Se cree que es un elemento relevante en la mitad de los casos de dispepsia. Hay un desorden de los movimientos peristálticos, o bien hay un vaciamiento gástrico lento.
  2. Trastorno de la secreción gástrica. Sin embargo, la mayoría de los estudios no lo ha detectado en los dispéticos.
  3. Trastornos psicosomáticos. Se ha evidenciado una relación entre las situaciones de estrés y la agudización de los síntomas. Se cree que el aumento de catecolaminas y de los opioides endógenos, las beta-endorfinas, que se da en las situaciones de estrés, agobio y tensión, inhibe la motilidad gastrointestinal.
  4. También se ha pensado en el Helicobacter pylori, bacteria causante de la úlcera gástrica y de la gastritis, pero aunque en algunos dispépticos se ha detectado esta bacteria en su estómago, su erradicación no ha supuesto una mejora significativa en los síntomas.

Síntomas

Pueden ser muy variados y adoptar diversas formas clínicas. Lo más característico de la dispepsia es el dolor o molestia en la parte alta del abdomen o por detrás del esternón. Es una sensación dolorosa que puede empezar por la mañana, cuando la persona se levanta, y que en ocasiones no se alivia con nada. Hay también sensación de plenitud, de hinchazón abdominal después de las comidas y que además es más acentuada con las comidas grasas. Con frecuencia los dispépticos presentan ardor de estómago, pirosis, y no es infrecuente que tengan sensación nauseosa matutina, a veces con vómitos que no producen alivio. Muchos sufren pérdida de apetito.

No todos los dispéticos tienen los mismos síntomas. En unos predomina el dolor nocturno que se calma con la ingesta de alimentos, lo que lo asemeja al de la úlcera gástrica. En otros son más acusados la sensación de hinchazón, los eructos y los movimientos deglutorios frecuentes, como si se tratase de una aerofagia. Otro grupo presenta molestias retroesternales, los ardores, la sensación de tener un nudo detrás del esternón, una sintomatología muy similar a la del reflujo gastroesofágico.

Diagnóstico

El diagnóstico de la dispepsia funcional es un diagnóstico por exclusión, es decir, que hay que eliminar otras posibles causas. Aunque las patologías orgánicas (úlcera, gastritis, reflujo gastroesofágico...) que pueden motivar dispepsia son múltiples, se puede realizar un diagnóstico muy fiable mediante una buena historia clínica y una confirmación posterior con un estudio radiológico o endoscópico.

Tratamiento

Establecido el diagnóstico, surge la dificultad de fijar un tratamiento para una afección de la que se desconocen las causas. Hay que aclarar que muchos pacientes no precisan ningún tratamiento farmacológico y que no hay una terapia específica para esta dolencia. Esta realidad no es asumida por muchos dispépticos que piensan que "tiene que haber algo". Una completa y detallada explicación del origen de las molestias y el buen pronóstico de la enfermedad por el médico es una buena terapia. En ocasiones el tratamiento puede ser desalentador. A pesar de todas las medidas adoptadas y de los fármacos suministrados, el alivio puede ser escaso. No obstante, conviene dar varias recomendaciones que, sin que puedan garantizar un alivio total, pueden ser efectivas.

Recomendaciones generales

Algunas pautas para los pacientes con dispepsia funcional:

  • Evitar el tabaco, el alcohol y los fármacos antiinflamatorios que casi siempre tienen un efecto irritativo sobre las mucosas del tracto gastrointestinal. El café es mal tolerado por algunos dispépticos.
  • Evitar los chicles, ya que pueden causar ingestión de aire (aerofagia).
  • Comer despacio, masticar bien e ingerir poco líquido durante la comida para favorecer el procesamiento gástrico de los alimentos y facilitar la digestión. Es fundamental comer sin prisas, destinar tiempo para hacerlo con tranquilidad y evitar las situaciones de estrés, agitación, y ejercicio físico, antes y después de las comidas.
  • Comer con frecuencia y en pequeñas cantidades favorece el vaciamiento gástrico.
  • Evitar los alimentos excesivamente grasos así como los picantes, las especias y el exceso de fibra.
  • La sintomatología puede exacerbarse con los estados de estrés o tensión. Además, la dispepsia se da con más frecuencia en personas con ansiedad, neurosis, hipocondría, trastornos de personalidad, por lo que la psicoterapia de apoyo puede ser eficaz.
  • Las infusiones de plantas ayudan en algunos casos y hay todo un arsenal de ellas: angélica, boldo, hierba Luisa, manzanilla, milenrama, menta, poleo, regaliz...

Respecto al tratamiento farmacológico, hay que tener presente que debe ser individualizado según la sintomatología predominante. En algunos casos pueden ir bien los fármacos procinéticos que mejoran el tránsito del bolo alimenticio a través del tubo digestivo; en otros los antiácidos y protectores de la mucosa.


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