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Abrigan tanto como las mantas y resultan mucho más ligeros, con lo que son más cómodos para dormir
La aparición de los nórdicos como elemento de abrigo para las camas ha supuesto un auténtico 'boom' en los últimos años, dada su doble funcionalidad de edredón y de manta o sábana para cubrir la cama. Las ventajas del edredón nórdico frente a uno convencional son muchas: suele ser más ligero, pesa poco, tiene un sencillo diseño y es muy versátil. Además, es muy resistente y se puede usar durante muchos años, pues se utiliza dentro de una funda que se puede cambiar tantas veces como sea necesario.
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