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Créditos inmediatos: Una alternativa muy cara

  Disponer de hasta 3.000 euros en menos de 48 horas y con sólo una llamada nunca había sido tan sencillo como ahora, según anuncian los numerosos Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) que en las últimas semanas inundan los espacios publicitarios. Su objetivo es la captación de clientes que necesitan urgentemente una cantidad de dinero limitada (no pueden conceder préstamos de más 3.000 euros) y que para conseguirlo están dispuestos a pagar -aunque no siempre son concientes de ello- un tipo de interés que puede superar el 20% TAE (Tasa Anual Equivalente).

Solicitar estos créditos rápidos sólo conviene cuando se han agotado todas las demás vías

El creciente endeudamiento de las familias españolas -90% de la renta bruta disponible en 2003, según el Banco de España- impulsa a muchas personas a utilizar sus servicios.

¿Cómo funcionan?

  Aparentemente, el proceso es rápido, sencillo y cómodo: basta con tener el DNI en vigor y contar con una nómina. Sin salir de casa y mediante una llamada de teléfono o a través de Internet es posible contactar con estas empresas, que inicialmente solicitan que se responda a un cuestionario personal. Una vez contestado, la compañía financiera enviará por correo ordinario al domicilio del solicitante varios formularios para que éste los rellene y remita de nuevo a la empresa. Con toda esta información, evaluarán la situación personal del demandante y si es positiva le efectuarán el ingreso en el plazo convenido. Jamás preguntan la utilidad que se dará al dinero y garantizan en todo momento la total confidencialidad, uno de los principales atractivos para los clientes. Otro de sus ganchos son los cómodos plazos de devolución: algunas permiten devolver 3.000 euros hasta en 44 meses.

No es oro todo lo que reluce

Plazos reales: el cliente no dispone de la cantidad solicitada transcurridas 48 horas desde la primera llamada, tal y como anuncian, sino pasadas 48 horas desde que le conceden el crédito. Y los trámites (envío de los formularios al cliente, su devolución a la empresa, y el estudio por parte de la financiera) se pueden prolongar más de una semana. En realidad, el plazo que anuncian comienza a contar desde que el crédito es aceptado.

Intereses reales: como contraprestación a la facilidad en la concesión del crédito y a la posibilidad de su devolución a largo plazo, estas entidades prestan su dinero a un tipo de interés significativamente superior al de otras alternativas de financiación. Así, si un crédito al consumo en un banco tradicional puede tener una TAE (Tasa Anual Equivalente) de alrededor del 9%, los Establecimientos Financieros de Crédito prestan a TAEs por encima del 20%.

Ejemplo real de Cofidis, una de las EFC más consolidadas en Europa. A través de ella, se puede obtener un crédito de 600 euros a 7 meses con un tipo de interés mensual del 1,7367%, lo que implica devolver cada mes 96 euros. En total el cliente devuelve 672 euros, lo que puede parecer muy razonable si no pensamos que financieramente equivale a pagar un tipo de interés anual del 22,95%, dos veces y medio más que el interés más caro de los préstamos personales de los bancos.

Última opción de muchas personas

¿Cuál es el perfil de los usuarios de estas financieras? Generalmente se trata de consumidores muy endeudados que cuentan ya con un crédito o más de uno y a quienes los bancos o cajas de ahorros niegan la concesión de un nuevo préstamo, por lo que se ven obligados a acudir a este tipo de financieras. A menudo incluso han entrado en el club de morosos. Para las EFC no supone ningún inconveniente que un cliente figure en la lista negra, les sigue interesando asumir el riesgo que supone adelantar dinero a cambio de un tipo de interés muy elevado que garantice su beneficio. Además, hay que tener en cuenta que el dinero suele proceder de inversores privados que se quedan con las letras hipotecarias firmadas por el deudor. Y ese desconocido será aún más implacable que los bancos a la hora de quedarse con todos los bienes del titular del crédito en un momento dado. Otros clientes potenciales son las personas que necesitan el dinero urgentemente para costearse un viaje, pagar algún imprevisto en el coche o la vivienda o quienes tienen la necesidad de reponer un dinero que ha sido gastado sin el conocimiento del otro cónyuge.

No son bancos o cajas de ahorro

En términos estrictamente legales, estos préstamos inmediatos, también conocidos como créditos por anuncios, no son créditos personales y no los ofertan las entidades bancarias ordinarias. Se trata de créditos al consumo fáciles e inmediatos representados por unas financieras sometidas a reglas muy similares a las de los bancos y cajas, con la diferencia de que tienen prohibido captar depósitos de clientes: su actividad es exclusivamente de crédito. A diferencia de los bancos, que viven en gran medida del dinero captado en cuentas corrientes, depósitos, etc., estas otras empresas obtienen su financiación a través de sus accionistas y de créditos bancarios. En 2002 existían en España 84 Establecimientos Financieros de Crédito. Al ser empresas legales, el Banco de España se limita a vigilar que los prestamistas no se hagan pasar por bancos ni induzcan a que se les confunda con ellos, una treta que les puede suponer sanciones de hasta 30.000 euros. Por lo demás, su actividad es lícita, incluido el elevado interés, por considerarse que "de alguna manera, tienen que compensar el riesgo asumido".

Algunos consejos

  • Conviene distinguir entre entidades financieras especializadas en créditos de bajo importe (hasta 3.000 euros) y prestamistas que operan al margen de la supervisión del Banco de España. El tipo de interés que ofrecen las primeras resulta elevado: una TAE del 23% en el caso de Vía Libre de Cofidis, del 24,60% en la Cuenta Ahorro del Banco Sigma y del 25,65% en el caso de Fimestic. Pero el de las segundas lo es aún más en ocasiones, con el añadido de que operan al margen del Banco de España.
  • Los créditos rápidos deben solicitarse sólo cuando se han agotado otras vías. Dado que su interés es más de dos veces y medio mayor que el de bancos y cajas de ahorro, es preferible sopesar otras alternativas antes de pedirlos. Se puede intentar con familiares o amigos, e incluso se pueden pedir adelantos de la nómina en la empresa.
  • Una vez decidido que optaremos por un crédito con estas empresas, comparemos entre varias: ofrecen préstamos a intereses bien distintos.
  • Como todo contrato, también el de las EFC debe leerse con detenimiento. En ocasiones imponen un plazo muy corto para la devolución del capital prestado.
  • En general, no es posible echarse atrás una vez concedido el crédito. Hay que reflexionar muy bien antes de firmarlos y enviarlos, no siempre nos permitirán cancelar el préstamo cuando las gestiones estén tan avanzadas.

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