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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Gimnasios: Más de la mitad suspenden el examen

Lo peor es la atención al cliente y el asesoramiento médico-deportivo. Lo mejor, el equipamiento y estado de las instalaciones

Atención al cliente y asesoramiento profesional

  Los beneficios de la actividad física no dependen sólo de su práctica, sino también de los numerosos factores que la condicionan, entre los que destacan el ámbito en el que se realiza y el propósito. Por ello, durante las visitas realizadas a estos establecimientos, los técnicos de CONSUMER preguntaron a sus responsables por la titulación de los monitores encargados de atender a los usuarios en las distintas actividades (sala de musculación, zonas de aguas o actividades deportivas). Debe señalarse que estos establecimientos no se encuentran regulados por una normativa que les obligue a contratar a trabajadores con titulación. La falta de este requisito conduce a que, en muchas ocasiones, se produzca intrusismo en el sector, con monitores que carecen de la titulación y formación adecuadas. Según la Ley del Deporte, cada gimnasio debe tener al menos un monitor titulado, pero hay cursos reconocidos por el Consejo Superior de Deportes (los dan las Federaciones Olímpicas) y otros impartidos por empresas privadas. Este número de títulos y cursos es, según manifiestan los expertos consultados, excesivo, de forma que hay un maremágnum de titulaciones que hace difícil que un usuario pueda calibrar convenientemente la cualificación real de los monitores. Uno de los principales problemas la hora de hablar de la titulación de los monitores de gimnasios es que su convenio laboral está dentro del "Convenio General de Trabajo para Peluquerías, Institutos de Belleza y Gimnasios". La falta de personal cualificado puede llegar suponer perjuicios para los usuarios al no ser correctamente asesorados, de forma que el uso indebido de, por ejemplo, los aparatos de musculación, puede derivar en lesiones. Por ello, es necesario una normativa que exija a los responsables de los gimnasios a contratar monitores debidamente cualificados, ya que en la actualidad cualquier persona puede trabajar en estos centros sin que se le imponga contar con estudios y titulaciones relacionados con la práctica deportiva.

Un 54% de los gimnasios visitados afirmó que contaban con monitores convenientemente titulados para el desarrollo de sus tareas profesionales. Estas titulaciones abarcan desde la licenciatura por el INEF (Instituto Nacional de Educación Física o similar en caso de las Comunidades con esta materia transferida), titulados en Artes Marciales (titulaciones reconocidas por las diferentes Federaciones), Entrenadores Nacionales Deportivos, titulaciones aprobadas por el Consejo Superior de Deportes o por las diferentes Federaciones deportivas. Un 15% de los establecimientos no detalló con qué tipo de titulaciones contaban sus monitores, limitándose a señalar que habían hecho cursos o cursillos para la práctica deportiva. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos cursos no están aprobados por el CSD, no tienen la calidad necesaria o son de escasa duración y contenido.

Y muchas de las actividades que se imparten en los gimnasios no son nombres genéricos de deportes o actividades sino nombres registrados o franquicias. Para utilizarlos, los gimnasios deben pagar y hacer que sus monitores acudan a cursos (de iniciación o perfeccionamiento) dados por empresas que tienen registrados estos nombres. En ocasiones, estos cursos no cuentan con la calidad y el contenido suficiente.

Una de las medidas que deben poner en práctica los gimnasios es realizar un estricto control sobre la situación física de los usuarios, que debe comenzar por un examen médico a los nuevos clientes. Los técnicos de esta revista preguntaron en cada uno de los 130 gimnasios estudiados sí una vez que se hicieran socios, se les realizaría un examen médico antes de comenzar la actividad deportiva. No existe una normativa que obligue a los gimnasios a realizarlo, y por ello la no realización de esta práctica no se ha penalizado aunque se han valorado positivamente los gimnasios donde se efectuaba. Pues bien, tan sólo 2 de cada 10 gimnasios visitados realizan a los nuevos clientes algún examen o control con el fin de valorar en qué condición física se encuentran. Se trata pues de una situación deficiente, porque no se garantiza la integridad física de los usuarios. Un servicio médico que realice una evaluación médico-deportiva y de esfuerzo es muy recomendable, tal y como afirman las fuentes médicas consultadas por esta revista, sobre todo para las personas que se inician en algún deporte y son mayores de 40 años o presentan algún factor de riesgo como ser fumador, llevar una vida totalmente sedentaria, factores de riesgo coronario, ser obeso, hipertenso, tener el colesterol alto o antecedentes familiares de cardiopatías. Además, de los escasos gimnasios que realizan un examen médico a los clientes, tan sólo 1 de cada 3 realiza un examen médico completo, consistente en un chequeo médico, una prueba de esfuerzo y una serie de análisis (medidas de masa ósea, grasa, presión arterial, etc). Un 30% de esos gimnasios realizan un examen médico normal: toma de pulsaciones, medidas de peso y altura, etc. Y el 37% de los gimnasios que realizan examen médico se limita a preguntar al usuario una serie de cuestiones y a rellenar un cuestionario en base a estas respuestas. Las preguntas suelen circunscribirse a los objetivos que tiene el usuario, las lesiones que tiene o ha tenido, su estado general de salud, etc.

Además, tan sólo el 3% de los gimnasios ofrecía un de seguro médico (no obligatorio por ley), diferente al de responsabilidad civil (seguro a terceros) que exige la ley para este tipo de establecimientos. La gran mayoría se limitan a un seguro de responsabilidad civil que cubre accidentes y lesiones producidos en estos establecimientos. La mayoría señalan en sus hojas de inscripción que no se hacen cargo de las lesiones y accidentes que se produzcan en casos no imputables a una negligencia suya o al mal estado de las instalaciones y equipos. Según señalan fuentes del sector, sería aconsejable que todos los gimnasios contaran con un seguro médico general que cubriera las lesiones de los practicantes de cualquier actividad dentro de un gimnasio. Esto se sustenta en el hecho de que tan sólo los deportistas federados cuentan con un seguro médico que les cubre en caso de accidentes o lesiones. Estos deportistas federados suelen pertenecer a Federaciones muy implantadas y con gran arraigo (caso de las artes marciales, halterofilia, etc). Sin embargo, las nuevas actividades que se realizan dentro de un gimnasio no cuentan con una federación o asociación que permita a sus afiliados disponer de un seguro médico. Además, tan sólo uno de cada cuatro gimnasios cuenta con servicio médico entre sus servicios. Y en la mayoría de las ocasiones, la utilización de los servicios médicos en un gimnasio debe hacerse previa cita y con unos horarios determinados. Destacan los gimnasios madrileños, ya que 6 de cada 10 cuentan con servicios médicos a disposición de sus socios. En Vitoria los hay en la mitad de los gimnasios visitados y en A Coruña, Barcelona y Bilbao en 4 de cada 10. Ninguno de los gimnasios visitados en Cádiz, Castellón y Murcia disponen de servicios médicos.

Al igual que sucede con el seguro médico y el examen físico previo, la existencia de un gabinete médico en los gimnasios no está regulada por normativa alguna. Se trata de variables estratégicas para la salud del cliente que, sin embargo, no son obligatorias.

El 64% de los gimnasios ni siquiera se interesa por el estado físico de los interesados en hacerse socios, limitándose a describir cómo son sus instalaciones y los precios y tarifas que cobran por los mismos.

Tal como afirman los expertos consultados, una vez que una persona se apunta a un gimnasio, el primer mes o los dos primeros meses son los más importantes. Para ello, se debe hacer una programación en la que lo más importante son los ejercicios cardiovasculares a realizar por el usuario. Se trata de un periodo de adaptación en el que debe primar la mejora cardiovascular. Los aparatos o máquinas cardiovasculares (simulador de remo, bicicleta estática, steeper o simulador de escaleras, cinta andadora o deslizante, etc) potencian el riego sanguíneo y la capacidad de bombeo del corazón. Además, disminuyen la presión arterial y el ritmo cardiaco en reposo. Pues bien, tan sólo un 42% de los gimnasios visitados cumplieron con esta importante premisa. Por otro lado, los técnicos de CONSUMER preguntaron en los 130 gimnasios estudiados si un familiar de 10 años de edad podía inscribirse como usuario del gimnasio. Un 46% respondieron que no era posible debido a la insuficiente edad del menor, en una respuesta adecuada. Otro 43% de los gimnasios también actuaron correctamente ya que respondieron que sólo podía hacerlo para actividades o ejercicios recomendados para su edad y que éstas debían ser con la supervisión tanto paterna como por parte de los monitores del gimnasio. En ningún caso se permitían actividades como ejercicios de musculación. Sí se permiten ejercicios como la natación y artes marciales, siempre con compañeros de su edad y acompañado de monitor.

Sin embargo, en casi un 11% de los gimnasios se permitía el acceso a niños de 10 años. Especialmente grave es la situación encontrada en Pamplona, ya que la mitad de los gimnasios visitados permitía esta opción, así como el 40% de los gimnasios de Castellón. Por tanto, es recomendable que las personas encargadas de la recepción del gimnasio adviertan que los niños sólo pueden realizar ejercicios recomendados y adaptados a su edad.

Un 15% de los gimnasios visitados ofrecieron una incorrecta atención al cliente, debida a factores como la poca predisposición a explicar las preguntas planteadas, dejar que el interesado visitara solo las instalaciones o responder de forma poco convincente a las dudas y preguntas, dando pocas explicaciones. Y tan sólo el 35% de los gimnasios tienen expuesto un cartel en el que informan que existen hojas de reclamación a disposición de los usuarios. Este cartel suele estar colocado en la recepción de los establecimientos o en los paneles adecuados en los que estos establecimientos exponen todo tipo de informaciones a los usuarios. Especialmente negativa es la situación encontrada en los gimnasios de Castellón y Cádiz, ya que ninguno de ellos tiene expuesto este cartel.

Precios y tarifas: mucha diversidad

Los precios de los gimnasios varían sustancialmente en función de los servicios que ofrecen. Así, 3 de cada 4 gimnasios visitados cobran un importe en concepto de matrícula o inscripción, que viene reflejado en los folletos y hojas de inscripción. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, este importe se ve considerablemente reducido gracias a ofertas o descuentos coyunturales que ofrecen a los nuevos clientes. Estos descuentos y ofertas en la matrícula son justificados con argumentos como "este mes hay una oferta especial", "si te inscribes en el plazo de 15 días no cobramos matrícula" o "hasta el verano la matrícula se reduce en un 50%". Además, en muchas ocasiones, el importe de la matrícula queda reducido a cero euros. En las tres capitales de la comunidad autónoma vasca y en Barcelona todos los gimnasios visitados tienen marcada una tarifa en concepto de matrícula o inscripción. Esto sucede también en el 90% de los gimnasios de Valencia y en 8 de cada 10 de Castellón y Madrid. Sin embargo, tan sólo 3 de cada 10 gimnasios visitados en Málaga cobra una matrícula a los nuevos usuarios interesados en hacerse socios del gimnasio. Tampoco cobran por este concepto la mitad de los establecimientos murcianos y 4 de cada 10 gimnasios de A Coruña, Burgos y Cádiz. Y sólo 1 de cada 4 gimnasios visitados ofrece tarifas diferenciadas en función del horario de entrada que más le convenga al cliente. Una persona, debido a multitud de factores como el horario laboral o las circunstancias personales, puede estar interesada en ser socio con horario de entrada restringido sólo a las mañanas, por la tarde, a mediodía o en fin de semana. Por supuesto, estas tarifas son más reducidas que las que se cobran cuando se permite la entrada en todo el horario de apertura del gimnasio.

Las tarifas de entrada horaria más comúnmente ofrecidas en los gimnasios son las que hacen referencia al horario de mañana (son ofrecidas por el 20% de los gimnasios visitados). Otras tarifas son las que hacen referencia al horario de tarde (las tienen recogidas el 7% de los gimnasios), de mediodía (tan sólo el 2% de los gimnasios la ofrecen) y para los fines de semana (la ofrecen 1 de cada 10 gimnasios visitados). Destacan negativamente los gimnasios de Bilbao, Cádiz, Murcia y Valencia ya que ninguno de los visitados oferta diferentes tarifas en función del horario que más le convenga al cliente. En el otro extremo se sitúan Barcelona, Madrid y Málaga, ya que la mitad de los gimnasios visitados tiene establecidas tarifas diferenciadas en función del horario que más le interese al cliente para poder entrar a sus instalaciones o para asistir a alguna actividad deportiva.

Por otra parte, algo más de la mitad de los 130 establecimientos visitados exigen la domiciliación del recibo mensual del gimnasio. Las justificaciones dadas por los gimnasios son la de llevar un mayor control sobre los pagos de los socios. Sin embargo, ninguno de los 10 establecimientos visitados en Cádiz exige domiciliar por el banco el recibo, así como 8 de cada 10 gimnasios de Murcia y Castellón y 7 de cada 10 de Valencia y Málaga. La mayoría de los gimnasios que no imponen la domiciliación bancaria del recibo exige que se abone la mensualidad en metálico entre los días 1 y 5 de cada mes.

Por otra parte, la totalidad de los gimnasios visitados permite el pago de una cuota de mantenimiento (inferior al recibo mensual) en caso de que el usuario no vaya a asistir al gimnasio durante un periodo de tiempo. El máximo establecido es de 2 cuotas o meses al año en la mayoría de los casos.

En casi 6 de cada 10 gimnasios se permite la entrada a personas no socias de las instalaciones pero interesadas en realizar una sesión de entrenamiento (de musculación, jugar un partido de squash, practicar alguna actividad o disciplina deportiva, etc.) o simplemente para entrar en la zona de aguas del gimnasio. En la mayoría de las ocasiones, esta jornada es catalogada por los gimnasios como "día o jornada de entrenamiento", "pase de día", "bono", etc. Por supuesto, se trata de una práctica muy interesante (se permite, por ejemplo, que un socio pueda llevar a otra persona para realizar una actividad o práctica deportiva). El coste de la entrada diaria para no socios es muy variable ya que influyen en ella varios factores: entrada permitida a todas las instalaciones, sólo para realizar una actividad, sólo a la zona de musculación, sólo a la zona de aguas, etc. El precio medio de entrada de una persona a las instalaciones deportivas de un gimnasio en los 130 establecimientos analizados es de 8,1 euros. Sin embargo, se hallaron importantes diferencias entre unos establecimientos y otros, de forma que la entrada diaria a uno de los gimnasios costaba 21 euros, mientras que en los establecimientos más baratos costaba tan sólo 3 euros. Por supuesto, debe tenerse en cuenta que cada uno de los gimnasios ofrece servicios, actividades y equipamiento diferentes.

Las ciudades más caras para acceder a un gimnasio sin ser socio son Madrid, San Sebastián, Murcia, Barcelona y Vitoria, todas ellas con un precio medio de entrada superior a los 10 euros. Por su parte, en Castellón, Valencia y Cádiz cuesta entre 5 y 6 euros de media la entrada diaria.

Aparte de los descuentos en las matrículas, existen otros tipos de descuento: así, un 45% de los gimnasios propone descuentos a las personas que pagan las 12 cuotas mensuales correspondientes a un año en el momento de su inscripción. Además, un 38% de los gimnasios realiza descuentos si el socio paga sus cuotas mensuales de todo un trimestre o de un semestre a la vez. Otro 37% aplica descuentos a las personas interesadas en ser socias y que o bien ya tienen un familiar como socio del gimnasio, o bien acuden acompañado de otra persona a inscribirse. Otros descuentos ofrecidos son: para personas mayores de 55 años (lo realizan el 18% de los gimnasios), para estudiantes (previa presentación del carné acreditativo, lo realiza un 30% de los gimnasios). Tan sólo el 6% de los gimnasios visitados ofrece descuentos a empresas.

En total, 8 de cada 10 gimnasios visitados entregaron a los técnicos de CONSUMER un folleto o catálogo en el que se hacían constar los precios y tarifas de sus servicios. En ellos, se informa profusamente sobre los distintos servicios que ofrece el establecimiento así como de los horarios de las actividades deportivas. Muchos de ellos informan también sobre las distintas actividades, para quién están recomendadas (en función de su dificultad y de la edad y características físicas del cliente), sobre las normas de uso de las instalaciones y una serie de recomendaciones generales para los usuarios.

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