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Cáncer de próstata: Una detección precoz, clave para la curación

El cáncer de próstata (CP) es el segundo tumor más frecuente entre los hombres y la tercera causa de muerte por cáncer en hombres de más de 50 años, sólo superada por el cáncer de pulmón y el de colon. En la actualidad hay un aumento de casos este cáncer, cuya incidencia se eleva con la edad. Su crecimiento es lento, insidioso, asintomático en sus inicios. Ello hace que el diagnóstico precoz sea muy difícil y que pueda transcurrir un año desde que aparece el primer síntoma hasta que se diagnostica. La supervivencia en los últimos años ha mejorado, se ha incrementado en un 70%.

¿Qué es la próstata?

  La próstata es una de las glándulas sexuales masculinas. Del tamaño de una nuez, se sitúa inmediatamente debajo de la vejiga urinaria y encima de la ampolla rectal. Es atravesada por la uretra, a la que rodea en sus inicios. Su misión es producir el líquido seminal que sirve para transportar los espermatozoides. Continúa creciendo durante la mayor parte de la vida del hombre, de modo que es muy común tener una próstata agrandada a partir de los 60 años, lo que se denomina hipertrofia prostática benigna (HPB) y que puede dar los mismos síntomas, inicialmente, que el cáncer de próstata. Aunque la hipertrofia no es un cáncer, los problemas que origina para la micción, las relaciones sexuales y la eyaculación hacen que muchas veces requiera tratamiento quirúrgico. No está probado que la HPB degenere en cáncer.

Síntomas del cáncer de próstata

Los más habituales son:

  • Dificultad para comenzar o terminar de orinar
  • Pérdida de fuerza del chorro de orina
  • Goteo al final de la micción
  • Sensación de ardor o dolor al orinar o eyacular
  • Disfunción eréctil, dificultades para la erección
  • Se orina muchas veces y poca cantidad, y se orina varias veces por la noche
  • Presencia de sangre en la orina
  • Sensación dolorosa o molesta en la pelvis o en la parte más baja de la espalda

Cualquiera de estos síntomas pueden presentarse cuando se padece un cáncer de este tipo, pero también con cualquier otro problema menos serio, por lo que no debe cundir el pánico si se presentan: sólo hay que acudir al médico para consultarle.

La presencia de uno o más síntomas así como su intensidad depende del estadio de desarrollo y crecimiento del cáncer. Al principio, cuando es muy pequeño y está muy localizado, apenas da síntomas, pero a medida que va creciendo puede, si no se pone remedio, invadir estructuras vecinas y enviar metástasis a otras partes de nuestro cuerpo.

Factores de riesgo

Las causas que originan el cáncer de próstata no están claras, si bien los factores de riesgo más conocidos son:

  • Antecedentes familiares de cáncer prostático
  • Edad: la probabilidad de padecerlo aumenta con la edad, rara vez ocurre antes de los 55 años y la mayoría de los diagnosticados tienen más de 65 años. Una de la razones del aumento de su incidencia en la población es probablemente debido a que los hombres cada vez viven más años.
  • Dieta rica en grasas puede aumentar el riesgo
  • La exposición a cadmio en el lugar de trabajo (soldadura, baterías, etc.) parece que puede incrementar el riesgo.
  • También una mayor actividad sexual se asocia a mayor riesgo.
  • El papel de la testosterona no está muy claro: en las etapas iniciales la testosterona puede acelerar el crecimiento del cáncer, pero cuando el tumor está en fase avanzada la misma testosterona frena su crecimiento.
  • La raza parece jugar algún papel: es más frecuente en hombres de raza negra.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere una serie de pruebas: una exploración del tacto rectal, que permite comprobar el tamaño y la consistencia de la próstata; la determinación analítica del antígeno específico de la próstata (P.S.A., siglas en inglés por las que se le conoce); la punción/biopsia mediante aguja o por otro medio y exámenes radiológicos que se realizan a criterio del especialista (ecografía, TAC, RMN...). Con todo ello se podrá averiguar si hay cáncer, en qué estadio se encuentra, si ha sobrepasado la cápsula prostática y hay invasión de estructuras vecinas, y si se ha producido la metástasis.

Tratamiento

  Dependerá de la etapa o estadio en que se encuentra el cáncer, de la edad del paciente, su estado general, su esperanza de vida... Es, por lo tanto, un tratamiento muy individualizado en el que se tienen en cuenta diversos factores. Cuando el afectado tiene una edad avanzada el objetivo es aliviar los síntomas valorándose la supervivencia a los 5 años, pero en pacientes más jóvenes se persigue la curación total y se valora en supervivencia a los 10-20 años. La cirugía, la radioterapia, la hormonoterapia y la terapia biológica o inmunoterapia (uso del sistema inmune del cuerpo para combatir el cáncer), de forma exclusiva o combinada son las terapias utilizadas. La quimioterapia no ha tenido hasta ahora efectos significativos. La supervivencia depende de la etapa en que se ha detectado y tratado el tumor. La del cáncer de próstata ha aumentado hasta más del 70% en los últimos años gracias a los tratamientos y se puede decir que cuando se detecta precozmente y el cáncer está localizado la supervivencia a los 10 años es del 75%.

¿Se puede detectar precozmente?

La detección precoz es la clave del éxito en la curación de esta patología, pero no está demostrada la utilidad de la detección sistemática mediante la determinación de la P.S.A. (antígeno prostático específico), una prueba analítica que en algunos colectivos de empresas se ha realizado de forma generalizada para detectar precozmente posibles casos. La determinación de la P.S.A. puede dar muchos falsos positivos, con lo que se generarían muchos estados de ansiedad y angustia, además de tener que realizar muchas exploraciones, molestas, innecesarias y costosas. La P.S.A. tiene otras utilidades: en la toma de decisiones a la hora de realizar las pruebas diagnósticas, para el pronóstico de la supervivencia, para valorar la eficacia del tratamiento, para evaluar la evolución, etc. Pero en la actualidad se desaconseja utilizarla de forma sistemática e indiscriminada para la detección precoz. Esta podría realizarse a los hombres de más de 50 años que la demanden o en más jóvenes con factores de riesgo, a saber: con dos o más familiares de primer grado con cáncer de próstata o con presencia de síntomas. En cualquier caso, la determinación de la P.S.A. hay que combinarla siempre con la búsqueda de síntomas y un tacto rectal. Es la única forma de evaluar correctamente cada caso. Y en función del resultado y si hay sospecha de que pueda tratarse de un CP, plantear las pruebas diagnósticas oportunas.


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