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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Champús de uso frecuente para cabello normal: Los más caros no son siempre mejores

Las diferencias técnicas de calidad no son importantes y lo fueron menos aún en la prueba de uso

  Se han analizado ocho champús de uso frecuente para cabello normal, que cuestan desde los 9 euros/litro de Sunsilk hasta los 11,33 euros/litro de Elvive. Sunsilk, el más barato, es la mejor relación calidad-precio, por su buena composición y su satisfactoria valoración en la prueba de uso. Pantene Pro-V, más caro, (sale a 11 euros/litro) ofrece la mayor calidad y es el único que se distingue positivamente del resto en la prueba de uso.

Un champú debe lavar el cabello, es decir, eliminar la suciedad formada por el polvo, la grasa y las células muertas. Además, conviene que tenga un aspecto agradable, que sea soluble en aguas duras y blandas, que proteja la grasa natural que preserva el cabello, que deje el pelo flexible, suave y fácil de peinar, que forme abundante espuma, que sea sencillo de aclarar, que presente un pH neutro o ligeramente ácido, que su viscosidad sea adecuada (si no se escurriría entre los dedos o sería difícil de extraer del envase) y que, si por accidente entra en contacto con los ojos, no los irrite.

Los champús son emulsiones más o menos espumantes formadas por agua, agentes detergentes (que componen entre un 10% y un 20% de su formulación), espesantes (menos de un 4%), conservantes que impiden el desarrollo de bacterias, mohos y levaduras, perfume, agentes colorantes y reguladores del pH. Uno de los efectos de los agentes detergentes (tensioactivos aniónicos y anfóteros), es su efecto desengrasante, que los fabricantes controlan para que el champú no reseque el pelo y el cuero cabelludo. Para ello, añaden suavizantes como los polímeros catiónicos, siliconas y algunos tensioactivos. Otros ingredientes, como las ceras naturales de frutas, las vitaminas, los minerales, las proteínas o la leche hidratante se añaden para distinguir a cada muestra y conferirles propiedades supuestamente positivas.

Cuestión de pH

El cuero cabelludo sano posee un pH más bien ácido, que ronda el 4, pero el pH del ojo es neutro (7,5). Los fabricantes de champús suelen sacrificar el que su pH se aproxime al del cuero cabelludo para minimizar las consecuencias de un eventual accidente en el que el producto entre en contacto con los ojos. Sunsilk, Llongueras, Elvive y Fructis ofrecieron los pH más neutros (y, por tanto, mejores) entre 6,3 y 6,7, mientras que Pantene Pro-V, Dove y Hair Tech se situaron entre el pH 6 y 6,1. Dove presentó el pH más ácido (peor), con 5,2.

La viscosidad del champú, por su parte, no debe ser insuficiente, esto es, menos de 2.500 centipoises o cps (el agua destilada tiene 1 cps.) para que el líquido no se escurra entre los dedos, pero tampoco debe ser excesiva (más de 13.000 cps.), para que su dosificación sea sencilla y no cueste extraerlo del envase. Elvive (16.000 cps.) y, sobre todo, Fructis (18.800 cps.) evidenciaron valores por encima del máximo determinado, lo que obliga a apretar el bote varias veces para conseguir que salga el producto por el orificio, sobre todo si el envase no está lleno.

La cantidad de materia orgánica indica el porcentaje de sustancias activas dentro de cada formulación. Se calcula restando las sustancias minerales del extracto seco, que es lo que queda del champú tras eliminar el agua y las sustancias volátiles como el perfume. El mayor porcentaje de materia orgánica se encuentra en Elvive (24,8%) y Fructis (24,4%), y el menor en Wella Balsam (14%). Pantene Pro-V es el que ofrece más sustancias limpiadoras propiamente dichas, con un 17% de tensioactivos aniónicos, mientras que Llongeras sólo ofrece un 9% de estos elementos.

Apariencia externa

  El aspecto del envase y del líquido interior es correcto en los ocho champús. En cuanto a su color, es blanco nacarado en Llongueras, Pantene Pro-V, Elvive y Fructis; blanco en Wella Balsam y Dove; marfil en Hair Tech y verde nacarado en Sunsilk.

Teniendo en cuenta estos parámetros técnicos, tres champús, Hair Tech, Pantene Pro-V y Dove, obtienen las mejores valoraciones, ("muy bien"). Sunsilk, Llongueras y Fructis se quedan en el bien, los dos primeros por su bajo porcentaje de materias orgánicas totales (sustancias activas) y Fructis, por su viscosidad excesiva, lo que dificulta su correcta dosificación. Y, los peores, aunque aceptables, son Elvive y Wella Balsam, el primero por ser muy viscoso y su bajo poder espumante y el segundo por su pH ácido (peor) y no contar con tanta cantidad de materias orgánicas como los otros champús.

Prueba de uso

Un grupo de 54 voluntarios de ambos sexos, de 18 a 65 años, probaron los ocho champús y evaluaron diversos parámetros del 1 al 9. La principal conclusión es que no existen diferencias importantes entre las ocho muestras. Pantene Pro-V se distinguió del resto con 7,7 puntos sobre 9, y resultó el mejor champú en todos los apartados valorados. Por su parte, Hair Tech fue el peor con 6,4 puntos. El resto osciló en unas puntuaciones muy homogéneas: entre 6,9 y 7,1 puntos sobre 9. Dove fue el segundo mejor champú en todos los parámetros.

El color blanco nacarado de Pantene (7,8 puntos) y Fructis (7,2 puntos) fue el mejor valorado, mientras los peores en este apartado fueron el también blanco nacarado de Elvive (6,8 puntos) y el marfil de Hair Tech (6,4 puntos). El olor del champú que resultó más agradable fue el de Dove (7,5 puntos), mientras que Elvive fue el menos apreciado por los usuarios (5,9 puntos), y con respecto al olor dejado en el cabello tras su uso, Dove volvió a ser el mejor (7,6 puntos) y Fructis (6,4 puntos) y Hair Tech (6,5 puntos) los que obtuvieron valoraciones más discretas. Las texturas viscosas, espesas y densas (próximas al máximo que admite el laboratorio como aceptable), como las de Pantene y Dove, fueron las mejor valoradas. Pantene (8 puntos) y Dove (7,5 puntos) son también las muestras más estables, mientras que la espuma de Hair Tech (6,6 puntos) es la que más estable.

La espuma

El poder espumante es algo que el consumidor puede comprobar a simple vista: es la cantidad, consistencia y estabilidad de la espuma formada. Lo ideal es que el champú cree abundante espuma, que tarde en deshacerse y que se aclare con facilidad. El laboratorio comprobó este parámetro vertiendo una mezcla de producto y agua desde una altura determinada sobre una probeta que contenía un litro de agua caliente y midió la cantidad de espuma que quedaba a los treinta segundos, a los tres minutos y a los cinco minutos.

Al cabo de treinta segundos, Pantene Pro-V y Dove (432 mililitros), seguidos de Fructis (431 ml.) fueron los champús que más espuma formaron. Elvive fue el peor en esta prueba, con 373 ml.

No sólo es necesario que se forme mucha espuma, sino que ésta debe ser lo más estable posible, lo que se calcula comprobando la diferencia de volumen que hay a los treinta segundos y a los cinco minutos de haber iniciado la prueba. Los ocho champús superaron este test, pero Sunsilk y Elvive sólo consiguieron un "bien", en vez del "muy bien" de los otros seis.

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