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Apadrinamiento: El rostro de la colaboración con una ONG

Aunque se apadrina a un niño concreto, la aportación económica se destina a toda la comunidad en la que vive

  Hace casi dos años y en estas mismas páginas Vicente Ferrer definió el apadrinamiento como "el sistema de solidaridad más perfecto para contribuir al desarrollo de los países pobres, puesto que garantiza una donación permanente durante un largo periodo de tiempo". La clave de este sistema de recaudación de fondos es que se logra un compromiso personal durante años de una donación que ronda los 20 euros al mes, cantidad que suele ser actualizada de acuerdo al IPC. La mayoría de las ocasiones el dinero se destina a una comunidad o un proyecto concreto, no se trata de subvencionar la vida de un niño o una niña particular, aunque existen organizaciones que afirman personalizar el envío.

Apadrinar es la fórmula adecuada para garantizar una ayuda eficaz y duradera

A cambio de la donación, el padrino recibe información periódica del proyecto que se está llevando a cabo, una fotografía y los datos personales del niño que le ha sido asignado o ha escogido, correspondencia del ahijado o la ahijada, y el recibo para poder desgravar el 20% de la aportación en la declaración de la renta.

Se subvenciona un proyecto

Según el estudio del CIS de 2002, menos del 30% de los ciudadanos colaboran con una ONG de forma habitual, cifra que aumenta hasta el 40% en la declaración de la renta. Fuera de campañas de respuesta a catástrofes, momentos en que se multiplica el número de colaboraciones, la mayoría de quienes destinan parte de sus ingresos a una ONG de desarrollo lo hace a través del apadrinamiento. De hecho, las dos asociaciones que mayor importancia otorgan a este modelo, Intervida y Fundación Vicente Ferrer, reconocen que el 99,08% y 67,26% de los fondos con los que cuentan respectivamente procede de sus padrinos. Estas dos organizaciones y la gran mayoría de asociaciones que optan por este sistema dejan claro que si bien el apadrinamiento es a un niño concreto, la aportación económica está destinada a toda la comunidad donde vive el ahijado. Es decir, las aportaciones se suman al fondo común para llevar adelante un proyecto. Este sistema de ayuda regular y continua permite dar estabilidad económica a las asociaciones que trabajan por el desarrollo del Tercer Mundo a largo plazo.

El procedimiento

  A través del teléfono, por vía postal o cada vez más frecuentemente utilizando Internet, al formalizar el apadrinamiento de un niño o una niña la organización solicita los datos personales y bancarios. El pago ronda los 20 euros al mes, aunque puede optarse por una cuota anual. La ruptura unilateral del contrato es posible cuando que se desee y basta con una simple llamada telefónica a la ONG, siempre mejor que solicitar a la entidad financiera de que no acepte el recibo, dado que la logística de las ONG necesita saber con qué aportaciones cuenta. Por ello, si bien las campañas de sensibilización buscan respuestas inmediatas, es preferible que el compromiso de apadrinamiento sea meditado y consciente, pues representa un gasto de hasta 240 euros al año. La organización, por su parte, realiza un notable esfuerzo en integrar y actualizar las bases de datos y en organizar los envíos periódicos a los padrinos, asignarles un menor y remitirles una fotografía y sus datos personales. El padrino suele ser una persona, una pareja o una familia, aunque cada vez más lo son empresas y cursos de colegios que durante toda su vida escolar viven atentos a lo que hace su ahijado, un niño como ellos, en otro lugar del mundo. Si el apadrinamiento se prolonga en el tiempo y el ahijado supera los 15 años, la organización invita al padrino a tomar otro ahijado.

Puente entre el Primer y el Tercer Mundo

Cuando preguntamos a Vicente Ferrer por la desconfianza que puede levantar este tipo de programas respondió con rotundidad que "quien quiera justificar su conciencia por no ser solidario, efectivamente encontrará razones para afirmar que no tenía que ayudar a nadie pues las fórmulas humanas siempre pueden ser sospechosas de engaño". El apadrinamiento dota de un rostro a la ayuda. A cambio del compromiso económico, el padrino afianza un vínculo a través de su ahijado con el lugar donde éste vive, conoce características de su país y es informado puntualmente de los avances en la difícil empresa de dotar de desarrollo a zonas paupérrimas. Las normas comunes a todas las ONG indican que no se pueden remitir regalos particulares a los ahijados: aunque se trata de un acto de buena voluntad, no es el tipo de ayuda que se necesita y nunca es positivo discriminar a los niños que no recibieran regalos. De igual forma no se habilitan cauces para enviar dinero en efectivo. Recomiendan remitir cartas breves y claras, y en el caso de dirigirse a un país sudamericano, no utilizar el término padrino, pues en algunas zonas esta figura posee connotaciones negativas ligadas al poder. Lo que sí permiten algunas organizaciones es la visita al lugar donde vive el ahijado, cuyos gastos asumirá el padrino. Por supuesto, no es posible traer los niños a nuestro país, pues resultaría contraproducente sacarlos del contexto socio-cultural en el que viven. Además, apadrinar a un niño nada tiene que ver con adoptarlo. Son niños que, aun en condiciones de difícil supervivencia, viven felices con sus familias.

Apadrinar también en el primer mundo

Esta fórmula es todavía minoritaria y desconocida en España, pero está en auge en algunos países europeos. Se trata de habilitar un sistema para que una familia que lo desea se responsabilice de un niño en dificultad económica y familiar en su misma ciudad o región. La familia asume los gastos vitales y educativos del ahijado, con quien se establecen dos tipos de vínculos. Bien puede limitarse a donar la cantidad estipulada para que el niño o la niña cuente con un dinero suficiente para su alimentación, vestimenta y educación, pero sin ninguna intención de conocer su rostro. O de establece un vínculo, que sin llegar a la adopción, facilite a ese niño menos favorecido un apoyo en su educación y en su desarrollo. En este caso, el padrino viene a ser una segunda familia simbólica que se preocupa de su futuro.

Para apadrinar a una niña o a un niño...

 

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