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Donación de órganos: Aumentar las donaciones, necesidad apremiante

El año pasado murieron 271 personas en lista de espera y el 20% de los escasos cadáveres aptos para la donación no se utilizan porque los familiares se niegan

El informe de CONSUMER

  Tras hablar con una decena de asociaciones que promueven y facilitan la donación de órganos y después de estudiar a fondo la normativa sobre el particular, CONSUMER ha realizado una encuesta a 407 personas, 50 de ellas donantes de órganos.

Según esta encuesta, sólo un 12% de los españoles se declara donante de órganos, y de estos últimos nueve de cada diez poseen el carné oficial que les acredita como tales. Pero la realidad no es tan deprimente como parece: otro 64% de los encuestados asegura estar dispuesto a que se utilicen sus órganos con este propósito solidario, una vez acontecida su defunción. Así, puede considerarse que el 68% de los españoles mayores de edad es donante de órganos. En realidad, como se ha adelantado, todos los somos por ley, salvo negativa expresa de los familiares que actuarían como transmisores de la voluntad más reciente del difunto.

De los que no se declaran donantes (aunque, como se ha visto, la mayoría se muestran dispuestos a serlo), algo más de la mitad reconocen no haberse planteado nunca esa posibilidad. Preguntados por los motivos que explican esta actitud pasiva ante una necesidad social apremiante, un 19% alude a la falta de información en general y a no saber dónde debían dirigirse para concretar el compromiso. Pero hay datos menos complacientes: casi el 40% reconoce que la razón para no hacerse donante es la "dejadez", e incluso un 28% manifiesta su negativa a que órganos de su cadáver sean utilizados en transplantes que permitan dar vida a otras personas. Esta negativa es más común (37%) en la franja de edad superior a 45 años, y notablemente menor (19%) en la de 18 a 44 años. Otros motivos aducidos son el miedo o rechazo a estos temas (11%), la edad inapropiada (9%), el hallarse enfermo o tomando medicaciones (5%) y la convicción (equivocada, por cierto) de que hacerse donante "requiere mucho tiempo" (4%). Sólo el 4% de los no donantes (el 6% en los mayores de 45 años) dice que no lo es por no causar problemas o disgustos a su familia.

Más de la mitad de los españoles nunca se han planteado la posibilidad de donar sus órganos

Volviendo a la información sobre las donaciones de órganos, llama la atención el muy secundario papel que juegan los medios de comunicación como agentes promotores, o siquiera divulgadores, de esta iniciativa tan conveniente y altruista. Sólo el 8% de quienes se declaran donantes recibió la información que le indujo a convertirse en donante de la televisión, la radio, los diarios y otros medios de comunicación. El 28% aseguran que esta posibilidad les fue trasmitida por médicos o en el hospital, mientras que para el 22% la fuente de información fue la de su entorno familiar y de sus amigos. Las campañas de las asociaciones pro-donación (6%) y las farmacias fueron las otras fuentes más comunes. Para concretar la decisión y darle formato oficial, el 36% de los donantes acudió a médicos u hospitales y el 32% se dirigió a las asociaciones de donantes.

Se preguntó también a los donantes por las razones que les movieron a dar el paso de convertirse en uno de ellos. Destaca por encima de todas (60%) la solidaridad y la posibilidad de salvar vidas, aunque también son relevantes otras dos motivaciones: una pragmática: "una vez fallecidos, los órganos no nos sirven para nada" (18%); y otra más relacionada con el entorno: haber vivido de cerca lo que significa la necesidad de un transplante y lo que representa para el enfermo la disponibilidad de órganos que permitan efectuarlos (14%).

También reviste interés el hecho de que los donantes informen a sus familiares directos, porque en el momento clave serán quienes tomarán la decisión de si los órganos del fallecido se donan o no. A tenor de lo que afirman en la encuesta, la inmensa mayoría (el 96%) de quienes se declaran donantes son conscientes de la importancia crucial de esta iniciativa, a veces tan difícil de tomar: casi todos han comunicado expresamente a sus familiares su decisión de que si fallecen sus órganos sean donados, naturalmente siempre que sean aptos para ser transplantados a otra u otras personas. Pero las cosas no son tan sencillas: uno de cada 12 donantes reconoce que sus familias han manifestado su desacuerdo con esta decisión solidaria.

Por otro lado, nueve de cada diez donantes consideran necesaria una mayor concienciación social sobre la necesidad de la donación, y la mitad piensan que la información que reciben quienes están valorando la posibilidad de convertirse en donantes es insuficiente. Ahora bien, prácticamente todos los consultados coincidieron en que resulta muy sencillo hacerse donante.

Lo que dicen los no donantes

Además de lo ya comentado, la encuesta realizada a población general permite acercarnos con detalle a las opiniones de los no donantes. Por ejemplo, casi ocho de cada diez asegura no haber recibido información sobre este tema. Esto explica muchas cosas e indica que la primera iniciativa para que aumente el número de donantes es mejorar cuantitativa y cualitativamente la información que sobre la donación de órganos llega al gran público. El escaso número de personas necesitadas de transplante también puede jugar en contra de la concienciación social ante la donación de órganos: siete de cada diez no donantes asegura que no conoce a nadie que haya necesitado un transplante. Además, casi la mitad de los encuestados afirma que no se promociona de modo eficaz la donación.
Por otro lado, hay casi unanimidad (94% de apoyo) en el criterio, establecido por la ley, de que no se pueda cobrar por la donación de órganos. Sólo el 1% de los no donantes cree que seria conveniente el cobro. Otro tanto ocurre cuando se pregunta si se debería pagar por la recepción de órganos: el 96% de los no donantes se posiciona en contra.

Uno de cada 12 donantes reconoce que su familia desaprueba su decisión

¿Conocemos la dimensión real del problema que sufren quienes esperan un transplante de órganos? La respuesta es no. Sólo un 10% de los no donantes dice conocer aproximadamente el número de personas que permanecen en lista de espera para la recepción de órganos que en España es, este año de 5.000 personas.
Ya en otro tema, el 93% de los no donantes que declara que se prestaría a donar órganos se mostró dispuesto a donar la totalidad de los suyos; el resto, preferían donar sólo ciertos órganos, fundamentalmente los riñones y el corazón. Y uno de cada diez (uno de cada 6 de los mayores de 65 años) reconoce que de convertirse en donante no se lo comunicaría a su familia. Se comprueba nuevamente un déficit de información cuando el 2% de los no donantes dice que la religión que profesa no ve con buenos ojos la donación de órganos, cuando tanto la iglesia católica como otras muchas confesiones no se oponen a la donación.

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