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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Lámparas de bajo consumo: Diferencias mínimas en precio y calidad

Tras doce años de uso, sólo tres euros de diferencia en el gasto total entre la más cara y la más barata

  Se han analizado seis lámparas fluorescentes compactas (también llamadas de bajo consumo), que cuestan desde los 16,50 euros de Osram Dulux Longlife hasta los 3,25 euros de Cegasa. Esta abismal diferencia de precio no resulta tan abultada si se tiene en cuenta que, tras doce años de uso discontinuo (15.000 horas), el coste total (bombillas remplazadas en esos doce años más la energía consumida) resulta muy similar en todos los casos: Cegasa es de nuevo la más barata (27,59 euros a los doce años) y Silvana Mini-lynx Economy la más cara (30,67 euros a los doce años). Esto es, la diferencia total de gasto entre la más cara y la más barata tras doce años de uso apenas alcanza los tres euros. La mejor relación calidad-precio resulta la más barata, Cegasa, por ser la que menos electricidad consume y la que ofrece un mayor rendimiento.

Estas seis bombillas duran de media 7.500 horas (unos seis años en uso discontinuo), lo que unido a su bajo consumo eléctrico hace que compensen el mayor desembolso inicial que representan frente a las convencionales (las incandescentes). Estas lámparas fluorescentes compactas tienen un tamaño similar a las incandescentes, y, como ocurre en los tubos fluorescentes, generan la luz por las reacciones químicas que produce una mezcla de gases en su interior.

Envejecimiento prematuro

Uno de los parámetros en el que las bombillas fueron más distintas fue en su ciclo de vida medio nominal, esto es, en las horas que pueden llegar a estar encendidas. Cegasa es la que peor se desenvuelve en este apartado, con 3.000 horas. Sylvania y Philips ofrecen el doble, (6.000 horas), y General Electric, un tercio más (8.000 hora). Osram, la más cara, destaca por ofrecer el mayor periodo de vida, notablemente superior al resto, con 15.000 horas de emisión de luz (que quintuplica la duración de Cegasa). Electro DH no reseñó en su etiquetado este dato, por lo que quedó al margen de esta medición.

Para evaluar el envejecimiento de cada bombilla, se sometieron a 360 ciclos de dos horas de encendido y diez minutos de apagado, a una temperatura entre 38 y 42 grados centígrados. Esta elevada temperatura acelera el proceso de desgaste y consigue que las lámparas envejezcan prematuramente. Antes y después de la prueba se midió el flujo luminoso de cada bombilla, para averiguar el porcentaje de pérdida de luz causado por el envejecimiento. Todos los resultados fueron positivos, si bien Philips demostró ser la mejor en este apartado, al menguar su emisión de luz sólo un 1,7%. Silvana (5,5%) y Cegasa (5,4%) fueron las que peor envejecieron.

Seguridad

Las indicaciones escritas en las seis lámparas fueron legibles e indelebles. También se midió la resistencia al aislamiento de las partes conductoras y del material aislante, así como su rigidez dieléctrica (el aislamiento entre las diferentes partes del producto), pruebas que todas las muestras superaron. El material aislante demostró ser suficientemente resistente al calor.

Las bombillas fueron sometidas a un hilo incandescente durante treinta segundos, así, se pudo medir la resistencia a la ignición y a la propagación del fuego de los materiales no metálicos y a las partes que forman el recubrimiento de la bombilla. En ninguna lámpara apareció fuego o humo, ni se produjeron daños ni calentamiento por encima de los límites establecidos por la norma. Las lámparas fueron calentadas de nuevo para comprobar que el incremento de temperatura en el casquillo no excediera el valor máximo establecido por la norma. En este examen, al igual que en el resto, los resultados fueron satisfactorios.

Características técnicas y prestaciones

Todas las lámparas afirman en su etiquetado consumir una potencia eléctrica de 11 vatios, pero las bombillas de Philips (10,9 vatios), Electro DH (10,2 vatios) y Cegasa (9,4 vatios) ofrecen incluso un consumo menor. En Silvana, Osram y General Electric la potencia indicada (11 vatios) y la real son idénticas.

Antes de medir el flujo luminoso de las bombillas se sometieron a un envejecimiento de cien horas (dos horas y media de encendido por cada diez minutos de apagado, ocho veces al día). Tras este paso previo, todas superaron este test, aunque con diferencias notables: Osram (599 lúmenes) y General Electric (577 lúmenes) emitieron menos luz de los 600 lúmenes que indicaban en su etiquetado (esta medición tiene un error posible de 30 lúmenes, por exceso o por defecto, por lo que no pueden ser mal valoradas en este apartado). El resto estuvo por encima de lo publicitado: Silvana (609 lúmenes) y Philips (665 lúmenes) se situaron por encima de los 600 lúmenes indicados y Cegasa, con 585 lúmenes, superó los 550 lúmenes indicados. Un lumen es la unidad de medida de la luz, y equivale a la luminosidad de una vela en condiciones ideales.

El rendimiento de cada bombilla indica el flujo luminoso que ofrece en relación con la potencia consumida. Cuanto mayor sea su rendimiento será capaz de emitir más luz con menos consumo eléctrico. Las lámparas con mayor rendimiento son Cegasa y Philips (62,2 y 61, respectivamente), y las menos rentables, aunque con unos resultados satisfactorios, son General Electric y Osram (52,5 y 54,5, respectivamente). En cualquier caso, todas ellas han demostrado estar dentro del grupo A (máxima eficiencia energética), de una escala que abarca de la 'A' a la 'G'.

El gasto total de estas bombillas viene determinado por tres factores: el precio de la propia bombilla, su duración media y el gasto eléctrico que comporta. Se ha escogido un periodo de 15.000 horas (12 años en funcionamiento discontinuo) para medir el número de veces que sería necesario reponer la lámpara, y sumarle la electricidad consumida (presuponiendo un precio por kilovatio/hora de 0,080401 euros) y poder así comparar de manera más precisa los costos totales. Cegasa resulta la más económica tras doce años (27,59 euros) aunque es la que requiere sustituir más veces la bombilla (cinco veces). Las de Silvana y Philips sólo deben ser sustituidas tres veces, pero a pesar de que su coste por unidad no es de los más altos (5,80 euros y 5,77 euros, respectivamente), sus costes totales (30,67 euros y 30,46 euros) resultan los más elevados por su alto consumo eléctrico. Osram (16,50 euros/unidad) y General Electric (8,25 euros/unidad) son las más caras, pero como resultan las más duraderas (15.000 horas y 8.000 horas) su gasto final es de 29,77 euros No es posible calcular el costo total de Electro DH, al no indicar en el etiquetado su ciclo de vida medio nominal.

Etiquetado

Todos los etiquetados son correctos, a excepción de dos: Electro DH no indicó ni el flujo de luminoso (la intensidad de la luz) ni el ciclo de vida medio nominal (esto es, lo que dura), y Sylvania, por no indicar la dirección del fabricante. El etiquetado de Electro DH tampoco incluye el "contenedor tachado" (que no es obligatorio y sí está presente en el resto de bombillas), y que revela que la bombilla debe ser desechada en un contenedor apropiado para su posterior reciclaje, y no arrojado junto con la basura convencional. El problema es que en este momento apenas hay puntos limpios en los que se recojan bombillas (un residuo catalogado como peligroso), por lo que el usuario concienciado no tiene más opción que encontrar uno que sí las admita, o almacenarlas hasta que instalen uno en su proximidad.

Tipos de bombillas

124 años después de que Thomas Alva Edison patentara la primera lámpara eléctrica, el mercado ofrece cuatro opciones para elegir:

  • Bombillas incandescentes: son las más conocidas y usadas. Emiten luz cuando la corriente eléctrica pasa por un delgado filamento que se calienta y se vuelve incandescente. Duración media: 1.000 horas.
  • Tubos fluorescentes: crean una descarga de gases (vapor de mercurio a baja presión y una pequeña cantidad de gas inerte) dentro de un tubo que emite radiación ultravioleta de baja intensidad. La radiación impacta sobre un revestimiento de fósforo haciendo visible la luz ultravioleta. Estas lámparas no se encienden instantáneamente, y "sufren" con cada encendido y apagado. Duración media: 8.000 horas.
  • Lámparas halógenas: en su interior disponen de un gas halógeno que requiere una menor cantidad de energía para generar luz. Son más caras, pero su luz es más potente, blanca y nítida y su duración considerablemente mayor que las incandescentes. Duración media: 2.000 horas.
  • Lámparas fluorescentes compactas o de bajo consumo: similares a los tubos fluorescentes, pero de tamaño parecido a una lámpara clásica. Duran más y consumen menos que una lámpara convencional. Duración media: 7.500 horas (media de este comparativo).

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