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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Palomitas de maíz saladas, para microondas: Muy calóricas y con grasa poco saludable

  El maíz Everta, también conocido como maíz palomero o saltarín, es la única subespecie de maíz que revienta con el calor, produciendo así las populares palomitas de maíz. El maíz, uno de los cereales más cultivados y consumidos en todo el mundo, pertenece a la familia gramíneas y a la especie Mays, dentro de la cual hay numerosas subespecies y variedades que se clasifican según su uso. Los más utilizados son el maíz con granos de color blanco (de gran contenido de azúcar y proteínas, con él se elaboran de cereales de desayuno), el maíz con mucha grasa (se emplea en la industria aceitera) y el maíz con mayor proporción de almidón, que se utiliza para las palomitas.

Se han llevado al laboratorio ocho muestras de palomitas para microondas con sal, que los consumidores pueden prepararse en su hogar. Se vendían en envases de tres bolsas de cien gramos cada una (tres muestras: Poppers, Pop Up y Act II), y en una única bolsa (las otras cinco muestras), igualmente de 100 gramos. Los precios varían mucho: desde menos de 4 euros el kilo de Tuxis y Friper a más de 7 euros el kilo de Pop Up y Micro Pop Usa.

De qué están compuestas

Su consumo habitual no es recomendable: tienen muchas grasas saturadas y trans, las menos saludables

Los ingredientes de estas palomitas saladas para microondas son maíz, grasa, sal y, en la mayoría de los casos, antioxidantes. La composición nutricional del maíz, al utilizar la misma especie, es similar en todos los productos analizados. Por ello, se analizó el tipo de grasa empleada, el contenido en grasa total y el perfil lipídico; esto es, los porcentajes de ácidos grasos saturados (menos saludables), monoinsaturados y poliinsaturados (más saludables) y los ácidos trans que, menos saludables aún que las grasas saturadas, aparecen en el proceso de hidrogenación de las grasas vegetales. Además, se averiguó el porcentaje de cenizas y el contenido en sal común (cloruro sódico). Los valores son los obtenidos tras la preparación del producto siguiendo las instrucciones de los etiquetados. Por tanto, las cantidades son las que se ingieren una vez preparado el producto; en la bolsa queda parte de la grasa y la sal.
Cien gramos de maíz contienen 65 gramos de carbohidratos (principalmente almidón, un hidrato complejo), unos 9 gramos de proteínas y 4 gramos de lípidos. Y proporcionan unas 310 calorías cada 100 gramos. El contenido en vitaminas no es significativo. Los minerales más abundantes son potasio, fósforo, magnesio, y una pequeña cantidad de sodio que aumenta cuando se les añade sal, como es el caso. A diferencia de otros aperitivos elaborados con harinas refinadas y azúcares sencillos, las palomitas de maíz aportan una cantidad apreciable de fibra, el 2,2 %.

Pero la composición de las palomitas de maíz varía mucho respecto a la del grano original. La culpa la tienen los ingredientes añadidos: grasa, sal y aditivos. Así, cien gramos de palomitas de maíz saladas ya preparadas aportan unas 500 calorías y su contenido en grasa pasa del 4% que tenía el grano de maíz a entre el 19% y el 27% cuando se consumen en este formato, una vez cocinadas. Esta grasa es en todos casos de origen vegetal.
Al tratarse de palomitas saladas, el contenido en sal en el producto cocinado es elevado, entre el 1,3% de Act II y Poppers y el 2,6% de Dedebó Snacks.
Deben tenerlo en cuenta las personas con problemas cardiovasculares o de hipertensión.

Respecto a los aditivos, según sus listas de ingredientes, Friper y Act II son las únicas que no los añaden, quizá porque sus grasas vegetales hidrogenadas aseguran una mejor conservación del producto. Las otras seis recurren a antioxidantes que protegen a las palomitas del enranciamiento de las grasas y los posibles cambios de color. Micro Pop Usa, Tuxis, Poppers, Pop Up y Dedebó Snacks utilizan dos antioxidantes: E-304 (ésteres de ácidos grasos de ascórbico) y E-306 (extracto rico en tocoferoles), mientras que Popitas sólo usa uno: E-330 (ácido cítrico).
El maíz no contiene gluten, por lo que las palomitas pueden ser consumidas por las personas celíacas.

La grasa es vegetal, pero no saludable

A estas palomitas de maíz se les añade grasa para que mejoren sus cualidades organolépticas, fundamentalmente el sabor. Esta adición no sólo convierte en más calórico el producto, sino que tiene otras consecuencias.

Es bien sabido que las grasas animales son poco saludables si se consumen en exceso, debido a su alto contenido en ácidos grasos saturados, relacionados con enfermedades cardiovasculares. Pero lo es menos que algunas grasas vegetales (palma, palmiste, coco, colza) son asimismo poco saludables, por su elevada proporción de grasas saturadas. Ninguna muestra de las estudiadas utiliza grasas animales, pero seis emplean palma, y ello hace que su contenido en grasas saturadas (en torno al 50% del total de la grasa) sea superior al saludable (en torno al 30%-35%). La grasa empleada por las otras dos muestras, Act II y Friper, es "aceite vegetal hidrogenado". La hidrogenación permite solidificar y convertir en untables aceites vegetales como oliva, girasol y soja, que a temperatura ambiente son líquidos. Este proceso físico-químico de introducir moléculas de hidrógeno en el aceite vegetal, transforma las grasas insaturadas del aceite en grasas saturadas y, además, crea nuevos ácidos grasos, los trans, que se comportan en nuestro organismo de modo similar, e incluso más perjudicial, que las grasas saturadas. La diferenciación entre "grasa mala" y "grasa buena" tiene su origen en su capacidad para modificar los niveles de colesterol en sangre.

Para acercarnos al perfil lipídico (de distribución de las grasas) de estas palomitas de maíz para microondas, se han sumado, cuando procedía, en cada muestra la proporción de grasas saturadas y la de ácidos grasos trans. Las palomitas con mayor proporción de grasas poco saludables son Act II (el sumatorio de saturadas y trans es del 69%) y Friper (57%) mientras que en las demás, que no tienen grasas trans por no haberse producido la hidrogenación, las saturadas representan en torno al 50%. Aun existiendo estas notables diferencias, las ocho muestras presentan un perfil lipídico poco saludable, porque conviene que las grasas saturadas no superen el 35% del total de la grasa. El resto han de ser mono y poliinsaturadas, ambas saludables. Pero no todas las palomitas de maíz contienen una cantidad de grasa similar. Precisamente, las dos con un perfil lipídico menos saludable son las más grasas: Act II y Friper tienen por encima del 26% de grasa, mientras que Dedebó Snacks, Micro Pop Usa y Popitas no superan el 20% de grasa.

Etiquetado, muy mejorable

En el estudio del etiquetado de las ocho muestras (a falta de una normativa específica para este producto se les ha aplicado la general), se detectaron algunas irregularidades. Sólo Micro Pop Usa y Pop Up se ajustan del todo a la norma.

Poppers no indica el domicilio del fabricante; Popitas, Tuxis, Friper, Act II y Dedebó Snacks no indican la cantidad de sal cuando deben hacerlo porque informan de su adición; y, por último, Friper y Act II no indican en el mismo campo visual la denominación de venta, el peso neto y la fecha de consumo preferente. Además, hay otras indicaciones no obligatorias que mejorarían la información de estos productos. En la lista de ingredientes, las seis muestras que la utilizan se limitan a indicar "grasa vegetal", lo que resulta confuso, ya que podría confundir al consumidor, que -al no tratarse de grasa animal- podría pensar que esta grasa vegetal es beneficiosa para su salud, cuando no siempre es así. Entre las grasas vegetales, figuran las monoinsaturadas (aceite de oliva) y las poliinsaturadas (girasol), ambas saludables, pero también están las grasas saturadas (palma, palmiste, coco o colza) e hidrogenadas, que consumidas en exceso resultan perjudiciales para la salud. Es por esto que convendría que los fabricantes indicaran el tipo de grasa vegetal que utilizan. Pero también hay aspectos positivos: a excepción de Friper, informan de la composición nutricional (no obligatoria), y todos los etiquetados presentan el "Punto verde" de los envases adheridos a un sistema de gestión que asegura su recogida y facilita el reciclado del envase.

De los ingredientes de estas palomitas, los que tienen mayores probabilidades de haber sido modificados genéticamente son el maíz y los antioxidantes. El análisis específico al que sometieron las 8 muestras demostró que ninguna contenía ingredientes transgénicos.

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