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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Autobuses urbanos: analizado el servicio en 13 ciudades: Un servicio tan necesario como mejorable

Lo peor de los buses urbanos es el modo en que son conducidos y la adaptación para los usuarios discapacitados

La conducción del bus

  Una vez iniciado el viaje, la comodidad del usuario durante el trayecto está en buena medida en manos del conductor o conductora del bus. Se observó si el autobús se acercaba adecuadamente a la acera para recoger o descargar el pasaje. Se ha diferenciado entre los buses que no se acercan a la acera por la presencia de vehículos estacionados en la parada, y aquellos que lo hacen sin motivo justificado.

Uno de cada tres conductores no se acercaron de forma adecuada a la acera, y uno de cada diez no podía aducir razón alguna que justificara ese proceder.

El peor comportamiento al respecto se anotó en los buses de Bilbao y Murcia. También es exigible que el bus inicie la marcha sólo una vez se cierren las puertas y cuando todos los viajeros se hayan ubicado en sus sitios, sentados, o de pie convenientemente asidos. Pues también en esto se puede mejorar: en uno de cada cinco casos, el bus inició su marcha antes de cerrar las puertas y en una proporción similar de casos lo hicieron sin que los usuarios terminaran de acomodarse. El primero es un hábito frecuente en Zaragoza, Vitoria, Bilbao y San Sebastián, y el segundo en Vitoria, Logroño, Pamplona A Coruña y Barcelona. En el resto de las ciudades, el comportamiento de los conductores al respecto fue prudente y correcto.

Se comprobó, asimismo, si los conductores realizaban maniobras demasiado bruscas o frenazos y acelerones excesivos, que podrían propiciar una caída de quienes viajan de pie y la incomodidad de quienes lo hacen sentados. La prueba reveló que casi en uno de cada cinco trayectos la conducción fue excesivamente brusca. La peor calificación correspondió a los buses de Zaragoza, A Coruña, Murcia, Logroño, Bilbao y Barcelona. Y la conducción más moderada y amable con el usuario se vio en los de Pamplona, San Sebastián y Madrid.

El respeto a las señales de tráfico, por su parte, guarda una estrecha relación con la conducción brusca. Así, muchas de las líneas de bus en las que menos se respetaban las señales de tráfico destacaban también en la brusquedad de la conducción.

Aunque pueda sorprender, saltarse semáforos en rojo, acelerar cuando se hallan en ámbar, no respetar los pasos de cebra cuando hay peatones intentando cruzar y otras diversas irregularidades, no son extrañas en los buses urbanos. Los datos lo demuestran: en uno de cada cinco viajes se anotó incumplimiento de estos y otros aspectos de la normativa de tráfico.

  Los conductores menos respetuosos con las normas de tráfico se vieron en Vitoria (en el 57% de los casos, incumplían reiteradamente uno o varios aspectos de la norma), Bilbao (50%), Barcelona (40%), Murcia (33%), Zaragoza (30%) y A Coruña (el 25%). En los buses de Madrid, Valencia, Pamplona y Cádiz el respeto a las señales fue prácticamente absoluto.

Por otro lado, los buses urbanos no deben superar los 50 km/hora dentro de la ciudad. En la mayoría de las ciudades se respeta esta norma, pero en Vitoria el 43% de los buses superaron esa velocidad en varias ocasiones y lo mismo ocurrió en uno de cada tres de Murcia.

La prohibición de hablar con el conductor se debe a que la charla puede despistarle y reducir así la seguridad de los pasajeros e incluso del tráfico en general. Sin embargo, todavía hay pasajeros y conductores escasamente concienciados sobre el particular. Esto se comprobó en más del 20% de los buses estudiados en Bilbao, Logroño, A Coruña y Pamplona. Además, con frecuencia, la persona que hablaba con el conductor era otro empleado de la empresa del bus.

Tras el viaje, lo que procede es abandonar el bus. Se ha comprobado si se espera, en una medida elemental de seguridad, a que el bus se detenga por completo para proceder a la apertura de puertas. Pues bien, el 13% de los conductores abrió las puertas al menos alguna vez cuando el bus no estaba aún detenido.

Cómo está el autobús

La información más útil, una vez dentro del autobús, es la de cuál es la próxima parada. Destacaron positivamente los buses de Bilbao, Madrid y Zaragoza: en la capital vizcaína, la totalidad de los buses avisaba de la próxima parada, mientras que en las otras dos ciudades rondaban el 90%. Tras éstas aparecen Vitoria y Valencia con porcentajes cercanos al 70%, y Málaga (33%). En el resto, la información al respecto era nula.

Otra cuestión es la comodidad y la seguridad. Se comprobó la correcta indicación de las ventanillas que se deben romper en caso de emergencia, así como la existencia de martillos o dispositivos a tal efecto, y su ubicación. En casi seis de cada diez buses, los martillos no eran todos los requeridos y en uno de cada tres, no se vio ninguno. Destacan negativamente los buses de Vitoria y San Sebastián, ya que no se observaron martillos en ningún bus. Y, positivamente, los de Murcia, por poseerlos en todos los estudiados.

En un medio de transporte de masas se entiende hoy necesario un adecuado sistema de calefacción y aire acondicionado. Todos tienen calefacción, pero no aire acondicionado. Cuentan con él todos los buses de Málaga y Valencia, más del 90% de los de Barcelona y Logroño, casi la mitad de los de Bilbao y San Sebastián, y un tercio de los de Vitoria y Pamplona. En el resto de ciudades, o carecen de aire acondicionado o los responsables del servicio no han facilitado esta información.

El estado de conservación y limpieza del interior de los vehículos dejaba que desear en uno de cada tres buses. La mayor proporción de buses sucios o mal cuidados se vio en Valencia, Málaga, A Coruña, Logroño y Vitoria. Destacaron los de Madrid: en todos ellos el estado de conservación y limpieza era excelente. También es importante que los asientos se encuentren en buen estado. En general, estaban bien, y aunque se observaron algunos con suciedad, la mayor parte de las deficiencias eran asientos rotos o quemados. Los usuarios que, al parecer, menos cuidan los asientos de los buses son los vitorianos (14% en mal estado y otro 14% sólo aceptable), los coruñeses (63% en un estado sólo aceptable) y los malagueños (8% mal, y 42% sólo aceptable).

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