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A diferencia de los balnearios, utilizan simple agua del grifo a la que le añaden algunas sales o aditivos
El negocio de la salud y la belleza fue uno de los sectores de mayor crecimiento en 2002, propiciado por un naciente concepto del bienestar que ha favorecido la creación o ampliación de nuevos balnearios y SPAs. A finales de 2002 se contabilizaron en España algo más de 90 balnearios, 22 centros de talasoterapia, 24 de salud y belleza y unos 50 hoteles con SPA. Dentro de este contexto destacan por su rápida implantación y creciente popularidad los SPAs, también conocidos, para enfado de la Asociación Nacional de Estaciones Termales, como balnearios urbanos.
Pero, ¿cuáles son las diferencias entre un balneario y un centro SPA? La principal, el tipo de agua que utilizan en sus tratamientos. Mientras que las estaciones termales basan su oferta en aguas minero-medicinales declaradas de utilidad pública, los SPAs se sirven de simple agua del grifo a la que le añaden algunas sales o aditivos. A diferencia del agua de los balnearios, la de un SPA (cuyas iniciales significan salutem per aqua o salud a través el agua) no posee ningún tipo de propiedad curativa ni estética, aunque sí relajante. Si tuviéramos que citar alguna ventaja de los SPAs frente a las estaciones termales, habría que mencionar su ubicación, normalmente en núcleos urbanos, que permite que se haga uso de ellos de modo regular y continuo.
Los SPAs se ubican preferentemente en núcleos urbanos
Las bondades para el cuerpo de los SPAS se centran en los cambios de temperatura y en la acción del agua a presión sobre el cuerpo. Los contrastes de temperatura favorecen una mejor circulación sanguínea, mientras que el agua a presión provoca un micromasaje sedante que mejora el aparato muscular. Aliviar el estrés y tonificar el cuerpo son los principales objetivos de estos centros. A lo largo de un recorrido que puede oscilar entre una y dos horas, el cliente del SPA puede disfrutar de los baños en piscinas con hidromasaje a chorros, terma o baño turco de vapor, sauna, ducha escocesa a presión y la llamada ducha vichy o lanzadera, con surtidores de agua y aceites esenciales. Todo un circuito termal al que se suman también otros servicios como masajes para tratamientos corporales y fisioterapéuticos. Y es que pese a que no existe una normativa, cualquier SPA que se precie debe ofrecer, al menos, cuatro técnicas de tratamientos con agua.
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