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Detergentes para lavadora líquidos y en polvo: En polvo lavan mejor, pero contaminan más

Todos los detergentes fallan ante todos los tipos de mancha, pero en bien distinta medida

  Se han analizado ocho detergentes para lavadora (cuatro líquidos y cuatro en polvo) que cuestan desde los 20 céntimos de euro por lavado de Dixan y Colón líquidos hasta los 27 céntimos de euro de Ariel en polvo. La mejor relación calidad-precio es Dixan en polvo, el más barato de los "en polvo" (0,23 euros) que obtiene un bien en calidad de lavado, su etiquetado es completo y es de los menos contaminantes. Otra buena opción es Wipp polvo, un poco más caro (0,25 euros por lavado), pero el de mejor calidad global. Entre los líquidos, la mejor opción es Dixan, uno de los más económicos y con una calidad de lavado discreta pero aceptable.

Los detergentes líquidos son más sencillos de dosificar y pueden resultar más cómodos por su menor peso y tamaño. Dixan y Wipp líquidos son más espesos (tipo gel), y, por tanto, más difíciles de verter accidentalmente. Los cuatro detergentes en polvo ofrecen 54 lavados, mientras que tres de los líquidos incluyen 44 dosis. Ariel líquido se queda en 40 lavados, a pesar de tener medio litro más que el resto (4,5 litros frente a 4 litros).

Para evaluar la calidad de lavado de cada detergente se juzgó su eficacia ante diferentes tipos de manchas en un tejido de algodón y otro de mezcla sintética. En todos los casos las lavadoras fueron de la misma marca y modelo, el agua estuvo a 30º centígrados y la dureza del agua fue media (25º franceses). Se utilizó en cada caso las dosis de producto recomendada por los propios fabricantes en el etiquetado (110 gramos para los detergentes en polvo y 90 mililitros para los líquidos, excepto Ariel que recomienda 112 mililitros).

Pruebas de lavado

El poder de detergencia mide la eliminación de manchas grasas y pigmentarias. Sobre el algodón se aplicaron aceite mineral, aceite vegetal, sebo, mayonesa y mantequilla, y el tejido sintético se ensució con pintalabios, aceite vegetal, aceite de cacahuete, grasa animal, sebo y maquillaje. Los detergentes en polvo ofrecen un poder de detergencia superior a los líquidos en ambos tejidos (41% de eficacia en algodón y 51% en sintético de los "en polvo", frente a un 33% de manchas eliminadas en algodón y 34% en sintético de los líquidos).

La actividad enzimática mide la eliminación de manchas proteínicas y amilasas. Al combatir manchas de sangre, cacao, leche, hierba, cacahuete, aliño y almidón el único detergente que alcanza el "muy bien" es Ariel líquido (el mejor en cinco de las siete manchas, con un 50% de eficacia). Ariel y Wipp en polvo alcanzaron el "bien" al obtener una valoración media en todos los casos. Dixan (polvo y líquido), Colon polvo y Wipp líquido sólo alcanzaron el "aceptable", mientras que Colón líquido suspendió esta prueba.

La eficacia de blanqueo indica la capacidad para quitar manchas oxidables, en este caso, café, té, vino y fruta. Los detergentes líquidos parten en desventaja en este test, ya que no pueden introducir en su formulación agentes blanqueantes oxidantes (no son estables en un medio acuoso). Por ello, los cuatro líquidos suspenden este apartado. Entre los "en polvo" también hubo diferencias: los mejores son Dixan y Wipp (muy bien), con una media de 44% y 46% de manchas eliminadas. Ariel y Colón sólo alcanzan el "bien", con una eficacia del 40%.

El color blanquecino de la ropa se consigue mediante los azulantes ópticos, sustancias que absorben las radiaciones ultravioletas sustituyéndolas por luz azul. Su efecto se mide sometiendo a un tejido de algodón blanco no azulado a tres lavados en condiciones estándares (30º centígrados de temperatura y 25º franceses de dureza del agua) y comprobando su color con un espectrofotocolorímetro. Wipp (polvo) y Colón (polvo y líquido) son los tres detergentes que lavan más blanco.

Cuidado de los colores

  Para valorar el efecto que los detergentes ejercen sobre los colores se realizaron dos pruebas. En la de desteñido se mide la transferencia de color entre prendas. Para ello se lavan dos ropas iguales con detergente y sin detergente para averiguar cuánto "color" transfieren en cada caso (se mide en unas condiciones más agresivas: 60º centígrados de temperatura y una dureza del agua de 40º franceses). El que más limita la transferencia de colores es Ariel líquido ("muy bien"), seguido de los líquidos Dixan y Wipp ("bien"). El detergente líquido Colón y los cuatro en polvo son los más agresivos con los colores.

En la prueba de degradación de matiz, se midió la pérdida de color durante los lavados. Se lava cada prenda veinte veces a 60º centígrados y los resultados son comparados con los resultados obtenidos en las mismas condiciones de lavado pero sin detergente. Dixan y Wipp líquidos obtienen la valoración más alta ("muy bien") mientras que los otros dos líquidos (Ariel y Colon) suspenden esta prueba ("insuficiente").

De todos los elementos que componen los detergentes en polvo, los más peligrosos para el medio ambiente son los fosfatos, especialmente los tripolifosfatos. Se utilizan en los detergentes para lavadoras por sus propiedades anticalcáreas; es decir, neutralizan la cal del agua, que favorece la fijación de las manchas y reduce la acción de los responsables de la detergencia, los tensioactivos. Pero, los fosfatos, además de este efecto beneficioso, provocan la "eutrofización" del agua, un exceso de sustancias nutritivas en lagos y embalses, que estimula la proliferación de plantas acuáticas, que generan un déficit de oxígeno para la fauna subacuática.

Agente alternativo

Un agente alternativo a los fosfatos, y menos contaminante, son las zeolitas. Sus propiedades anticalcáreas son menos eficaces, por lo que se añaden a los detergentes los policarboxilatos que no son inocuos, ya que resultan difíciles de biodegradar. Las zeolitas, son una solución más ecológica, pero son insolubles al agua y se acumulan en el fondo de lagos y ríos, con los consiguientes perjuicios a la hora de potabilizar el agua (se tienen que tratar más lodos). Otro componente tóxico de los detergentes en polvo son los agentes de blanqueo oxigenados, que inhiben el crecimiento de las plantas acuáticas.

Los detergentes líquidos no pueden incluir ciertas sustancias limpiadoras eficaces, que son muy contaminantes

Los detergentes líquidos no pueden incluir agentes antical ni agentes de blanqueo oxigéneos, al no ser estables en un medio acuoso. Para superar este lastre, los detergentes líquidos introducen en sus formulaciones tres o cuatro veces más cantidad de agentes tensioactivos que se biodegradan en su gran mayoría, pero no son inofensivos.

Colón en polvo es el único detergente de los analizados que utiliza fosfatos (tripolifosfatos, los más contaminantes) además, en gran cantidad (24%). Los otros tres detergentes en polvo utilizan zeolita como agente anticalcáreo, pero en muy diferente porcentaje: Dixan (4,1%), Wipp (1,5%) y, a mucha distancia Ariel (18%).

Todos los etiquetados fueron correctos, aunque hubo diferencias apreciables entre ellos. Wipp y Colón (polvo y líquido), y Dixan gel no indicaron las temperaturas recomendadas para el lavado. Dixan y Colon líquidos no indicaron el tipo de ropa que se puede lavar. Colón líquido tampoco incluyó las recomendaciones del Código de Buenas Prácticas Medioambientales.

Tipos de manchas

Cada tipo de mancha es distinto, y requiere de un componente del detergente diferente para ser eliminado.

  • Manchas grasas y pigmentarias: el poder de detergencia es la capacidad para eliminar manchas grasas como las provocadas por la mantequilla, la mayonesa, el aceite de coche o los pintalabios. Los agentes encargados de esta labor son los tensioactivos, que disuelven la suciedad para que sea desechada mediante el agua del aclarado.
  • Manchas proteínicas y amilasas: son las producidas, entre otros productos, por la sangre, la leche, el aliño, el sudor, el chocolate o la hierva y se eliminan mediante la actividad enzimática, esto es, la acción de unas enzimas (proteasas y amilasas) que cortan las cadenas de proteínas y almidón que componen la mancha para que pueda ser expelida mediante el agua del aclarado.
  • Manchas oxidables: para eliminarlas se utilizan blanqueantes oxigenados (como el perborato de sodio) que liberan el oxígeno de las manchas para limpiarlas. Son de este tipo los "lamparones" de café y té (los más difíciles de eliminar, por sus potentes taninos) y los de fruta y vino. La capacidad para acabar con este tipo de suciedad mide en el detergente la eficacia de blanqueo.

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