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No está de más saber cómo proceder ante pequeños accidentes que nos pueden amargar las vacaciones
La incidencia de percances como picaduras, heridas, contusiones o quemaduras se multiplica en verano. La mayoría de los recintos públicos disponen de socorristas, diplomados en enfermería o médicos que ante cualquier eventualidad ofrecen asistencia médica rápida y cualificada. Pero la ayuda especializada no siempre la tendremos cerca. No está de más saber cómo proceder ante pequeños accidentes que nos pueden amargar las vacaciones.
Según el grado de lesión que producen en la piel y en los tejidos, las quemaduras se clasifican en tres grados:
La gravedad de una quemadura depende más de su extensión que de su grado. Una quemadura de primer grado pero muy extensa se considera más grave que una de tercer grado más localizada.
Si la quemadura es de primer grado y poco extensa, algo frecuente en verano, lo mejor es aplicar frío durante un rato sobre la zona y después una pomada para quemaduras.
En caso de quemaduras graves y extensas hay que solicitar una ambulancia medicalizada y hasta su llegada cubrir al quemado.
Las más frecuentes son las picaduras de avispas y abejas, que clavan su aguijón provisto de un veneno débil. Si no son muy numerosas no resultan dañinas y sólo provocan hinchazón y fuerte dolor localizado.
Las picaduras de mosquitos son más leves. Lo mejor es prevenirlas con un repelente de mosquitos. Conviene vestir ropa blanca, pues la oscura y de colores vivos les atrae, lo mismo que los perfumes.
Las heridas son toda ruptura de la continuidad de la piel. Pueden ser de muchos tipos: contusas (un golpe fuerte y violento que rompe la piel), incisas (cortes limpios de un filo), punzantes (un objeto afilado como un clavo se introduce en los tejidos) o erosivas (hay arrastre y erosión, como en caídas de moto...).
A tener en cuenta: una herida debe curarse siempre, por pequeña que sea. Además, si no se está vacunado o no se ha completado la pauta de las dosis de recuerdo, es preciso acudir al médico para valorar la conveniencia de vacunarse contra el tétanos.
Algunas heridas son especialmente peligrosas: las punzantes en abdomen, tórax y en el pecho. Estas últimas son muy graves y ponen en peligro la vida si por la herida entra y sale aire. En esos casos hay que actuar con rapidez: cubrir la herida con una compresa seca y grande que tapone la herida y cierre el paso de aire, y trasladar al herido a un centro sanitario o solicitar ambulancia medicalizada.
Hemorragias y torniquetes: en caso de hemorragia hay que tumbar al herido y descubrirle la zona afectada.
En la contusión la piel no se lastima hasta romperse, pero sí los tejidos inmediatos. Se produce dolor, hinchazón y la zona afectada adquiere un color rojo oscuro que con el paso de las horas se torna morado. Las contusiones no tienen mayor importancia, pero si el golpe ha sido muy violento y fuerte pueden ser indicio de lesiones más serias.
Las torceduras de tobillo pueden ser leves o constituir un verdadero esguince, es decir, un estiramiento de los ligamentos que rodean a una articulación y que pueden desgarrarse y romperse total o parcialmente. El dolor es inmediato y si aparece hinchazón y hematoma lo más probable es que se haya roto algún ligamento. Los esguinces pueden producirse en cualquier articulación, pero los más frecuentes se dan en tobillos.
Trasladar al accidentado a un médico para que valore la lesión y la trate correctamente. Un esguince mal atendido puede evolucionar hacia un esguince crónico y producir inestabilidad de la articulación.
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