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Por los beneficios que aportan a nuestro organismo, hay que aumentar el consumo de frutas
Las frutas frescas constituyen un grupo de alimentos indispensable para nuestra salud y bienestar, especialmente por su aporte de fibra, vitaminas, minerales y sustancias de acción antioxidante. No obstante, y a pesar de lo difundidas que están todas sus virtudes nutritivas, el consumo medio de fruta en nuestro país no se acerca a las recomendaciones dietéticas mínimas, que se sitúan en unos 400 gramos de fruta fresca al día, es decir, unas 3 ó 4 piezas diarias, la ingesta deseable de fruta diaria.
Las frutas frescas se han de conservar en lugares frescos, secos y protegidos de la luz solar o en la parte menos fría del frigorífico, aisladas de otros alimentos para aumentar su vida útil. Las frutas más delicadas, como fresas o moras, se conservan hasta dos días, las de hueso aguantan bien una semana y los cítricos hasta diez días. No conviene guardar juntas las frutas de corta conservación (plátanos, melocotón, peras...) con las de larga conservación (cítricos, manzanas...), ya que se producen sabores extraños y se deterioran más fácilmente. Algunas frutas, como la piña, manzana, albaricoque, pomelo, fresa o cereza oscura, se pueden congelar no más de seis meses.
15 minutos son suficientes para tomar un desayuno saludable y equilibrado que nos aportará la energía y los nutrientes necesarios para desarrollar satisfactoriamente nuestra actividad física e intelectual. Se trata, en definitiva, de ingerir el "combustible" que nuestro organismo requiere para funcionar. Si queremos que sea un desayuno completo, tres grupos de alimentos básicos deberían estar presentes en él: lácteos, farináceos y frutas.
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