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La reanimación consiste en mantener las funciones vitales alternando la respiración boca a boca y el masaje cardiaco
Se calcula que cada año fallecen en nuestro país alrededor de 16.000 personas como consecuencia un infarto de miocardio y sin recibir asistencia especializada en los minutos inmediatamente posteriores al ataque. En muchos casos la víctima de un ataque al corazón muere precisamente en ese breve lapso de tiempo, por lo que proporcionarle asistencia médica cuanto antes deviene fundamental. La gran mayoría de estos fallecimientos se deben a la fibrilación ventricular, esto es, el corazón se contrae de forma muy rápida, tanto, que es como si no lo hiciese, ya que no puede expulsar sangre. No obstante, la parada cardiorrespiratoria puede deberse también a otras causas: traumatismo, ahogamiento, intoxicación por drogas, asfixia, intoxicación por monóxido de carbono, etc. Sea cual sea el motivo de la parada cardiopulmonar, cuando una persona está inconsciente, no respira y no tiene pulso, hay que solicitar ayuda. Pero en tanto llega ésta, hay que intentar mantener a la víctima con vida. Y ello se consigue aplicando la reanimación cardiopulmonar, la más simple de las medidas de emergencia inmediatas, que tiene como objetivo principal restaurar la circulación de sangre oxigenada.
Hay que aplicar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar: unos pocos minutos sin oxígeno pueden dañar el cerebro
Para restablecer la circulación sanguínea hay que realizar el masaje cardiaco. Esta maniobra consiste en comprimir el corazón entre el esternón y la columna vertebral, para que expulse la sangre que contiene.
Combinar respiración boca a boca y masaje cardiaco puede salvar una vida si se hace correctamente.
El ritmo óptimo para aplicar la reanimación cardiopulmonar es de una insuflación boca a boca y cinco compresiones cardiacas. También se pueden aplicar dos insuflaciones seguidas y 15 compresiones. Lo importante es efectuar 12-15 insuflaciones potentes y 60 compresiones cardiacas en un minuto. Pero, ¿durante cuánto tiempo hay que prolongar la reanimación? Es difícil responder a esta pregunta, lo aconsejable es no desanimarse. Algunos enfermos han precisado varios minutos hasta recobrar la respiración. Si el enfermo no reacciona, se recomienda practicar la reanimación hasta que llegue la asistencia médica.
Una sola persona puede aplicar la reanimación cardiopulmonar, pero es preferible que dos personas se turnen, ya que a veces la maniobra hay que prolongarla hasta que llegue el servicio especializado y puede ser cansado. Los principios básicos de la reanimación son similares cuando lo practican una o dos personas. En este segundo caso, mientras una realiza la respiración artificial, la otra se centra en el masaje cardiaco. Para ello, quien va a efectuar el masaje cardiaco se sitúa a horcajadas a la cabecera del accidentado y la otra en perpendicular a la altura del hombro. Si la maniobra se tiene que prolongar durante varios minutos, es conveniente alternarse para evitar el cansancio. Cuando hay dos personas realizando la reanimación se aplica una insuflación potente cada 5-6 compresiones cardiacas. Si hubiese una persona más podría colaborar elevando las extremidades inferiores del accidentado: de ese modo se consigue que la sangre que hay en ellas se dirija hacia el tronco y se aumenta el volumen de sangre disponible para garantizar un aporte suficiente a los órganos vitales: corazón y cerebro.
El cerebro es el órgano más sensible a la anoxia o falta de oxígeno y sufrirá un daño irreversible en poco tiempo: entre 4 y 6 minutos sin oxígeno son suficientes para producir lesiones graves en él, por lo que las medidas de emergencia deben instaurarse en ese breve periodo de tiempo.
Lo primero que hay que hacer es una triple comprobación:
Si no hay pulso ni respiración hay que actuar, ya que reaccionar a tiempo es fundamental. La reanimación consiste en mantener las funciones vitales alternando la respiración boca a boca y el masaje cardiaco.
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