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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Usuarios de sillas de ruedas e invidentes comprobaron "in situ" en doce ciudades la accesibilidad de 36 cines, 36 museos y 12 piscinas
El diseño del estudio comenzó en setiembre de 2002 y las pruebas prácticas se realizaron entre el 11 y el 25 de noviembre de 2002.
La prueba práctica comienza en una zona céntrica de cada ciudad. Allí, técnicos de CONSUMER y usuarios en silla de ruedas e invidentes, colaboradores de Predif (Plataforma Representativa Estatal de Discapacitados Físicos) o de la Once, partían hacia una piscina municipal, tres cines y tres museos, seleccionados todos ellos de forma aleatoria. Desde el mismo momento en que partieron hacia esas instalaciones, se comenzó a evaluar las barreras y facilidades que cada usuario encontraba a su paso. Se tomó como referencia la legislación vigente, pero también se evaluó desde un punto de vista práctico las barreras y facilidades que se encuentran estos dos colectivos de discapacitados a la hora de disfrutar de sus ratos de ocio.
Es frecuente que instalaciones que parecen adaptadas no lo estén en la práctica: así lo detectaron los discapacitados
Así, se ha comprobado que algunas instalaciones aparentemente accesibles no lo eran en la práctica. En todas ellas, se ha tenido muy en cuenta que los usuarios discapacitados que hicieron la prueba práctica pudieran lograr su objetivo final (disfrutar, con toda la normalidad posible, de una visita al museo, de la proyección de una película en una sala de cine o de un baño en la piscina) y en las condiciones en las que lo hacía. En las calificaciones parciales y totales, se ha aplicado un sistema propio de puntuaciones y ponderaciones creado conjuntamente por técnicos de CONSUMER y expertos en accesibilidad consultados por esta revista, si bien el criterio fundamental fue la valoración efectuada por los propios usuarios discapacitados que realizaron la prueba.
Se comprobó -en todo el recorrido efectuado por el discapacitado hasta llegar al museo, el cine o la piscina- la situación de las siguientes cuestiones:
Y se han analizado también los pasos de cebra para peatones:
En cuanto al transporte público se comprobó si los buses urbanos que se tomaron para realizar la prueba estaban contaban con dispositivos como rampas o plataformas que faciliten el acceso a personas con sillas de ruedas, además de anclajes y dispositivos de parada accesibles, y dispositivos sonoros de situación y parada. En el caso del metro, además de lo habitual en materia de accesos, se anotó si había ascensores, dispositivos sonoros de situación (aviso de parada actual y próxima parada). En los taxis se comprobó si estaban correctamente adaptados para ambos colectivos. Los taxis preparados para minusválidos en silla de ruedas (o eurotaxis), son monovolúmenes que cuentan con rampas para facilitar al usuario el acceso y la bajada del vehículo. En los taxis, se apuntó el tiempo que transcurrió entre la solicitud del taxi y la llegada de éste, y el grado de adecuación de todos los dispositivos (rampas anclajes, etc.). En los usuarios invidentes, se ha comprobado si los taxis contaban con dispositivos sonoros para indicar que el taxímetro llega a determinadas fracciones de dinero y que una vez finalizada la carrera informen de forma sonora el montante a pagar.
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