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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Galletas con fibra: Ayudan a completar un buen desayuno

Se han analizado siete galletas enriquecidas con fibra cuyos precios diferían desde los menos de tres euros por kilo de Gullón y Marbú hasta los 6,46 euros por kilo de Fibretten. Las de Flora y Gerblé salen a más de 4,5 euros por kilo. Y sólo Fibretten es un producto dietético

  Las galletas representan una manera eficaz de aumentar el aporte energético del desayuno, que en muchos hogares es deficitario. Estas galletas con fibra, destinadas a consumidores adultos, tienen un aporte calórico elevado, unas 450 calorías cada cien gramos, similar al de productos de bollería, y muy superior al del pan blanco (260 calorías) o el de molde (270 calorías).

Su composición se caracteriza por un elevado contenido en hidratos de carbono (65%-80%), de los que la tercera parte son sencillos, procedentes de los azúcares añadidos. Por tanto, los hidratos de carbono complejos, más interesantes porque generan un mayor efecto saciante y porque su velocidad de absorción es más lenta, suponen casi la mitad del contenido de estas galletas. Que aportan entre el 7% y el 10% de proteína. Por su parte, las grasas representan entre un 5% y un 18% de este producto y son en todos los casos de origen vegetal. La composición de esa grasa (relación entre la cantidad de ácidos grasos no saturados, más saludables, y de saturados) se puede considerar saludable. En Virginias, la proporción de grasas saturadas es muy superior a la de las demás galletas. Y Gerblé son las únicas con colesterol (385 miligramos por kilo), porque añaden huevo.

Los minerales representan el 1%-2% y abundan hierro (pero en su forma de menor biodisponibilidad por nuestro organismo), cinc, potasio y magnesio. Entre las vitaminas destacan B1, B2 y niacina, así como cantidades moderadas de ácido fólico y de vitaminas liposolubles A y D procedentes de la grasa vegetal.

El contenido en fibra es muy variable: lo más común es que se sitúe en torno al 5 %, pero Fibretten, Gerblé y Cuétara tienen más del 12%. La fibra genera un efecto saciante y consigue beneficios a nivel metabólico, como regularizar el tránsito intestinal y controlar el colesterol plasmático. A pesar de ello, no conviene ingerir fibra en cantidades excesivas.

En resumen, estas galletas completan de modo muy conveniente el valor nutritivo del desayuno, porque suministran abundantes hidratos de carbono complejos y fibra.

Dejando a un lado los aspectos nutricionales, sólo Flora, Gerblé y Lu cumplen la norma de etiquetado. Todas las demás lucen etiquetas fuera de norma. Las irregularidades más importantes afectan a la información nutricional, a la cuantificación de los diversos ingredientes y a las aseveraciones de las leyendas publicitarias.

En la cata las mejores fueron Cuétara (7,1 puntos) y Flora (6,9). En ambas destacó su carácter crujiente y buen sabor. Las peores fueron Fibretten, con 4,9 puntos (duras y poco crujientes) y Lu (poco sabor) con 5,3 puntos.

La mejor relación calidad-precio es Cuétara: aporta bastante fibra (12,3%), fue la mejor en la cata, y son baratas (3,02 euros/kilo). Además, no tiene colesterol y su composición grasa es de las más saludables de la muestra comparada. Por su mucha fibra y su acertada composición nutritiva, Fibrettten es una opción también interesante, a pesar de su elevado precio (sale 6,46 euros el kilo) y de que resultó la peor en la cata.

Ingredientes

Los ingredientes básicos de estas galletas con fibra son: harina integral, azúcar, grasa, leche o derivados lácteos, sal, gasificantes, colorantes y aromas. Según las etiquetas, el componente mayoritario en Gullón, Lu, Marbú, Cuétara, Flora y Virginias es la harina y/o harina integral, bien de trigo o de otros cereales, mientras que en Fibretten y Gerblé es el salvado de trigo. Gullón emplea también salvado, en menor cantidad. Se denomina salvado a las capas externas (cáscaras) de la semilla, compuestas por un 40%-50% de fibra alimentaria y con bastantes proteínas y minerales. Por ello, las galletas que emplean salvado no necesitan añadir fibra. Flora no utiliza salvado y tampoco añade fibra, pero además de harina integral de trigo, emplea malta, el grano de la cebada una vez germinada, que posee un 8,7% de fibra. Lu usa harina de malta, en pequeña cantidad. Lu, Marbú, Cuétara y Virginias son las cuatro únicas que añaden fibra como ingrediente.

El segundo ingrediente mayoritario es el azúcar, siendo Gerblé la única que emplea azúcar integral de caña. Para endulzar el producto, recurren, además, al jarabe de glucosa (Gullón, Lu, Marbú, Cuétara y Virginias) y/o miel (Gullón, Fibretten, Gerblé y Cuétara). Fibretten, en lugar de jarabe de glucosa, emplea jarabe invertido.

Todas estas galletas emplean grasa de origen vegetal. Gerblé, además, utiliza huevos frescos. En cuanto a la leche y derivados lácteos, Fibretten, Lu y Virginias utilizan leche en polvo desnatada. Gullón usa leche condensada descremada mientras que Gerblé, Marbú y Virginias recurren al suero lácteo; y Lu y Flora, a las proteínas lácteas. Otros ingredientes son la sal y los gasificantes, que proporcionan el carácter esponjoso de las masas. Virginias no indica sal en su etiqueta pero los resultados analíticos desvelan que sus galletas contienen sal. Los emulgentes, por su parte, favorecen la unión entre sustancias inmiscibles manteniendo homogénea la mezcla. Utilizan emulgentes (lecitinas y ésteres) Gullón, Lu, Cuétara, Flora, Fibretten y Virginias. Por otro lado, Gullón, Marbú, Cuétara y Flora emplean antioxidantes, que evitan que se oxiden las grasas y se modifique el sabor del producto. Gullón y Marbú recurren a un colorante, el caramelo, que proporciona el color marrón o tostado a las galletas. En cuanto a los aromas, exceptuando Fibretten y Cuétara, estas galletas utilizan sustancias aromatizantes.

Aspectos nutricionales y normas

La Reglamentación específica para galletas no dietéticas regula sólo dos parámetros nutricionales: la humedad, que no debe exceder del 6%, y las cenizas, que no deben superar el 1,5%. Ninguna muestra incumple lo relativo a la humedad. Pero respecto la mitad superaron el máximo de cenizas: Flora y Virginias presentaron un 1,6% de cenizas, Lu tenía un 1,8% y Gerblé un 2%. A pesar de su 2,5% de cenizas, Fibretten no incumple la norma, ya que no está sujeta a la norma de galletas no dietéticas.

Los ingredientes mayoritarios son harina integral, azúcar, grasa vegetal y leche o sus derivados

Por otro lado, todas añaden sal (cloruro sódico) si bien en ningún caso la presencia de este condimento superó el 1%. Se comprobó, por otra parte, que ninguna galleta contenía sulfuroso, conservante permitido sólo hasta 50 partes por millón (ppm).

El análisis microbiológico demostró, por último, que las ocho galletas se encontraban en correcto estado higiénico-sanitario.

La grasa en estas galletas

El cociente entre ácidos grasos insaturados (mono y poliinsaturados) y saturados es un índice que informa del tipo de grasa empleada en l elaboración de los alimentos. Cuanto mayor sea este índice más saludable será la composición de su grasa. En siete de las ocho galletas, estos índices son superiores a 1, por lo que contienen más grasa insaturada (saludable) que saturada. La excepción fue Virginias, con un índice 0,64, la de mayor porcentaje de grasa saturada (61%) y menor de grasa mono y poliinsaturada (30% y 9%, respectivamente). La composición grasa más saludable se encontró en Lu, que tenía siete veces más insaturados que saturados. La otra que destacó positivamente (índice 4,96) fue Fibretten.

En la elaboración se añade grasa de origen vegetal cuyo perfil en ácidos grasos depende de la fuente de grasa utilizada. Así, el aceite de palma (o de otro origen, pero sometido a procesos de hidrogenación) aporta más ácidos grasos saturados que otros aceites vegetales.

La fibra genera un efecto saciante y su consumo habitual causa saludables efectos en nuestro organismo

Se midió también la cantidad de ácidos grasos esenciales (la única forma de conseguirlos es mediante la ingesta de alimentos) que aporta cada galleta. Los dos ácidos grasos esenciales, ambos insaturados y beneficiosos para nuestra salud, son el linoleico y linolénico. Fibretten es la galleta con mayor cantidad en ambos ácidos grasos. De las 8 muestras, sólo Gerblé presentó colesterol (385 miligramos cada kilo), debido a los huevos frescos que emplea.

A vueltas con la fibra

Lo que más caracteriza a este producto es su contenido en fibra alimentaria. La galleta con más fibra fue Fibretten, que aporta 19,6 gramos de fibra por cada cien gramos de producto. Del resto, destaca Gerblé con casi el 17% de fibra, seguido por Cuétara con el 12,3%. La menor cantidad se anotó en las galletas Lu (4,4% de fibra) y Marbú (4,6%). La fibra alimentaria se define como el total de polisacáridos vegetales (celulosa, lignina, hemicelulosa, etc.) resistentes a los enzimas digestivos y que no son digeridos por nuestro aparato digestivo. La fibra alimentaria puede ser soluble e insoluble. La soluble es fermentada por las bacterias, mientras que la insoluble no puede ser digerida por aquéllas. La cantidad diaria de fibra recomendada para una persona adulta es de 20 a 40 gramos por día. La fibra se encuentra, principalmente, en cereales y sus derivados (fibra insoluble), frutos secos (soluble e insoluble), frutas y verduras (soluble) y algas (fibra soluble de muy buena calidad). El consumo habitual de fibra causa diversos efectos beneficiosos en el organismo humano, llegando a prevenir o incluso a curar ciertas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares debidas a hipercolesterolemia: la fibra absorbe grasas, entre las que se encuentra el colesterol, que son expulsadas con las heces. Asimismo, combate el estreñimiento. Además, la fibra absorbe gran cantidad de agua, con lo que aumenta el volumen de las heces y desencadena el reflejo que nos impulsa a defecar. Otros efectos saludables de la fibra: ayuda a prevenir el cáncer de colon, la apendicitis, la diverticulosis de colon, las hemorroides y la obesidad (porque la fibra no aporta calorías y posee efecto saciante. Al no ser digerida por las bacterias, permanece más tiempo en el estómago estimulando así la sensación de saciedad). Además, previene la caries, porque un alimento rico en fibra necesita ser masticado durante más tiempo, con lo que la segregación de saliva es mayor. A pesar de estos efectos beneficiosos, no conviene ingerir fibra en grandes cantidades, porque acompleja a ciertos minerales e interfiere en la absorción de nutrientes como grasas y vitaminas liposolubles.

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