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Elegir correctamente el tipo de carrete, utilizar bien el flash y dar con un enfoque original, las claves para una buena foto
Las vacaciones multiplican la toma de fotografías. Aunque el propósito en la mayoría de los casos es congelar momentos para verlos al término de la época estival, sin duda produce mucho más placer recuperar imágenes bien tomadas. Las actuales cámaras compactas garantizan en la mayoría de las ocasiones retratos de calidad con tan sólo apretar un botón, el resto de las funciones las llevan a cabo automáticamente. También las réflex colocadas en el modo automático funcionan prácticamente solas. Otra cosa bien distinta es que queramos jugar manualmente con la velocidad y apertura del diafragma, para lo cual harán falta unos conocimientos básicos. Y aunque la fotografía es un arte, el aficionado puede convertir las instantáneas en bonitos recuerdos siguiendo unas sencillas reglas. Antes de disponernos a ello, y como en muchas familias al tiempo que se desempolva el bañador se hace lo propio con las cámara de fotos, conviene revisar que funcione bien, medir la carga de las pilas, y asegurarnos de que tanto el interior como el objetivo están limpios de cualquier mota de polvo. Si está puesta una película, y lleva más de tres meses, no espere milagros, seguramente las fotos estén veladas o en el mejor de los casos los colores habrán sido alterados.
Las tres sensibilidades de película de negativo más populares son de 400, 200 y 100. Estas cifras indican la sensibilidad relativa a la luz. Se expresa con un número ISO (antes llamado ASA) o un índice de exposición (EI). A mayor sensibilidad, más rápida es la película y menor definición ofrece; a menor, más lenta y mayor definición. Por ejemplo, si estamos fotografiando una carrera de coches a última hora de la tarde y disponemos de una película de alta sensibilidad (400 ISO) lograremos congelar el movimiento. Si queremos hacer una foto de nuestro hijo jugando en la playa por la mañana, con una de 100 es suficiente. Para fotografías interiores con poca luz, se necesita una película de 400 ISO y flash, o bien una película de 800 ó 1.600 ISO si se prescinde del flash. En verano, es aconsejable utilizar el flash como herramienta de relleno, para eliminar las sombras que produce el duro sol estival. Lo más acertado es llevar varios carretes, y si lo normal es utilizar los de 100 ISO, pero tenemos intención de hacer fotos de noche o con poca luz, necesitaremos un 400. Hemos de tener en cuenta que las películas de alta sensibilidad (400 ISO) tienen un grano mayor a las de baja sensibilidad, con lo que si pensamos ampliar las fotos obtendremos mayor calidad de imagen con una película de baja sensibilidad.
En verano hay mucha luz. Las mejores horas para hacer fotos en un día soleado coinciden con las aconsejadas para tomar el sol: antes de las 12 y después de las 6 de tarde. Los días nublados suavizan los colores y reducen el contraste, con lo que no importa tanto el horario. Normalmente, la posición más adecuada para tomar una instantánea es la que deja al sol a la espalda del fotógrafo.
Es habitual que cuando vamos a revelar las películas nos pregunten si las queremos en mate o en brillo, es decir, si se selecciona un papel satinado o brillante. El mate tiene la ventaja de evitar las marcas de las huellas digitales: los dedazos en las fotos. El brillo ofrece más viveza en los colores. De cualquier forma, es cuestión de gustos. Una práctica que conviene tener presente es revelar en contactos antes de hacer el positivado de todo el carrete, esto es, solicitar la impresión de los negativos (contactos) para después elegir cuál de las fotos queremos tener en formato tradicional de foto.
Al hacer de fotógrafo aficionado poco importará si la máquina es muy cara, profesional o sencilla si los conocimientos de fotografía son reducidos, y más aún, si no se entiende la propia máquina. Siempre habrá de sujetar la cámara con firmeza, con los brazos pegados al cuerpo y el cuerpo estable, vigilando que el dedo, un cabello o la correa de la propia cámara no tapen parte del objetivo, ya que el visor apenas si revela su presencia. Conviene acercarse lo más posible al objeto, obedeciendo a la máxima del reportero gráfico Robert Capa: "Si una foto no resulta interesante, es que no estabas lo suficientemente cerca". Si se va a tomar una foto de grupo, conviene situarles de forma que no les dé la luz directa, para evitar muecas poco favorables; si la luz es muy intensa, hay que buscar la sobra clara, como la de un árbol, para huir de los contrastes en el propio grupo.
Las diapositivas ofrecen una mayor definición, contraste y saturación de colores. Si vamos a realizar un viaje especial tal vez convenga colocar un carrete de diapositivas en nuestra cámara, aunque la diferencia se notará más en una cámara réflex que en un compacta. Otra ventaja que ofrecen las diapositivas es que aguantan mejor el paso del tiempo.
Aunque faltan todavía unos años para que las cámaras digitales abarquen la mayoría del mercado, ya no son un objeto extraño en manos de turistas japoneses. Si bien se trata de otra tecnología, las normas para realizar buenas fotos son las mismas. Las principales ventajas ofrecidas por la fotografía digital son las enormes posibilidades que ofrece a la hora de facilitar la manipulación de las imágenes en el ordenador, y el ahorro en carretes y revelado, aunque si el objeto es imprimirlas, hoy por hoy la calidad que se puede conseguir es inferior a los positivos tradicionales. (Más información, Consumer, Abril 2001).
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