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Centros de adelgazamiento: La mayoría suspenden el examen

Facilitan poca información, no siempre atiende al cliente un experto en dietética y nutrición, y el eslogan de "dieta personalizada" es a menudo sólo un gancho comercial

Conclusiones, muy elocuentes, tras una primera visita

  •   El 68% de los centros de adelgazamiento estudiados, no aprueban. El 14% incluso se hizo acreedor a un "muy mal" al basar sus tratamientos en "productos estrella".
  • El lema "primera consulta gratuita" es un engaño, un mero gancho comercial. Ningún centro de los visitados realiza un estudio previo gratuito -algunos lo hacen en siguientes visitas, pagando- para garantizar la adecuación del tratamiento a las características personales del cliente. Se limitan a dar información que con frecuencia es incompleta y resulta confusa.
  • El mensaje de "dieta personalizada" es engañoso en el 60% de los centros. Se utiliza para vender mejor sus tratamientos y productos, ya que ese argumento ayuda a convencer a los clientes. Sólo cuatro de cada diez centros ofrecían dietas realmente personalizadas.
  • En el 26% de estos establecimientos se comprobó falta de ética profesional: informan o sugieren tratamientos que en absoluto se adaptan a las necesidades reales del cliente. Aconsejan adelgazar cuando el cliente no lo necesita, identificando un problema de obesidad. Uno de estos centros propuso al cliente un tratamiento muy invasivo (gastroplastia, una cirugía) sin disponer del historial clínico ni dietético del paciente. En otro centro, el técnico de CONSUMER (que actuaba como cliente ficticio) fue tentado para trabajar como comercial de la marca: le explicaron de manera exhaustiva (incluso más minuciosamente que el tratamiento) los beneficios económicos del empleo, sin interesarse por su titulación o conocimientos, llegando a señalar que eso "era lo de menos".
  • En el 20% de los centros, comerciales o "técnicos especialistas" (no especificaron su titulación) o una esteticién actúan como dietistas o médicos, sugieren el tratamiento y realizan una "identificación del problema de exceso de peso" sin estar capacitados para este cometido.
  • 19 de los 36 centros de adelgazamiento estudiados pertenecen a 8 franquicias. Y el tratamiento que sugieren en los centros de 7 de esas franquicias difiere mucho. Por tanto, no se puede valorar globalmente el funcionamiento de las franquicias.
  • Por último, la duración del tratamiento y el ritmo de pérdida de peso propuestos es realista y saludable en sólo el 60% de los centros. Es decir, en el 40% plantean objetivos difícilmente alcanzables y/o poco saludables, puesto que la pérdida de peso se realizaría en un tiempo inferior al recomendable.

En un centro de Madrid, a la pregunta del técnico de esta revista (IMC de 24, es decir, un peso correcto, sin necesidad alguna de adelgazar) sobre cuántos kilos le proponían bajar, le respondieron en un principio que unos 20 kilos, y al ver su cara de incredulidad corrigieron y le sugirieron adelgazar sólo 10 kilos.

Información insuficiente

Nuestros técnicos acudieron principalmente a centros de adelgazamiento que ofrecían una primera consulta gratuita, pero algunos que no realizan esta primera consulta gratuita ofrecieron a nuestros técnicos la posibilidad de una consulta informativa. Ese fue el caso del Centro Dietético Zoroa e Ideal Line, ambos en Alicante, Ailara en Bilbao y Oikos en Málaga, que han sido evaluados teniendo en cuenta la condición meramente informativa de la visita. La mayor parte de los centros estudiados utilizan el mensaje de "primera consulta gratuita" como gancho comercial, pero se ha comprobado que esta visita no proporciona al cliente información suficiente para decidir si le conviene comenzar con el tratamiento o si éste resultará efectivo en su caso concreto.

Sólo el 30% de los centros ofrece una información aceptable sobre los posibles tratamientos. La información se consideró aceptable cuando el tratamiento se adapta a las necesidades de la persona (dieta individualizada tras un estudio completo previo) y cuando promete una pérdida de peso de 0,5 a 1 kilogramos por semana. El resto de centros visitados o no facilitan información suficiente para que el cliente pueda decidir si realizar el tratamiento o no y para averiguar si tendrá el efecto deseado, o establece objetivos de pérdidas de peso superiores a los citados 0,5 a 1 kilogramos por semana.

¿Realmente necesito perder peso?

Para acertar con el problema de sobrepeso es preciso, como mínimo, un estudio antropométrico de la persona. Es decir, hay que pesar y medir al paciente para determinar su IMC y clasificar su posible grado de sobrepeso. Pero, a pesar de ello, sólo el 20% de los centros de adelgazamiento visitados realizan este diagnóstico tan necesario. Al menos, en otro 20% de los centros esta medición se hacía en la segunda visita, generalmente de pago. En el resto, esta necesaria medición no se hace.

Uno de los errores más comunes de estos centros es que se identifica el problema del paciente con ligereza, bien porque no se pesa ni mide al paciente, bien porque no siempre atiende un profesional cualificado y experto en dietética y nutrición: es frecuente que esta esencial gestión inicial la realice un comercial, recepcionista u otro empleado sin la formación adecuada.

En 11 centros, algo menos de la tercera parte de los visitados, se comprobó una preocupante ausencia de ética profesional, puesto que aconsejaron adelgazar a quien no lo necesitaba, e incluso identificaron un problema de obesidad cuando no existía. Es el caso del cliente ficticio que ha acudido a los centros de la zona Norte de nuestro país y cuyo índice de masa corporal era 22 (peso adecuado), y también el que visitó los establecimientos de Madrid, con un IMC de 24, también con peso correcto y que no necesita adelgazar.

El coste del tratamiento que ofrecían algunos centros para estos clientes que no necesitaban perder peso superaba los 1.500 euros, incluyendo terapia dietética de adelgazamiento y/o métodos estéticos locales.

También se anotó algún caso de quien dice ser médico y no muestra su titulación, y que con su comportamiento y palabras hace dudar de su aseveración. En un centro de adelgazamiento de A Coruña, la doctora que atendió al cliente enviado por CONSUMER le recomendó someterse a una gastroplastia (reducción del estómago) sin contar con un historial clínico y dietético de anteriores tratamientos, cuando la gastroplastia está indicada sólo e en obesidades tipo III o IV -no era el caso de la paciente- y cuando otro tipo de intervención terapéutica ha fracasado y el paciente padezca patologías asociadas. Además, el paciente debe ser perfectamente informado de las consecuencias a corto y largo plazo de la operación, así como de las posibles complicaciones. La doctora, sin embargo, aseguró al cliente que esa cirugía apenas entrañaba riesgo.

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