Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal:


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía > Familia

Λ

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Matrimonio y uniones de hecho: Se reducen las diferencias

Es en el ámbito ecónomico (pensiones, herencias...) donde prevalen las mayores diferencias

 El debate social sobre la equiparación entre uniones de hecho y matrimonios continúa dividiendo a ciudadanos y juristas. Aunque se trata de una cuestión que queda dentro de la intimidad de cada pareja, ámbito que al Derecho no le cabe más que respetar, posturas contrarias sobre la equiparación o no de estos dos tipos de unión pugnan por imponerse. Según algunos sectores, optar por la unión de hecho pudiendo casarse implica quedar fuera del régimen matrimonial, para lo bueno (menos trámites en el fin de la relación) y para lo malo (pensión de viudedad o de jubilación). Otras corrientes aducen que las uniones de hecho han de considerarse como familias protegibles, y lo cierto es que poco a poco se perciben cambios, como la creación de registros de uniones de hecho, que acortan las diferencias entre matrimonios y uniones de hecho. Aún así, no hay una ley de parejas de hecho, aunque éstas, si son heterosexuales, se reconocen legalmente a determinados efectos. A pesar de que por el momento se dilucidan de manera distinta algunas cuestiones, sobre todo las de índole económico (herencias, pensiones compensatorias, asignación de la vivienda en caso de separación), las uniones de hecho pueden ya hasta adoptar niños -incluso las parejas homosexuales inscritas en Navarra-. Precisamente las grandes discriminadas ante la ley son las uniones entre personas del mismo sexo: no pueden contraer matrimonio (según la Constitución española, un hombre sólo se puede casar con una mujer y una mujer con un hombre) ni acogerse a los mismos derechos que las parejas heterosexuales inscritas en algunos registros de uniones de hecho.

Regímenes distintos

  • Matrimonio. La Ley prevé todos los efectos de su vigencia (derechos y deberes de los esposos, régimen económico, vivienda familiar y cargas del matrimonio, pensión de viudedad, seguridad social, derechos sucesorios, adopción), y lo que sucede en caso de ruptura (atribución del uso de la vivienda, pensión compensatoria, liquidación del régimen económico...).
  • Unión de hecho. En 1992 el Tribunal Supremo definió las uniones de hecho como convivencias que han de desarrollarse en regimen de coexistencia diaria, estable, con permanencia temporal consolidada a lo largo de los años, practicada de forma externa y publica, creándose así intereses y fines comunes en el núcleo de un mismo hogar. Salvo en las comunidades autónomas que han aprobado una ley específica los derechos y obligaciones se presentan como algo difuso y, en ocasiones, difícilmente predecible. Si no existe pacto expreso ni norma específica, son los tribunales quienes han de resolver los conflictos que se produzcan, lo que finalmente se traduce en inseguridad jurídica. La ventaja es que no hay que adoptar ninguna forma especial para que nazca esta relación ni acudir a un procedimiento judicial para ponerle término.
  • En todo caso, para acceder a los derechos que la normativa nacional concede actualmente a estas parejas hay que acreditar que existe la convivencia y una estabilidad -mediante testigos, una certificación del padrón municipal, facturas por gastos comunes...-. En la regulación autonómica puede resultar exigible una declaración ante notario o inscribirse en determinado registro. De hecho, en numerosos municipios se han creado registro de uniones de hecho a fin de que posteriormente se pueda obtener una certificación del tiempo de permanencia de la unión.

Registros de parejas

Un primer paso para eliminar la discriminación que se produce hacia parejas no legalizadas fue la creación de registros de parejas, disponibles en más de 200 municipios de nuestro país. En ellos se pueden inscribir las uniones de convivencia no matrimonial de dos personas, incluso las del mismo sexo. Con ello consiguen los mismos derechos de la Administración local que cualquier matrimonio en cuestiones como el acceso a subvenciones, viviendas públicas, concesión de ayudas y becas o exenciones fiscales en impuestos. Esta medida supuso un importante paso adelante en el reconocimiento de los derechos de las parejas que no están casadas.

Comunidades pioneras

Las peticiones de muchos colectivos han logrado que actualmente en seis Comunidades Autónomas -Aragón, Cataluña, Navarra, Valencia, Madrid y Baleares- se haya regulado una Ley de Parejas de Hecho. Estas normas igualan el matrimonio y las uniones de hecho en el ámbito del derecho público de cada Comunidad, quedando fuera todas las materias que son competencia del Estado, como pensiones o herencias.

La primera de estas leyes se aprobó en octubre de 1998 en Cataluña. Su Ley de Uniones Estables de Pareja regula los derechos y obligaciones de estas parejas y reconoce, entre otros, derechos hereditarios por igual a heterosexuales y homosexuales. En marzo de 1999 Aragón creó una ley para parejas estables no casadas, que también establece derechos y obligaciones, pero trata conjuntamente a las parejas del mismo y distinto sexo. En julio de 2000, Navarra aprobó la ley más avanzada de todas las que hay, la Ley Foral para la Igualdad Jurídica de las Parejas Estables. Por primera vez pueden adoptar niños las parejas del mismo sexo. La Comunidad Valenciana aprobó en de marzo 2001 una ley de parejas de hecho en la que otorga a las parejas inscritas en el registro y que acrediten una convivencia mínima de un año los mismos derechos que a los matrimonios en las relaciones con la Administración autonómica. En diciembre de 2001 la Asamblea de Madrid aprobó la Ley de Uniones de Hecho. Esta Ley, que otorga a la pareja la posibilidad de recoger en contrato privado el régimen y los acuerdos económicos de convivencia, así como las compensaciones en caso de ruptura, evita reconocer que las uniones de hecho son familias, y no contempla la adopción o el acogimiento familiar por parte de parejas de hecho. El pasado enero entró en vigor la Ley de Parejas Estables de las Illes Balears que, a diferencia de las otras leyes en vigor, no establece como requisito la convivencia previa de las parejas. Otras Autonomías como Andalucía, Asturias, Canarias o el País Vasco, han anunciado la tramitación de una ley que reconozca iguales derechos a todas las parejas, sean del tipo que sean. Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura cuentan ya como un registro autonómico.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto