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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Nace el Barómetro del Consumo: El consumidor del nuevo milenio, retratado en primer plano

Este barómetro revela las percepciones y opiniones del consumidor sobre temas tan relevantes como la seguridad en el consumo de alimentos, la información de consumo que recibe y el crédito que las diversas fuentes de información le merecen, o quién defiende mejor los derechos de los consumidores.

El perfil del consumidor de hoy

  • Muestra confianza ante los alimentos (7,1 puntos), y ante su seguridad (7,2 puntos); las marcas le suscitan una confianza menor pero aceptable (6,6 puntos), si bien las más baratas no llegan al aprobado y las más nuevas lo alcanzan con apreturas. Las marcas de distribuidor le suscitan una confianza discreta (5,6 puntos). Los establecimientos que más confianza le merecen son los tradicionales; y los que menos, los restaurantes de comida rápida, con un nítido suspenso. Ante los supermercados e hipermercados refiere una confianza de cerca de 7 puntos, menor que las tiendas tradicionales.
  • Se siente sólo medianamente satisfecho (6,2 puntos) de la información que recibe sobre productos y servicios. En los productos de aseo personal, ropa y calzado, limpieza del hogar y artículos de ocio mejora esta percepción sobre la información, que empeora mucho en la vivienda y los seguros.
    La información que proporcionan las marcas se percibe aceptable (5,8 puntos) y en la que proviene del comercio es bien valorada la de los puntos de venta tradicionales y las tiendas especializadas y se queda en aceptable la de los hipermercados y grandes almacenes. Entidades bancarias y compañías de seguros ofrecen la información peor percibida. En cuanto a la contribución para que el consumidor esté bien informado, se valoran muy positivamente la del círculo íntimo (conocidos y familiares) y, bastante detrás, las asociaciones de consumidores, los medios de comunicación y los dependientes de las tiendas. Las empresas y la Administración ocupan el último lugar, superando con dificultades el aprobado. Las fuentes de información sobre alimentos que gozan de más crédito, con un notable, son los familiares y amigos y los médicos y entidades sanitarias, seguidos por las asociaciones de consumidores y, ya después, por los dependientes de las tiendas. Las empresas y la Administración salen malparadas, ya que el consumidor confía poco (aprobado raspado) en sus informaciones. Y tampoco los medios de comunicación constituyen un referente muy creíble, quedando un poco por debajo de los comercios.
    El consumidor, por otro lado, halla información sobre los alimentos frescos fundamentalmente en los comercios, y sólo el 8% dicen que su fuente principal son los medios de comunicación o las revistas de consumo. En los puntos de venta, las etiquetas de los alimentos son la fuente principal de información junto a carteles y folletos, y un poco menos, los empleados. En las etiquetas, se consultan mucho la fecha de caducidad (el 62% de los consumidores) y la lista de ingredientes (el 39%). Otras informaciones, como el nombre del producto, el del fabricante y los datos nutricionales (5%), son consultados con mucha menor frecuencia. Respecto a las sobre cómo será la información sobre consumo el próximo año, hay una percepción ligeramente positiva pero la mayoría piensan que se mantendrá como está.
  • Poco satisfecho (5,7 puntos) de la compensación que recibe por lo que paga por los productos y servicios que consume. Ahora bien, el grado de satisfacción varía notablemente: sólo los servicios médicos alcanzan el bien. Y los seguros domésticos y la vivienda suscitan el mayor descontento, aunque no bajen del aprobado. Ropa y calzado, transporte, productos del hogar, alimentos y bebidas, comunicaciones, etc se acercan al bien.
  • Considera que quien mejor defiende sus intereses como consumidor es él mismo: esta aseveración la suscriben siete de cada diez encuestados. La otra posición noble la ocupan las asociaciones de consumidores, con el 19% que la citan como mejores defensoras del consumidor. Empresas (2%) y Administraciones Públicas (2%) apenas tienen relevancia en este cometido. Y se piensa que las cosas mejorarán el año que viene.
    Sólo el 64% de los consumidores dice haber consumido alguna vez un alimento ecológico, si bien la confianza que merecen es elevada, 7,6 puntos. Muchos reconocen estar mal informados sobre estos alimentos.
  • El grado de satisfacción frente a la información sobre el euro es mediocre: 5,8 puntos. Además, está preocupado (aunque no mucho) por los efectos que el cambio va a causar en su vida cotidiana. Y la mitad creen que encarecerán los precios, aunque tampoco en gran medida.
  • Internet le suscita una gran desconfianza como medio de compra, tanto en términos de seguridad como en el de garantía de respetar los derechos del consumidor.
  • No está dispuesto a pagar más por ahorrar tiempo en la compra. Si le preguntamos qué valor concede al pago por servicios que reduzcan el tiempo de la compra, indica que 3,6 puntos, un suspenso sin paliativos..
  • ¿Ir de compras o hacer la compra?
    Le agrada más "ir de compras" que "hacer la compra", pero ambas actividades son aceptadas casi gustosamente, en torno a los 6 puntos.

Pero no todos somos iguales...

El informe distingue seis segmentos de consumidores bien distintos. Veamos qué es lo que más distingue (en las cuestiones planteadas) a cada uno de ellos respecto de la media de la población.

  •   Jóvenes (14 a 29 años) con ocupación remunerada.
    Son quienes menos confían en los alimentos, quienes más importancia otorgan a las etiquetas como fuente de información sobre los productos frescos y quienes más consultan la información nutricional de las etiquetas. Por otro lado, constituyen el grupo que menos se siente compensado por lo que paga por productos y servicios. Y quienes piensan que el euro traerá una mayor inflación. Y, por último, son uno de los grupos que más prefiere ir de compras frente a hacer la compra.
  •   Jóvenes (14 a 29 años) sin ocupación remunerada.
    Son el grupo que menos desconfía de los alimentos de los restaurantes de comida rápida, aunque mantengan una postura crítica. Y los que más confían en los productos ecológicos, en los hipermercados y en las marcas más nuevas y más baratas. Conceden poca relevancia al empleado de los comercios como fuente de información sobre los alimentos frescos, y consultan poco la fecha de caducidad de las etiquetas. Son los que se sienten más compensados por el gasto, especialmente en ocio y cultura. Y los que atribuyen el mayor peso a las asociaciones de consumidores como defensoras del consumidor. Por otra parte, se sienten menos preocupados ante el cambio al euro, y son los que menos desconfían de Internet como medio de compra. Además, son el segmento de población más predispuesto a pagar por ahorrar tiempo en la compra, actividad que distinguen de otra que les agrada bastante más, "ir de compras".
  •   Hombres (entre 30 y 60 años)
    Son quienes más confían en que en 2002 mejore la confianza que le suscitan los alimentos. Son, asimismo, el grupo menos satisfecho con la información que proporcionan las marcas de los productos, las compañías de seguros y las entidades bancarias. Conceden muy poco crédito a la Administración como fuente de información sobre los alimentos. Y otorgan a las asociaciones de consumidores un mayor papel (que los demás grupos de población) como defensoras de los consumidores. Se muestran poco preocupados por las repercusiones del euro y los mejor informados al respecto, pero son quienes más entienden que el euro supondrá un encarecimiento de los precios. Apenas distinguen entre hacer la compra e ir de compras, y les gustan poco ambas actividades.
  •   Mujeres (de 30 a 60 años) con ocupación remunerada
    Son quienes menor seguridad perciben al consumir alimentos, y el grupo que más confía en los formatos comerciales más tradicionales (mercados de abastos, etc). Son las que se sienten peor informadas sobre los alimentos ecológicos. Están bastante preocupadas por el cambio al euro, aunque confían en que no encarecerá mucho los precios. Les gusta más ir de compras que hacer la compra, aunque ambas actividades les agradan.
  •   Mujeres (de 30 a 60 años) sin ocupación remunerada
    Son quienes más confían en amigos y familiares como fuente de información en temas de alimentación, y quienes más entienden que es el propio consumidor quien mejor defiende sus derechos. Y las que más consultan la fecha de caducidad de los alimentos. Es también el grupo que se siente peor informado y más preocupado, junto con el de Mayores, sobre el cambio al euro, que consideran encarecerá los precios en mayor medida que el resto de consumidores. Se muestran muy poco dispuestas a pagar dinero para ahorrar tiempo al hacer la compra.
  •   Mayores (hombres y mujeres de más de 60 años)
    Son quienes más confían en las frutas y verduras y menos en la comida de hamburgueserías y similares, y en los congelados y platos preparados. Son los que menos confían en los hipermercados y en las marcas más nuevas y más baratas. Y los más satisfechos con la información sobre temas de consumo. Casi nunca consultan la lista de ingredientes de las etiquetas. Son los que se sienten menos compensados por lo que pagan por productos y servicios. Y quienes atribuyen a las asociaciones de consumidores el menor papel de defensa del consumidor. Asimismo son el grupo que se siente peor informado sobre el euro y más preocupado, si bien opinan que se encarecerán los precios en escasa medida. Son los que más desconfían de Internet como medio de compra. Y, como tiempo es lo que les sobra, son los menos dispuestos a pagar por servicios que ayuden a reducir el tiempo que dedican a la compra. Y siguen siendo poco consumistas: es el único grupo que prefiere hacer la compra que ir de compras.

FICHA TÉCNICA DEL BARÓMETRO

  • Universo: Población general de 14 años o más.
  • Muestra: 5.000 casos, lo que conlleva un error teórico de muestreo del ±1,41%, para el supuesto de muestreo aleatorio simple, al Nivel de Confianza del 95,5% (p=q=0,5).
  • Tipo de entrevista: Telefónica con cuestionario semiestructurado de unos 17 minutos de duración.
  • Segmentos: La muestra general se dividió de acuerdo con los segmentos de Estudio en las siguientes 6 submuestras:
    • Jóvenes Ocupados de 14 a 29 años (600 casos)
    • Jóvenes No Ocupados de 14 a 29 años (600 casos)
    • Hombres de 30 a 60 años (1.000 casos)
    • Mujeres con ocupación remunerada de 30 a 60 años (800 casos)
    • Mujeres sin ocupación remunerada de 30 a 60 años (1.200 casos)
    • Mayores de 60 años (800 casos)
  • Proceso de muestreo: Para la submuestra de cada segmento se realizó un muestreo polietápico estratificado proporcional por región geográfica y tamaño de hábitat, con selección aleatoria de puntos de muestreo (localidades) y selección aleatoria del hogar a partir de listado telefónico.
  • Trabajo de Campo: Realizado entre el 7 de Mayo y el 6 de Julio de 2001.
  • Supervisión, Depuración, Codificación y Grabación.

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