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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Todo sobre el IBI. Lo comparamos en 14 ciudades.: En algunas ciudades, el impuesto de vivienda casi triplica al de otras

El de vivienda es un impuesto más y cada ciudad ofrece una distinta calidad de vida a sus vecinos, pero interesa comparar a cuánto asciende el IBI en nuestra ciudad y en las demás.

  El coche y la vivienda, además del cuantioso desembolso que suponen, comparten otra peculiar similitud: generan anualmente una factura suplementaria muy gravosa para la economía de las familias. Si en el vehículo se trata del seguro, su equivalente en el piso es el IBI o impuesto de vivienda. Y si en un turismo de tamaño medio un seguro (a terceros y con bonificaciones) supone no menos de 80.000 pesetas al año, el IBI puede representar en nuestro país para una familia de clase media (piso de 100 metros cuadrados) entre 25.000 y 65.000 pesetas. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el seguro del coche (el usuario puede cambiar de compañía, sumar bonificaciones por ausencia de siniestros, elegir entre varios formatos de la póliza) ante el IBI la capacidad de maniobra que queda al ciudadano es prácticamente nula.

CONSUMER ha comparado a cuánto asciende el impuesto de vivienda que paga este año 2001 una familia acomodada, otra de clase media y una de recursos económicos modestos que residen en un piso característico (superficie, calidad de construcción, zona de la ciudad...) de su propia clase social en 14 ciudades de todo el país. La primera conclusión es que lo que desembolsan los ciudadanos difiere mucho según la ciudad en que se encuentre su vivienda. En general, el impuesto de vivienda más caro se paga (en orden decreciente) en Barcelona, Santander, San Sebastián y Málaga, mientras que quienes soportan el IBI menos gravoso son quienes poseen una vivienda en Burgos, Logroño, Vitoria, Castellón y Murcia. Y, de menos a más gravoso, puede decirse que Pamplona, Madrid, Valencia, Alicante y Bilbao cobran un IBI intermedio.

La cuota por metro cuadrado en un piso atribuible a una familia acomodada es de 863 pesetas en Barcelona y de 822 pesetas en San Sebastián, mientras que en Madrid, Burgos, Murcia y Logroño no alcanza siquiera las 400 pesetas. En las viviendas de clase media y baja ocurre el mismo fenómeno de disparidad entre ciudades. Una familia de recursos modestos paga un IBI de menos de 175 pesetas por metro cuadrado en Vitoria, Burgos, Bilbao, Pamplona y Logroño, mientras que en Barcelona, San Sebastián, Málaga y Santander supera las 325 pesetas.

Si se trasladan estas cuotas a importes finales del IBI, en Barcelona un piso (superficie:155 metros cuadrados) paradigmático de una familia de clase media-alta supone aproximadamente este año un IBI de casi 134.000 pesetas, mientras que en Madrid, Murcia, Logroño y Burgos representa menos de 56.000 pesetas. Son también onerosas San Sebastián, Málaga y Santander: cobrarían más de 100.000 pesetas por este piso. Bilbao, Alicante y Valencia (entre 95.000 y 85.000 pesetas en este supuesto) son más caras que baratas para las familias acomodadas y Castellón, Pamplona y Vitoria (entre 77.000 y 68.000 pesetas) articulan una política fiscal de vivienda no muy gravosa para estos hogares.

En los pisos típicos de familias de clase media (100 metros cuadrados), vuelven a destacar como muy caras Barcelona (un IBI de 65.000 pesetas) y Santander (56.000 pesetas); y ya menos, Málaga (44.600 pesetas). En el otro extremo, aparecen nuevamente Logroño, Burgos, Pamplona y Vitoria, que recaudarían menos de 30.000 pesetas por esa vivienda. Puede considerarse que este IBI en San Sebastián, Bilbao, Madrid y Alicante es también oneroso (entre 40.000 y 34.000 pesetas) y que Castellón, Murcia y Valencia se hallan en un término medio.

Por último, las familias de economía modesta pagan por su piso (el supuesto es una vivienda de 83 metros cuadrados) más de 28.000 pesetas en Barcelona, San Sebastián y Santander, mientras que en Vitoria les vale con afrontan un desembolso de unas 8.500 pesetas al año y en Castellón, Burgos, Logroño, Bilbao y Pamplona el importe del IBI para este piso no alcanza 15.000 pesetas.

Más conclusiones

En todos los ayuntamientos la cuota por metro cuadrado encarece según aumentan el tamaño y la calidad de la vivienda y según mejora la zona urbana. Y en general, los ayuntamientos despliegan una única línea de política fiscal en vivienda. Los que cobran mucho lo hacen a todos los tipos de piso, es decir, a todas las clases sociales, y al revés.

En las 14 ciudades, la cuota de IBI por metro cuadrado aumenta conforme lo hace la calidad de la vivienda en la zona en que se ubica

La cuota que finalmente paga el ciudadano en concepto de IBI depende de dos variables, el valor catastral (valor del suelo más valor de construcción: pretende acercarse a la mitad del valor de mercado del piso) y el tipo o coeficiente impositivo por el que se multiplica al valor catastral para llegar a la cuota que el propietario debe pagar. Desde 1990, el valor catastral medio de las viviendas en España ha aumentado un 78%, más del doble que la inflación (38%). Lo que ocurre es que en algunas ciudades el valor catastral de las viviendas (de todas o de parte de ellas) es excesivamente bajo al no hallarse suficientemente revisado, mientras que en otras se encuentra menos alejado del valor de mercado. Esta contingencia la afrontan los ayuntamientos aplicando tipos impositivos más o menos elevados (la ley establece un máximo y un mínimo), que en nuestro caso van desde el 0,25% de Pamplona hasta el 0,89% de Barcelona. Pero en Barcelona, la ciudad que más recauda por IBI, el valor catastral por metro cuadrado en una vivienda típica de la clase media ronda las 73.000 pesetas, mientras que en Pamplona (que no destaca en la carestía del IBI) roza las 110.000 pesetas. En resumen, que para saber si su ayuntamiento es más o menos recaudatorio con este impuesto, el usuario debe fijarse en la cuota final que paga cada tipo de vivienda, no en el valor catastral de éstas ni el tipo de gravamen que se le aplica a éste.

Cómo se hizo el informe

Tras un amplio estudio bibliográfico y de legislación tributaria, y después de sucesivas entrevistas con expertos en Hacienda, catastros e IBI, los técnicos de CONSUMER se dirigieron a los Catastros de los Ayuntamientos de las 14 ciudades y a la Dirección General de Catastro (Ministerio de Hacienda) solicitando datos catastrales de tres viviendas que, en su criterio como conocedores de las viviendas de su ciudad y en base a unos parámetros establecidos por CONSUMER, se ajustasen a las categorías de una familia de nivel económico acomodado, medio y bajo. Por tanto, todos los datos provienen de técnicos o responsables (CONSUMER se puso inicialmente en contacto con los máximos representantes) de los catastros de cada ciudad. Son, a la hora de extrapolarlos a un supuesto general de cada tipo de vivienda, datos inevitablemente aproximados pero que proporcionan una información fiable sobre la política fiscal en materia de vivienda de las 14 ciudades comparadas.

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