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En la gran urbe que es Internet también hay barreras arquitectónicas que dificultan a los discapacitados moverse por sus avenidas.
En la gran urbe que es Internet también hay barreras arquitectónicas que dificultan a los discapacitados moverse por sus avenidas. No es un problema que se limita a las personas ciegas; los discapacitados motores y los que, sin llegar a la ceguera, tienen problemas de visión encuentran impedimentos para surcar el más vasto océano de conocimiento creado por el ser humano.
Y no debería ser así. La tecnología permite que los contenidos de Internet sean accesibles para un amplísimo abanico de personas. Los símiles con el mundo tangible son evidentes. No es más caro ni más difícil construir una rampa que unas escaleras, pero no siempre se hace. La transposición digital de la revista CONSUMER que tienes entre manos www.revista.consumer.es, junto a las otras dos webs del proyecto en Internet de Fundación Grupo Eroski (www.fundaciongrupoeroski.es y www.amigos.fundaciongrupoeroski.es), ya han puesto en marcha una versión accesible para discapacitados. En esta nueva versión los contenidos son idénticos, sólo cambia la forma de presentarlos. Básicamente, se presentan los textos sin ningún tipo de color ni imágenes.
La versión accesible, en vez de estar preparada para un colectivo en concreto, nace como una herramienta útil para diferentes grupos de personas que la adaptan a sus necesidades específicas. Pero, ¿cómo pueden usar la edición accesible los diferentes grupos de discapacitados?
Muchas personas mayores, o que simplemente padecen problemas severos de miopía o astigmatismo se encuentran con dificultades para leer en pantalla. La letra en los monitores suele ser demasiado pequeña y no siempre se diseña para conseguir el mayor contraste posible. Afortunadamente, un alto número de navegadores modernos permiten alterar el tamaño y el color de la fuente para que ésta sea más visible. No obstante, si estos cambios se aplican a webs convencionales el resultado puede ser desastroso: una página completamente trastocada en la que es imposible leer ningún texto. La versión accesible, por su sencilla configuración, permite cambiar el color y aumentar el tamaño del texto tanto como se necesite. Además, si estas ayudas no son suficientes, existen programas que magnifican un área concreta de la pantalla. El organismo que fija los estándares de la World Wide Web (El W3 Consortium) ofrece en la dirección un listado de los programas que aumentan zonas concretas del monitor como si de una lupa se tratara.
Es el colectivo que más necesita de una edición especial para no quedar fuera del ciberespacio. La web, desde sus inicios, es un medio visual en el que el resto de sentidos como el oído han quedado relegados a un segundo plano. La inmensa mayoría de la información reside en textos e imágenes que, tal y como están presentados, quedan fuera del alcance de las personas invidentes. Con la ayuda de sistemas específicos, es posible superar estas barreras.
Manejar un ratón requiere de una destreza motora que, en ocasiones, se da por supuesta. Hay toda clase de minusvalías que impiden al usuario utilizar el teclado y el ratón para navegar. Para estas personas se han creado programas de reconocimiento de voz o dispositivos especiales que les permiten navegar por las webs con una cierta soltura ayudados por órdenes vocales o teclados adaptados. Pero, para que todos estos sistemas funcionen, es importante que la configuración de la página sea sencilla y siga un orden lógico. Un diseño arrevistado, como es habitual en las páginas web, es un gran impedimento a la hora de llegar a la información.
La versión accesible también cumple una labor añadida. En diez años de existencia de la web, el avance de los navegadores ha sido espectacular. Las nuevas especificaciones han dejado marginados a buena parte de usuarios que no pueden, o no quieren, migrar a aplicaciones más recientes.
Aunque la inmensa mayoría de usuarios utiliza una serie de programas estándares para navegar, aún resiste una pequeña proporción de internautas que navega con arcaicos programas como Lynx, que sólo permiten mostrar texto. Las versiones accesibles son un lazo de unión con las tecnologías más vetustas de la Red y con las que, aún en desarrollo, no pueden adecuarse a los estándares más recientes.
Dotar a cualquier web de un mínimo de elementos que faciliten la entrada a la mayoría de usuarios está al alcance de cualquier diseñador casero de páginas web. Éstas son algunas recomendaciones de la Iniciativa para la Accesibilidad en la Web (www.w3.org/WAI)
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