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Javier Martínez Plumé, profesor y experto en nuevas tecnologías aplicadas al tráfico: "El conductor también es responsable de los problemas de tráfico"

 Javier Martínez Plumé es un joven físico especializado en Informática y Electrónica que desarrolla su labor de investigación y docencia en el Instituto de Robótica de la Universidad de Valencia.

El tráfico y los Sistemas Inteligentes de Transportes (SIT) han centrado su carrera y le han llevado a participar en diversos proyectos, nacionales e internacionales, de estudios y aplicaciones de nuevas tecnologías a redes viales y sistemas de control, gestión e información del tráfico. Martínez Plumé será uno de los ponentes del Congreso "La ciudad en la punta de sus manos" que desde el 21 hasta el 23 de junio organiza Bilbao 2001 en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína con el propósito de analizar los Sistemas Inteligentes de Transporte y su futura aplicación en ciudades de tamaño medio, como solución a los problemas de transporte y movilidad. Javier Martínez asegura que "falta poco para que la sociedad interiorice el lenguaje de las nuevas tecnologías aplicadas al transporte y el tráfico".

¿Qué son los Sistemas Inteligentes de Transportes?

Son un medio para regular el tráfico y conseguir una mayor seguridad en la conducción. Para entendernos, son paneles apoyados en iconos, símbolos y avisos, que aprovechan las nuevas tecnologías para procurar mayor información tanto a las personas que regulan el tráfico como a los ciudadanos, ya sean conductores o peatones. Por ejemplo, cuando llegamos a una ciudad y un panel nos avisa dónde están los atascos y nos propone una ruta alternativa, o cuando al entrar en una curva una señal detecta que vamos a una gran velocidad y nos indica con un cartel luminoso que debemos reducirla.

Queremos implantar los SIT en todas las carreteras y vías que lo requieran y conseguir que el ciudadano las sepa interpretar y que le resulten útiles. Aunque los iconos están diseñados para que los entienda todo el mundo, no estaría de más que entraran a formar parte del código de circulación, porque si no se entienden estos símbolos, pobres resultados obtendremos. Falta poco para que la sociedad interiorice el lenguaje de las nuevas tecnologías y entren a formar parte de nuestra cotidianeidad en el hogar y en el trabajo. Encontrar en un cruce un panel que informa del estado de las dos vías será, dentro de pocos años, lo habitual.

Hoy por hoy, es poco menos que una utopía pensar en una ciudad de medio millón de habitantes sin atascos en hora punta. ¿Se pueden optimizar los recursos de los SIT lo suficiente como para organizar mejor la red vial urbana y radial?

Si los ciudadanos no se acostumbran a utilizar el transporte público y se mantiene la ratio de un coche-un ocupante, difícilmente se podrá hacer frente a las congestiones de tráfico por muchas nuevas tecnologías que se apliquen. Lo que sí pueden hacer los SIT es optimizar el tráfico, pero la carretera tiene una capacidad, como la tiene una tubería a la que resulta imposible que absorber más agua que la que cabe en ella. Se pueden hacer mejoras, ampliando recursos y evitando turbulencias, pero no perseguimos imposibles que no se pueden lograr.

¿Qué beneficios reporta a los conductores la información del tráfico en tiempo real?

El tráfico no tiene un único responsable, son muchos los agentes y organismos involucrados. Uno de ellos, y suele olvidarse, es el conductor, responsable directo de los problemas del tráfico. Si todos salimos a la misma hora de casa y utilizamos las mismas vías para dirigirnos a nuestro destino, lo normal es que se originen atascos. Los SIT no pretenden cambiar hábitos, pero sí pueden ofrecer información en tiempo real de lo que está pasando en la carretera, incluso pronosticar lo que en un corto periodo de tiempo va a suceder, con lo que el usuario podrá tomar una decisión en beneficio de él y de todo el tráfico.

¿A través de qué sistemas de comunicación se ofrece y recibe esa información?

Más allá de la radio tradicional, se están popularizando otros muchos. Los paneles de mensajes variables ofrecen alternativas al conductor, y le tienen informado de lo que ocurre, con lo que la sensación de seguridad aumenta. Si se llega a una intersección, dos vías para un mismo destino, y un panel señala que a pocos kilómetros hay una retención en una de ellas, el conductor podrá desviar su rumbo y tomar la vía alternativa. Se consigue así que la congestión desaparezca más rápidamente, y que disminuya el riesgo de accidentes.

Los sistemas tecnológicos Wap y GPS ofrecen información al conductor, pero debe ser leída, por lo que conseguir estos datos puede provocar despistes e incluso accidentes...

De hecho, los provocan. Por eso, las investigaciones buscan mejorar la interfaz con el usuario, no obligarle a leer ni a estar atento a las comunicaciones, sino obtenerlas de forma automática y oral. Los sistemas de orientación GPS o los teléfonos móviles WAP sirven para marcar rutas, pero han de ser capaces de transmitir mensajes hablados al conductor. La Comisión Europea está fomentando el sistema RDSTMC apoyado en la radio, que codifica los mensajes de tráfico. El receptor del usuario en su coche los recibe descodificados en su idioma. Esto permite que si viajo por Alemania, reciba en castellano la información sobre las carreteras alemanas.

¿Cuánto costará, en tiempo y dinero, implantar este nuevo sistema?

Su desarrollo en nuestro país está en fase de pruebas, pero las previsiones son que en una década su uso se convierta en popular. Respecto al precio, sucede como con todos los avances tecnológicos. Hace unos años, el airbag o el aire acondicionado era exclusivo de las gamas altas de vehículos, y en estos momentos forman parte del equipamiento de serie en coches utilitarios. El precio del descodificador se aproxima al de un aparato de radio para el coche.

¿Cómo se explica que se opte por instalar SIT en tramos viarios peligrosos, en los fatídicos "puntos negros", en lugar de modificar esos tramos de tan alta siniestralidad?

No siempre es así, pero muchos cruces, curvas o cambios de rasante se convierten en puntos negros por el uso que hace de ellos el conductor, con lo que una obra para cambiarlos tal vez no sea la solución. Y también puede ocurrir que ejecutar la obra resulta imposible. Puede ser más eficaz utilizar la tecnología, implantar un panel informativo, un radar que ofrezca información personalizada y vistosa, y no sólo la señal de reducir a 40 kilómetros por hora, para conseguir que el conductor modifique su comportamiento y circule a la velocidad que permite ese tramo de la carretera.

Es fácil, por lo tanto, concluir que, además de incorporar nuevas tecnologías, urge mejorar la educación vial.

Si se viaja a los países nórdicos, donde las carreteras por razones de orografía y clima son de muy baja calidad, uno percibe que la seguridad, paradójicamente, es altísima. De hecho, tienen la menor tasa de accidentalidad de Europa. Se debe a la educación y a los hábitos adquiridos por los conductores que, aun disfrutando de coches potentes, tienden a obedecer las normas de circulación. Todo estriba en hacer un buen uso de la tecnología.

¿En qué medida las nuevas tecnologías pueden ayudar a reducir el número de víctimas en las fechas vacacionales?

Nos pueden ayudar a informar más y mejor al usuario. Llegan las vacaciones y queremos viajar, pero si lo hacemos conociendo todos los datos, y no sólo los pronósticos sino también los acontecimientos que están sucediendo mientras estamos en ruta, podemos adecuar la velocidad, adelantar la hora de comer, aparcar y vistar un pueblo... Se reduce así la sensación de desconcierto, de intranquilidad y nervios, que genera la incertidumbre de desconocer qué nos encontraremos diez kilómetros adelante.

La posibilidad de viajar más, más lejos y de modo más rápido define al transporte y, por extensiòn, al modus vivendi actual. ¿Es eso el progreso?

Sólo si a las tres premisas se le añade una cuarta: viajar más seguro. Entonces, indudablemente, sí se trata de progreso.

No hemos hablado del peatón ¿Cómo le benefician los SIT?

Además de la seguridad que reporta que el conductor tenga más elementos para que su conducción sea adecuada, donde más y mejor pueden actuar los SIT respecto al peatón es en potenciar la calidad de los servicios públicos. Si el peatón viaja en metro o en autobús y en su uso recibe una información correcta y completa de tiempo de espera, altercados o situación del tráfico, su confianza aumentará y esa garantía de recibir un servicio de calidad hará que convierta en hábito su condición de peatón y de usuario del transporte público.

¿Cuál debe ser la velocidad en las diferentes partes de la ciudad?

Una vía metropolitana, aunque tenga cuatro carriles y sirva de cinturón de la ciudad, sigue ocupando un espacio en la ciudad con lo que susceptible de sufrir accidentes llamémosles domésticos: el niño con la pelota, un perro, el conductor que olvida señalar su maniobra con intermitentes... con lo que si la velocidad supera los 50 kilómetros por hora, difícilmente se podrán evitar sucesos graves. Hay que ser consciente de que se está en una ciudad, donde hay semáforos, donde las señales son las propias de ese tipo de circulación. De hecho, en las ciudades se han aplicado muchas nuevas tecnologías, aunque en ocasiones el ciudadano no las percibe. Por ejemplo, la colocación de sensores en lugares claves que determinan la regulación global del tráfico. Se provoca un pequeño atasco en una entrada para evitar atascos mayores en otras zonas. Todo está controlado para que un cambio concreto afecte de manera simultánea al tráfico en general.

Por último, ¿contemplan las nuevas tecnologías la necesidad de contar con un transporte más sostenible y menos agresivo con el medio ambiente?

En este momento, la sostenibilidad se basa en el mayor uso del transporte público. Las tecnologías están volcadas en buscar y aplicar alternativas ecológicas sobre todo en los combustibles o los sistemas de transmisión, pero no hay que olvidar que el fomento del transporte público, y esto implica mejoras sustanciales y aplicaciones de SIT, es la medida más realista y posible si se quiere actuar en beneficio del medio ambiente.


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