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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Más de un millón de alumnos de Educación Infantil (niños de entre tres y seis años) asistirá por primera vez al colegio el próximo curso escolar. De ellos, aproximadamente el 65% se incorporará a centros públicos o concertados, y el resto a colegios privados
La primera decisión es optar entre un centro público o privado. Pero este dilema no procede en muchas familias: las muy superiores tarifas de los colegios privados y concertados les obligan a escolarizar a sus hijos en centros públicos, independientemente de que sus deseos fueran otros. Muchos padres, nadie lo duda, llevan a sus niños a centros públicos por motivos (como la supuesta mejor cualificación de los profesores o la mayor facilidad para que se dé la convivencia entre niños de todos los sectores sociales) distintos a los pecuniarios, pero es obvio que algunos los enviarían a colegios privados o concertados si no supusieran un desembolso tan superior a fin de año. Por tanto, aspectos como el proyecto educativo del centro y los valores sociales que fomenta, la calidad de la enseñanza o su proximidad al domicilio quedarán relegados a un segundo plano, ya que la primera decisión se toma en muchas casas atendiendo sólo a cuestiones monetarias.
Enviar a nuestros hijos a un centro concertado de Primaria supone, de media, más que el triple de gasto que a un colegio público. Una cantidad que parece excesiva si se considera que las ayudas públicas a los colegios concertados cubren hasta un 88% de su presupuesto. En un colegio que opera de modo estrictamente privado (sin subvenciones oficiales), las cifras se disparan, llegando a multiplicar por 10 el precio de uno concertado y por 25 el de un centro público.
En Secundaria, los precios son un poco más elevados pero se mantiene la tendencia. No obstante, pagar más no equivale a garantizar una mayor calidad de enseñanza para nuestros hijos: los elevados costes de los colegios concertados, y especialmente los privados, no se ven siempre compensados por unas prestaciones académicas de mayor calidad.
Imparten de forma (casi) gratuita fundamentalmente Educación Primaria y ESO. Los niveles de Educación infantil, generalmente no son concertados. Pero, en todos los niveles, los servicios complementarios (comedor, transporte, actividades extraescolares, asociación de padres y otras muchas pequeñas partidas) son financiados en su totalidad por los padres. La mayoría de los concertados son colegios religiosos que siguen su propio ideario en la formación de los alumnos.
El nivel de formación que los alumnos de un centro escolar adquieren (independientemente de su titularidad) está relacionado fundamentalmente con la calidad de los profesores, la gestión del colegio y la planificación de las materias.
Para conocer estas cuestiones esenciales, conviene informarse de los resultados del centro durante los últimos años (siguiendo la trayectoria de antiguos alumnos, el número de estudiantes que han llegado a la universidad, los resultados de selectividad del centro si imparte todas las etapas...). Y ponerse en contacto con padres cuyos hijos ya lleven algunos años estudiando en el centro, para averiguar si están satisfechos con la formación que reciben. Y por último, una visita a los profesores que se encargarán de la educación de nuestros hijos nos permitirá hacernos una idea de sus actitudes didácticas, de su experiencia y de la metodología pedagógica que emplean.
Cada vez es más habitual que los centros se sometan a sistemas de calidad otorgados por empresas externas al centro que acreditan los parámetros de calidad de la enseñanza que en este imparten. Informémonos sobre si el colegio que contemplamos como posibilidad de elección dispone de alguno de estos sistemas de control de calidad.
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