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Cuando el invierno y sus rigores climáticos finalizan, abrigos, bufandas, botas y jerseys de lana gruesa ceden su lugar en el armario a camisetas, pantalones, vestidos y sandalias. Pero antes de guardar las prendas de abrigo hasta la próxima temporada, debemos tomar ciertas precauciones para que cuando las volvamos a necesitar, ante los primeros fríos del próximo otoño, no nos llevemos una desagradable sorpresa en forma de manchas y/o desperfectos.
No eche suavizante ni lejía ni cualquier otro producto químico a la ropa que va a guardar. Al no poder controlar las condiciones de humedad y temperatura del lugar donde van a estar almacenadas, pueden aparecer manchas y malos olores en las prendas.En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI