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Sinusitis: Ventilar las fosas nasales, clave para mejorar

La sinusitis es una inflamación de los senos nasales, las cavidades huecas que tenemos dentro de los huesos de la mejilla y que se encuentran situadas alrededor y detrás de la nariz.

Estos senos calientan, humedecen y filtran el aire en la cavidad nasal. Esa es su función primodial pero, en ocasiones, la ventilación falla y las fosas nasales se obstruyen, lo que puede ocasionar sinusitis. Generalmente la sinusitis se presenta con posterioridad a infecciones de las vías respiratorias altas, como los catarros (tan habituales en estas épocas del año), que aumentan el tamaño de la mucosa de la nariz y de los senos paranasales, a la vez que hacen crecer la producción de moco. Sin embargo, también algunas reacciones alérgicas con abundante mucosidad y congestión nasal pueden taponar estos orificios nasales. La sinusitis provoca síntomas dolorosos e incómodos y ocasiona numerosas bajas laborales. En Estados Unidos el 15% de la población padece al menos un episodio de esta enfermedad al año.

Síntomas: difieren según el tipo de sinusitis

Los síntomas más frecuentes de la sinusitis aguda son dolores de cabeza, secreción mucosa, a veces mucopurulenta (secreciones nasales con pus) y, ocasionalmente, fiebre. También se puede presentar sangrado de las narices (epistaxis), tos y falta de olfato (hiposmia, disminución del olfato, o anosmia, pérdida completa de olfato). En la sinusitis aguda el dolor se localiza alrededor del ojo, debajo de su órbita o en la frente, y puede ser intenso. Y al presionar con el dedo a la altura de los senos se produce dolor en muchos casos.

En la sinusitis crónica el dolor es menor e incluso puede no haberlo, pero la secreción purulenta o mucopurulente y la congestión nasal permanente también aparecen. El afectado siente, a veces, mal sabor de boca y no es rara la halitosis. La congestión nasal provoca también voz nasal. En niños con sinusitis crónica es frecuente la tos, incluso como síntoma dominante.

Mejoran las técnicas de diagnóstico

El diagnóstico de la sinusitis aguda es fácil. En el 85% de los casos la enfermedad se detecta en la consulta del médico generalista: la historia clínica, los síntomas y una exploración física son suficientes. El tratamiento de la sinusitis aguda tampoco plantea problemas: combatir la infección, descongestionar la mucosa y lograr un buen drenaje de los senos son los objetivos. La duración del tratamiento se prolonga unos 10 ó 12 días para evitar que la sinusitis vuelva a aparecer y asegurarse de que la curación es definitiva. Hoy, la administración de antibióticos hace poco frecuentes las complicaciones y ya no se observan casos de osteomielitis (inflamación simultánea del hueso y de la médula ósea), abscesos (acumulación de pus)...

Un problema distinto es cuando la sinusitis se presenta de forma repetitiva (recidivante). En estos casos hay que plantearse la posibilidad de un problema alérgico y realizar un diagnóstico correcto mediante pruebas alérgicas, determinaciones de inmunoglobulinas, etc. Por lo general, esta clase de sinusitis se asocia a la rinitis alérgica y el tratamiento es más complejo, ya que hay que administrar antihistamínicos, descongestivos y, en ocasiones, corticosteroides.

En la sinusitis crónica recidivante (que registra más de cuatro episodios al año), el tratamiento se complica y puede generar frustración ya que la enfermedad resiste a muchos tratamientos. Deviene fundamental realizar un diagnóstico del estado de los senos y de las mucosas. Para ello, los especialistas cuentan hoy con la tomografía axial computarizada (TAC), que permite apreciar el contenido y la anatomía de los senos, valorar las acumulaciones de moco y pus, visualizar el estado de los orificios que permiten el drenaje y ver qué senos están afectados, aspectos difíciles de valorar en muchos casos con la radiografía convencional.

Confirmado el diagnóstico, el tratamiento debe durar al menos cuatro semanas con antibióticos adecuados. Además, conviene efectuar un antibiograma y tomar descongestivos, antiinflamatorios¿ Si se consigue un buen drenaje de los senos, es posible el éxito y la curación definitiva, pero a veces ésta no se produce, y entonces hay que plantearse la cirugía.

Aerosoles y cirugía en los casos más difíciles

  • Antes de optar por el quirófano, y salvo que existan argumentos de peso para la intervención quirúrgica, se puede intentar otra solución más sencilla: la curación con aerosoles, técnica utilizada menos de lo conveniente. Y es que con el uso de aerosoles, los medicamentos alcanzan los senos nasales y producen un efecto de descongestión, que en la mayoría de los casos abre los orificios y permite un óptimo drenaje y aireación de los senos. Entre 15 y 25 sesiones de aerosol, a una media de dos por día, constituyen una buena terapia y pueden terminar con el problema. La toma de aerosoles se realiza con aparatos que pueden alquilarse o comprarse.
  • Además, se puede efectuar en el propio domicilio ya que el manejo de estos aparatos y la preparación de la mezcla de medicamentos resulta fácil. Sólo es preciso plantearse la alternativa quirúrgica cuando todos los medios terapéuticos han fallado, el estudio radiológico revela alteraciones anatómicas o se registran complicaciones. Hay varias técnicas de lavado sinusal, entre ellas ensanchar los orificios, un drenaje efectivo y mejorar la aireación de los senos y resecar las mucosas hipertrofiadas y enfermas. Por lo general, después de la cirugía hay que seguir un tratamiento con medicamentos.
  • La ducha nasal, o lavado con agua salada, es un método muy común para descongestionar las fosas nasales cuando se sufre un catarro. Este método permite respirar mejor, drenar bien los senos y descongestionar la mucosa y, por lo tanto, prevenir la sinusitis aguda.
  • La ducha nasal consiste en colocar agua templada en un recipiente, salarla e introducir después las narices y aspirar despacio, sintiendo como penetra el agua, hasta que se nota que ha llegado a la faringe a través de las fosas nasales.
  • Entonces se debe expulsar suavemente también a través de las narices. Es necesario repetir este proceso varias veces. Inmediatamente después sale mucha mucosidad de la nariz, pero se nota un gran alivio y una respiración más fácil. Un par de sesiones al día, durante 4-5 días, son suficientes en los catarros comunes. Si se padece sinusitis común no complicada, ha de consultarse con el médico la conveniencia o no de efectuar este lavado, aunque por lo general hacerlo no acarrea problemas.
  • El efecto que se consigue con este método es similar a la sensación que sentimos cuando en verano, mientras nos bañamos en el mar, el agua salada penetra por nuestra nariz, pues la ducha nasal no es más que eso mismo y se utiliza desde la antigüedad por los yoguis.


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