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La andropausia: Se oculta pero existe y puede combatirse

Tan sólo recientemente se ha comenzado a otorgar la importancia que merecen a los cambios fisiológicos que suceden en el hombre a partir de los 55 años y se han iniciado estudios profundos sobre la andropausia.

  Durante muchos años se ha hablado casi exclusivamente de la menopausia y de sus riesgos, como si el declinar hormonal con los años fuese sólo un asunto de mujeres y los hombres se mantuviesen ajenos a dicho acontecimiento. La terapia sustitutiva se aplica con creciente frecuencia a las mujeres y no sin ciertas reservas, pero todavía se está muy lejos de que los hombres asuman su natural declive y la conveniencia de una terapia similar adaptada a ellos.

De hecho, a las consultas médicas acuden muchos hombres a los que se diagnostica depresiones y disfunciones varias, que esconden el inicio de la andropausia y podrían mitigarse, al menos en parte, con un tratamiento sustitutivo adecuado.

Síntomas de la andropausia

La andropausia consiste en el declive gradual de todas las funciones fisiológicas del hombre, desde las cognitivas hasta las físicas. A partir de cierta edad, los hombres comienzan a sentir que su capacidad de concentración y su memoria disminuyen, que pierden fuerza muscular. Y que, como ocurre en las mujeres, se produce un incremento de la grasa y cambia la distribución de la misma en el cuerpo. La masa ósea se reduce y puede aparecer la osteoporosis, descienden tanto el interés sexual (o libido) como la potencia sexual, se altera el ritmo de sueño, se registran cambios de carácter, surgen depresiones de mayor o menor severidad, se pierde el interés por las cosas y se suceden cambios emotivos y del estado de ánimo de forma inopinada.

Las hormonas masculinas también acusan el paso del tiempo

Si en las mujeres se habla de una estrógeno-deficiencia, en los hombres nos podemos referir a una andrógeno-deficiencia, ya que la disminución de las hormonas androgénicas es el fundamento de la andropausia. Disminuye la producción de testosterona, hormona masculina, que puede determinarse en la sangre. A partir de los 60 años se detectan significativos descensos del nivel de testosterona en la sangre a primera hora de la mañana.

También se ha anotado la disminución de otras hormonas androgénicas, pero el mejor indicador parece ser la testosterona. La andropausia se conoce también como Síndrome de Adam, que no es ninguna referencia bíblica sino las siglas de Androgen Deficiency Aging Male y que se podría traducir como Andrógeno Deficiencia de la Ancianidad Masculina.

¿Puede prevenirse?

Si se diagnostica precozmente, lo lógico es instaurar un tratamiento para revertir la situación o retardar su evolución. Pero todavía no hay resultados fiables sobre la terapia hormonal sustitutiva a largo plazo.

El tratamiento de la andropausia persigue eliminar o amortiguar los síntomas, pero fundamentalmente va dirigida a restaurar las funciones sexuales, ya que hay una clara asociación entre los niveles de testosterona plasmática y la calidad y frecuencia de la erección del pene.

No hay que olvidar, además, que en muchos casos al déficit de testosterona se une, por la edad, una arteriosclerosis que reduce el flujo sanguíneo en los cuerpos cavernosos del pene, lo que hace más problemática la vida sexual. Pero el tratamiento también persigue incrementar las ganas de vivir, mantener el vigor físico y la capacidad intelectual.

La terapia hormonal sustitutiva masculina no está muy extendida, al contrario de lo que ocurre entre las mujeres, que cada vez recurren más a esta clase de terapia.

Tratamiento con testosterona

Hoy, el tratamiento masculino se realiza mediante testosterona. En España sólo se comercializa como inyectable intramuscular que se absorbe lentamente, por lo que se administra cada 2-3 semanas. En otros países hay parches transdérmicos que aportan unos 5 miligramos diarios, una cantidad parecida a la dosis fisiológica diaria necesaria y se asimilan por el cuerpo de manera progresiva. También se investiga sobre los implantes subcutáneos o pellets, cuyo efecto puede durar tres o cuatro meses. La testosterona es una hormona sexual, con efecto andrógeno y anabolizante que debe ser utilizada sólo cuando lo indica el médico especialista.

Quienes padecen afecciones como epilepsia, diabetes, crecimiento prostático benigno (adenoma de próstata), hipertensión, insuficiencia hepática o renal e insuficiencia cardiaca, deben tener mucha precaución ante esta terapia hormonal, que está absolutamente contraindicada en pacientes con cáncer de próstata o cáncer hepático.

Durante el tratamiento con testosterona conviene someterse a exámenes periódicos de próstata, y dado que los problemas urológicos cobran especial relevancia durante la andropausia, el paciente deberá ponerse en manos de un urólogo que le oriente sobre el tratamiento más adecuado y los controles a efectuar.

No merece la pena ocultarla

La andropausia es tan fisiológica en el hombre como en la mujer lo son la menopausia y el climaterio. La aparición de síntomas como decaimiento, disfunción eréctil, pérdida de interés por el sexo, tristeza, etc. en un hombre adulto de más de 55-60 años, hace pensar en la andropausia. Pero no hay motivos para ocultarla; al contrario, se debe acudir al médico para que nos ayude a superar esa situación, que no es ninguna enfermedad ni estigma, se trata simplemente de un proceso fisiológico que en muchas ocasiones requiere tratamiento e incluso ayuda emocional.

Cuestionario de la Universidad de San Luis

Como en cualquier otra alteración de la salud, es importante el diagnóstico precoz y que el afectado preste mucha atención a los primeros síntomas. Aunque hay numerosas propuestas de cuestionarios y protocolos para investigar su aparición, el más sencillo y fiable es el de la Universidad de San Luis. El quid está en la primera y la séptima pregunta, que se refieren a la calidad de la vida sexual y al declinar de la misma, síntomas clave. Si la respuesta a las dos preguntas es afirmativa, o lo son las contestaciones de tres de las otras cuestiones, no cabe duda: el síndrome de Adam se está instaurando. Hay también determinaciones de testosterona, pero resultan caras y la mayoría de las veces no son necesarias ya que con la sintomatología es suficiente para detectar la andropausia.

  • ¿Ha disminuido su apetencia sexual?
  • ¿Se siente falto de energía ?
  • ¿Ha disminuido su fortaleza y fuerza físicas?
  • ¿Ha perdido estatura?
  • ¿Ha notado una disminución de las ganas de vivir?
  • ¿Se siente triste e irritable?
  • ¿Son sus erecciones poco potentes?
  • ¿Ha notado una disminución en su habilidad por los deportes?
  • ¿Se queda dormido después de la cena?
  • ¿Ha notado una disminución de su capacidad para el trabajo?

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