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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Los animales domésticos aportan compañía, devuelven sobradamente el afecto que reciben e introducen en niños y jóvenes los necesarios conceptos de rutina y responsabilidad
La mayoría de los propietarios de gatos (84%) les dan piensos preparados, la mejor manera de alimentarlos, ya que contienen todo lo que nutritivamente necesitan y les ahorran los muy diversos problemas que les causa la ingestión de sobras de nuestra comida. Estos piensos son menos utilizados en las localidades pequeñas, aunque también están muy extendidos en ellas (61%), si bien es donde más sobras de comida se dan a los gatos. Lo mismo ocurre con los perros: un 83% de los encuestados dice que alimenta a su can con piensos, cuyo consumo está muy implantado en ciudades y en pueblos (algo menos). Ahora bien, los dueños de perros que habitan en grandes ciudades les facilitan sobras de comida en sólo un 27% de los casos, mientras que en los pueblos esta proporción alcanza el 64%.
Otra conclusión es que el perro es el animal más caro de mantener: de media, más de cinco mil pesetas al mes. Le sigue el gato, que sale a unas 3.300 pesetas. Y la tortuga es la más barata: 615 pesetas al mes. Por otro lado, este pasado verano amigos y familiares fueron el recurso más común para quienes viajaron y no se llevaron a su animal de compañía. La otra alternativa más habitual fue dejar al perro (20% de los casos) o al gato (36%) solo en casa. El recurso a centros especializados que acogen y atienden a animales de compañía (con un coste cercano a 1.000 pesetas el día) es todavía muy minoritario: 4% en perros y 1% en gatos.
La mitad de los entrevistados por CONSUMER asegura, por otra parte, que en el espacio donde reside no cuenta con suficientes espacios verdes para el paseo y esparcimiento de sus perros. Y sólo una cuarta parte afirman que su animal de compañía le genera problemas en su hogar. Los más comunes son destrozos en el mobiliario, suciedad y disminución de la libertad personal. Otro dato interesante: la mujer se encarga de atender a diario a la mascota familiar en doble proporción que el hombre.
Esta encuesta, por último, ha detectado algunos hábitos incorrectos entre propietarios de mascotas. Veamos algunas: un 25% de quienes tienen aves instala la jaula en la cocina, el lugar menos adecuado. La mitad de quienes poseen un hámster o un conejillo de indias no le facilita unas piedras para que pueda roer y evitar así el crecimiento desproporcionado de sus dientes. Y un 32% de quienes disfrutan de peces reconoce que en alguna ocasión éstos han padecido hongos, lo que indica falta de higiene en el acuario o pecera.
El número de perros sin registrar en el ayuntamiento de la localidad donde residen sus dueños (el 46% de los encuestados) supera al de los que están censados (el 41%), lo que indica que las autoridades municipales no controlan a un buen número de canes, ni, por supuesto, cuenta con información sobre las razas a que pertenecen.
Y ello ocurre a pesar de que prácticamente ninguno de los propietarios de perros encuestados discuta la necesidad y la obligatoriedad legal de registrar a los canes, y de que un 2% de ellos reconoce que su perro está calificado de peligroso. Por otro lado, sólo un 31% asegura que su perro porta un microchip electrónico con su identificación. El uso de este sistema está más generalizado en las grandes ciudades (53%) que en las localidades pequeñas (9%). La obligatoriedad de este microchip varía según comunidades autónomas, pero su utilización garantiza el registro del animal en el ayuntamiento correspondiente. El veterinario que coloca el microchip electrónico al perro trasmite sus características al ayuntamiento. El precio medio de este microchip es de 4.562 pesetas.
A los municipios les corresponde la elaboración de un censo municipal de perros cuya finalidad es el control y localización de cada animal. Porque son los ayuntamientos quienes se encargan de retirar de la circulación los animales extraviados o abandonados para que no representen un peligro para otros animales ni para los vecinos. La autoridad municipal podrá confiscarlos cuando existan indicios de maltrato o tortura, y ordenar su aislamiento si se les diagnostica alguna enfermedad trasmisible al hombre. También tiene la potestad de emitir unas tasas por la tenencia y disfrute de mascotas con el fin de obtener recursos para sufragar los servicios municipales destinados a los animales domésticos .
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