Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación > Aprender a comer bien

Λ

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Aguas minerales naturales envasadas: Cuestión de gustos, necesidades y precios

Se han analizado ocho muestras de agua mineral natural, en botellas de 1,5 litros y cuyos precios medios oscilaron entre 35 pesetas (Betelu) y 56 pesetas (Lanjarón y Font Vella)

  El agua mineral natural es la que se obtiene de manantiales naturales o creados por el ser humano, y se caracteriza por su carácter mineral y pureza original tanto química como microbiológica. Su contenido mineral global permite distinguir desde aguas de mineralización muy débil (residuo seco de hasta 50 miligramos por litro) hasta las de mineralización fuerte (más de 1.500 mg/l de residuo seco). Por otra parte, según su contenido en algunos componentes hay aguas con diferentes denominaciones (aguas bicarbonatadas, sulfatadas, ...).

Las aquí analizadas presentaron mineralización muy débil (Bezoya) o débil (Font Vella, Lanjarón, Alzola, Corconte y Solares). Betelu e Insalus pueden considerarse de mineralización media, aunque la legislación no establece calificativo para el intervalo en que se encuentran estas muestras, entre 500 y 1.000 mg/l. de residuo seco. Por otro lado, la conductividad, que informa sobre la proporción de iones o sales disueltas, varió mucho, siendo elevada en Betelu, Insalus, Solares y Corconte, especialmente si se comparan con Bezoya. A su vez, el promedio del pH (7,21) revela el carácter ligeramente alcalino de estas aguas minerales, aunque Bezoya, Lanjarón y Corconte son ligeramente más ácidas, con un pH de entre 6,05 y 6,42.

Continuando con el análisis, Font Vella, Lanjarón y, sobre ambas, Bezoya, se caracterizan por su bajo contenido mineral, especialmente en bicarbonatos, cloruros, sodio, calcio y magnesio. Alzola, por su parte, tiene más mineral que las anteriores, con proporciones algo mayores (pero aún modestas) de sodio, calcio y cloruros.

Corconte destaca por su contenido en cloruros, sodio y potasio. En Solares el aporte de bicarbonatos es considerable (253 mg/l), así como el de magnesio y cloruros. En Betelu e Insalus, con contenido mineral ya importante, sobresale su contenido en calcio y magnesio; además del sodio y cloruros en Betelu, y sulfatos en Insalus.

Cambiando de tema, el estado microbiológico fue correcto en todas las muestras, por lo que las ocho resultaban aptas para el consumo. Asimimo lucen un etiquetado correcto, con la excepción de Corconte, que incluye una mención respecto el efecto beneficioso de su agua sobre determinadas afecciones médicas, expresamente prohibida en la legislación.

Por último, en la cata se propuso una clasificación estableciendo como criterios determinantes de calidad el sabor limpio, fresco y sin defectos. El ranking coincidió con el grado de mineralización (cuanto menor era, mejor puntuación obtenía) y del contenido en calcio y sulfatos. Así, Font Vella, Bezoya y Lanjarón ocupan las primeras posiciones, y Solares, Betelu e Insalus (las tres con más residuo seco) las últimas. Pero desde el punto de vista de un consumidor concreto, las preferencias pueden decantarse hacia un tipo u otro de aguas según los hábitos adquiridos y las preferencias personales. Además, en esto de la cata cada uno tiene sus propios criterios y gustos. No resulta sencillo señalar una mejor relación calidad/precio, pero podría elegirse a Bezoya (el envase de litro y medio cuesta 49 pesetas) entre las aguas de mineralización débil o muy débil y a Betelu (la más barata de las ocho, cuesta sólo 35 pesetas) para quienes prefieran las de mineralización no tan débil.

Hablemos del agua

El agua es esencial para la vida debido a su influencia en las diversas funciones de nuestro organismo, constituyendo el medio indispensable para que pueda producirse la normal absorción, transporte y utilización del resto de los nutrientes de los alimentos, además de participar en la regulación de la temperatura corporal. El agua es ubícuota y abundante en los seres vivos. Una célula es agua en un 80% de su peso, y en un adulto el contenido de agua corporal es de un 65 %.

Este agua se reparte en diferentes compartimentos de nuestro organismo. Tanto la ingesta como la eliminación del agua debe estar perfectamente regulada para que esas cantidades se mantengan dentro de los niveles correctos. Se calcula que precisamos diariamente dos litros de agua, que pueden aportarse mediante bebidas (agua, leche, infusiones, refrescos), con el que se encuentra en todos los alimentos (una lechuga es en un 95 % agua, una chuleta de ternera un 65 %; y el azúcar tan sólo tiene un 0,5 % de agua) y por el agua que se libera en respuesta al metabolismo del resto de macronutrientes de esos alimentos y de nuestros propios tejidos. La más fácilmente regulable por nosotros es la que constituye el aporte exógeno, ya que es la sed la que nos hace buscar el agua, y la sed está controlada, entre otras cosas, por la eliminación de agua por orina, heces, transpiración, respiración, y otras pequeñas pérdidas diarias que resultan más difícilmente cuantificables.

El agua mineral, estudiada en este comparativo, se obtiene de manantiales que llegan a la superficie mediante perforaciones de distinta profundidad. Lo que diferencia a esta de otras aguas de bebida es su naturaleza mineral y su pureza original, ya que su origen subterráneo protege el acuífero de contaminaciones químicas o bacterianas. El agua mineral natural se define como "aguas bacteriológicamente sanas extraídas de yacimientos subterráneos y que brotan de un manantial en uno o varios puntos de alumbramiento naturales o perforados".

Otro tipo son las aguas de manantial: aguas potables de origen subterráneo que emergen espontáneamente a la superficie o se extraen mediante labores practicadas a tal efecto pero que previamente a su consumo precisan la aplicación de unos mínimos tratamientos físicos para la separación de materiales no deseables.

Sobre el agua mineral natural se permiten sólo dos operaciones, que mejoran su calidad sin variar sensiblemente la composición inicial: eliminar compuestos naturales inestables como hierro y azufre, y modificar su contenido en gas carbónico. La reducción o eliminación del hierro y del azufre se realiza para evitar que el agua presente un color, olor o sabor no deseables. El tipo y cantidad de sustancias disueltas en el agua dependen de la tipología geológica de la zona donde fluye la fuente.

Así, de las capas profundas sale un agua muy rica en minerales y carbonatada. Si en su camino se filtra por piedra calcárea, se originan aguas duras (con elevado contenido en sales de calcio y magnesio); si es por arena compacta, tendremos agua semidura, y si discurre por granito y basalto, serán aguas blandas. Estas sustancias solubles también determinan su sabor: las aguas ricas en sodio y cloruros saben ligeramente saladas; las sales de calcio y magnesio proporcionan un sabor duro y terroso, y los sulfatos proporcionan un sabor un poco amargo.

La composición química, al detalle

El análisis químico revela diferencias importantes en el contenido mineral de estas aguas. El residuo seco varió de 35 a 816 mg/litro, con un promedio en torno a los 400 mg/l. Este residuo seco, que informa del contenido global en minerales de un agua, indica que Bezoya es de mineralización muy débil (35 mg/l), mientras que Font Vella, Lanjarón y Alzola serían aguas de mineralización débil. Corconte y Solares se acercan a los 500 mg/l, pero no los superan, por lo que según los datos surgidos de este análisis serían también de mineralización débil. Betelu (656 mg/l) y, especialmente, Insalus (816), rebasan la cifra de 500 mg/l, pero no alcanzan los 1500 mg/l establecidos para que se consideren de mineralización fuerte. Por otra parte, la conductividad del agua informa de las sales disueltas (en realidad, del tipo y cantidad de iones, moléculas disociadas) que contiene ese agua. Se anotó un grupo de muestras con baja cantidad de iones o sales disueltas (Bezoya, Font Vella, Lanjarón y Alzola), frente a otro cuya conductividad fue mayor: Corconte, Solares, Insalus y Betelu.

Por otra parte, el pH informa del carácter ácido o alcalino de un agua, que puede estar influido por el CO2 disuelto, la cantidad de carbonatos y bicarbonatos que contenga, etc. El promedio del pH (7,21) nos habla de aguas ligeramente alcalinas, si bien Font Vella, Alzola, Solares, Betelu e Insalus son aguas alcalinas, y Bezoya, Lanjarón y Corconte tienen un carácter levemente ácido. Relacionando este valor con el contenido en bicarbonatos, es importante en Solares (253,2 mg/l) y Betelu (247 mg/l), y bajo en Bezoya (10,2 mg/l) y Corconte (61 mg/l). Entre los metales alcalinos, el sodio se encuentra en proporción muy superior al potasio. Así, presentaron un promedio de 54 mg/l de sodio, aunque destacan los 132 mg/l de Conconte, o los 127 mg/l de Betelu.

Por el contrario, Font Vella, Bezoya, Lanjarón e Insalus mostraron un contenido en sodio inferior a 20 mg/l, por lo que son (según la norma) aptas para dietas pobres en sodio. El potasio se encuentra en una media de 1,5 mg/l, destacando los 3,1 mg/l de Corconte. Calcio y magnesio, metales alcalinotérreos, se encuentran también en estas aguas minerales. Aparte de su importancia nutricional, el contenido en sales de estos minerales influye sobre la dureza del agua: un mayor contenido supone mayor dureza.

Destacan Insalus (166 mg/l de calcio y 15,4 mg/l de magnesio) y Betelu (108 mg/l de calcio y 15,4 mg/l de magnesio). Estas aguas presentan un contenido superior al promedio en estos minerales. Por el contrario, en Bezoya el contenido es muy bajo (2,1 mg/l de calcio y 0,4 mg/l de magnesio).

Los cloruros, por su parte, son iones frecuentes en aguas minerales. Su promedio en estas que nos ocupan es de 82 mg/l, aunque destacan Corconte (211 mg/l), Betelu (197 mg/l) y Solares (142 mg/l). Por el contrario, su contenido es muy bajo en Bezoya, con sólo 0,7 mg/l.

En cuanto a sulfatos, destacan los 368 mg/l de Insalus, muy por encima del valor promedio: 74 mg/l. Font Vella y Bezoya son las más pobres en sulfatos, con menos de 15 mg/l. Por otra parte, los nitratos se consideran no deseables en en el agua; al menos, no por encima de cierto valor. En las muestras estudiadas, los valores se sitúan en torno a 2,8 mg/l de nitratos, que puede considerarse un contenido bajoy correcto. .

Aptas para el consumo y puras

Una de las características que define un agua mineral natural es su pureza, determinada en gran medida por la profundidad de la que procede. En la superficie de la tierra puede existir contaminación, microbiana y química, que disminuye conforme lo hace la profundidad. En el punto de salida, un agua mineral presenta cierta flora, autóctona o natural. Así, su recogida debe realizarse bajo condiciones que garanticen su calidad bacterológica original. Además, el almacenamiento debe realizarse en condiciones que aseguren su adecuada conservación, protegidos de la luz solar y olores agresivos, en un lugar fresco y seco.

Las aguas minerales incluidas en este comparativo superaron perfectamente los análisis microbiológicos; por tanto, se encontraban en buenas condiciones para el consumo.

Etiquetado: una muestra incumple la norma

Además de la información obligatoria para todo producto alimenticio, en el caso del agua mineral natural se contemplan otros requisitos. Así, la denominación debe ser "agua mineral natural", y, si corresponde, "agua minero-medicinal" pero en caracteres de menor tamaño. Debe incluir el nombre del manantial o lugar de explotación, además del término municipal y provincia en las aguas nacionales. También debe llevar una referencia a la conformidad oficial de los resultados analíticos, indicando la fecha del análisis, o incluir la composición analítica del agua. Pueden incluir la temperatura del agua en el punto de salida, la fecha en la que el manantial o punto de explotación fue declarado mineral natural o de utilidad pública, y una descripción de las características del agua (como la aptitud para dietas pobres en sodio) según las directrices marcadas en la legislación. Se prohíbe específicamente incluir menciones relativas a propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades.

Las aguas estudiadas cumplen todos estos puntos, con una excepción: Corconte indica que actúa contra las afecciones renales, vías urinarias y enfermedades metabólicas, incurriendo en incumplimiento de la norma, que prohibe este tipo de afirmaciones. Todas se autodenominaban agua minero-medicinal. Se permite hoy que las aguas que contaban con esta denominación antes de la entrada en vigor de la norma actual sigan incluyéndola Pero no por ello son de mayor calidad o poseen propiedades curativas de las que las otras aguas minerales carecen.

Por otra parte, las muestras incluyen menciones en sus etiquetados, respetuosas con las directrices de la legislación. Bezoya se describe como de mineralización muy débil, mientras que Font Vella, Lanjarón, Alzola y Solares dicen ser de mineralización débil. Asimismo, Font Vella, Bezoya, Lanjarón e Insalus son Indicadas para dietas pobres en sodio, mientras que las tres primeras son además Indicadas para la preparación de alimentos infantiles. Alzola es la única que incluye Puede ser diurética. Respecto de estas dos últimas leyendas, permitidas, no se establece ningún límite o criterio a cumplir. Otra indicación importante son las instrucciones de conservación: en un sitio limpio, fresco y seco, protegido de olores agresivos y de la luz solar.

La única irregularidad al respecto es que la mención de proteger de la luz solar no aparece en Insalus. Insalus y Alzola, por su parte, señalan la profundidad de la que nace su agua, y Alzola incluso informa de la temperatura a la que emerge. Por otra parte, la mayoría incluyen menciones en relación con las características del envase, bien respecto a su composición (PET), carácter reciclable, volumen reducible, tipo de tapón, o la indicación de no reutilizar las botellas en posteriores llenados.

Este agua tiene sabor y olor

El carácter inodoro e insípido del agua es bastante relativo así se habla de aguas minerales. Los resultados de la cata revelan claras diferencias entre las ocho muestras, tanto en apariencia (color y limpidez), como en criterios olfato-gustativos (olor, cuerpo, sabor, post-gusto). Font Vella, Bezoya y Lanjarón, que ofrecen un sabor ligero, limpio y fresco y sin defectos, son superiores al resto. En Alzola, la cuarta mejor, se encontró un ligero post-gusto áspero, como de plástico. En Corconte destacó su sabor salado, quizá debido a su mayor contenido en cloruros y sodio. En Solares y Betelu señalaron los catadores también esta característica, junto con notas de post-gusto que recuerdan a amargo, químico o plástico. Por último, en Insalus destaca un post-gusto amargo, acre y persistente, quizá relacionado con su mayor contenido en sulfatos.

La clasificación de la cata premia a las aguas de mineralización más débil, y, si hacemos caso a su grado de mineralización, establece dos grupos: Font Vella, Bezoya y Lanjarón por un lado, y Corconte, Solares, Betelu e Insalus por otro. Alzola (mineralización débil pero no tanto como las tres mejor valoradas en la cata) queda a medio camino. Pero en el consumidor los gustos pueden decantarse hacia aguas más o menos salinas, más o menos duras, con más o menos sabor, según sean los hábitos de consumo y las preferencias de cada individuo.

Según el contenido global en minerales, o de algunos de ellos, se distinguen varios tipos de agua mineral natural

  • Aguas de mineralización muy débil: residuo seco de hasta 50 mg/l
  • de mineralización débil: residuo seco de hasta 500 mg/l
  • de mineralización fuerte: residuo seco superior a 1500 mg/l
  • bicarbonatadas: más de 600 mg/l de bicarbonato
  • sulfatadas: más de 200 mg/l de sulfatos
  • cloruradas: más de 200 mg/l de cloruro
  • cálcicas: más de 150 mg/l de calcio
  • magnésicas: más de 50 mg/l de magnesio
  • fluoradas, o que contienen fluoruros: más de 1 mg/l de fluoruros
  • ferruginosas, o que contienen hierro: más de 1 mg/l de hierro
  • bivalente aciduladas: más de 250 mg/l de CO2 libre
  • sódicas: más de 200 mg/l de sodio Indicadas para dietas pobres en sodio: no más de 20 mg/l de sodio.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto