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Deporte aventura: 93 empresas y 11 especialidades deportivas, a examen: Mucho que mejorar en comodidad y bastante en seguridad

Mochila a cuestas, muchas generaciones de aficionados al deporte inmerso en la naturaleza se han adentrado en la montañas y grupos excursionistas han practicado el senderismo o trekking en todas las épocas

Unos consejos prácticos

Hydrospeed

  Como todas las actividades de río, el hydrospeed nace de la necesidad de descender por los ríos con la máxima seguridad, rapidez y simplicidad. Nació en Estados Unidos a mediados de los setenta, cuando unos amantes del surf bajaron por primera vez en sus tablas por los rápidos de los ríos más bravos. La posición más cómoda y segura fue la de estirarse sobre sus tablas y dejarse llevar por la corriente. Pronto se cambiaron las tablas por pequeños trineos acuáticos. El hydrospeed se practica en los ríos de aguas bravas, aprovechando las corrientes que crea el desnivel orográfico. El deportista se estira sobre una especie de trineo acuático de plástico polietileno o de material inflable. Las manos cogen fuertemente los dos soportes para poder apoyar sobre el trineo los brazos, el tórax y los abdominales, aunque queda fuera de este habitáculo las caderas; de esta manera, las piernas pueden propulsar la pequeña embarcación mediante unas aletas que se lleva en los pies. Un traje de neopreno con rodilleras incorporadas, protege del frío y de los golpes con los obstáculos que están bajo el agua. Las zonas donde se practica coinciden con las del rafting y el kayac.

Recomendaciones

  • Es importante conocer el medio, saber leer el río y las contracorrientes. Es más delicado que el rafting o el kayac, ya que el punto de visión queda más bajo, junto al nivel del agua.
  • Al tener medio cuerpo sumergido en el agua, es necesario ir con sumo cuidado con los obstáculos.
  • Requiere una buena preparación física, ya que se deben estar accionando las aletas en todo momento para propulsarse, sobre todo en la zona de rápidos.

Parapente

El descenso por resistencia se sustituyó por un vuelo más controlado y sujeto a las fuerzas aerodinámicas. En 1978, dos expertos paracaidistas decidieron desplegar sus paracaídas sobre las laderas del monte Mieussy, en los Alpes franceses, y confiando en el índice de planeo 3 - 1 (cada 3 metros horizontales se desciende 1 metro vertical), despegaron ladera abajo sin ningún problema. Desde ese preciso instante, paracaidistas de todo el mundo, montañeros y gente inquieta, empezaron a volar desde cualquier ladera que tuviese las características idóneas. En 1986, el parapente llegó a España de la mano de las escuelas de paracaidismo o de montaña, y creó su propia federación a mediados de 1988. La palabra parapente viene del francés y su traducción literal sería paracaídas de pendiente. Es un planeador dirigible muy ligero, semirrígido, de fácil manejo y con la particularidad de que se monta en el instante previo de iniciar el vuelo. Es de material textil (rip stop), resistente a las abrasiones y desgarros; el aire entre por la parte delantera (borde de ataque) e infla el interior de las dos telas, superior (extrados) e inferior (intrados) Los 35 ó 40 metros cuadrados de tela actúan como el ala de un avión y tiran del piloto hacia arriba, mediante unos hilos (líneas de sustentación) que, conectadas a las bandas delanteras y traseras, sujetan la silla de pilotaje. De la parte trasera (borde de fuga) salen los mandos de pilotaje.

La simplicidad del material, su fácil manejo y la accesibilidad a la zona de vuelo, hace que sea uno de los deportes aéreos más accesibles y populares. La península ibérica es idónea para la práctica del vuelo libre, por su orografía y su clima. Por zonas, en la correspondiente al centro de la península hay que destacar La Muela, en Castilla - León las localidades de Piedrahíta y Valladolid, mientras que en Castilla - La Mancha se debe resaltar Albacete y Caracenilla. En el norte los lugares ideales para el vuelo libre son Castejón de Sos, en el Pirineo Aragonés, así como las localidades catalanas de Berga, Ager, Monstseny, Cingles del Bertí y Girona. En Asturias, Gamoniteiro y en Cantabria, Santander y Picos de Europa. También son de obligada mención Ourense y Vigo. Y las zonas andaluzas de Sierra Nevada, Algodonales y las sierras de Grazalema, Tejeda y Almijara. En Murcia, Lorca y Mar Menor, además de las tierras levantinas de Castellón y Crevillente.

Recomendaciones

  • Para practicarlo es ideal un terreno relativamente montañoso, como una sierra baja, desde cuyas cumbres iniciar el ascenso y recorrido con la dirección del viento.
  • Es necesario que el clima sea estable y que las corrientes favorezcan la maniobrabilidad.
  • Conviene aprender a volar en una escuela de parapente reconocida por la Federación Española de Aeronáutica.
  • Es recomendable proseguir la formación en compañía de pilotos con experiencia mediante la afiliación a algún club o efectuando los cursos de perfeccionamiento de la escuela.
  • Si se va a volar a nuevas zonas hay que pedir consejo a los pilotos locales.
  • Un buen piloto no es el que sabe salir airoso de situaciones comprometidas, sino el que sabe prevenirlas.
  • Nunca hay que dejar de observar la naturaleza y de estudiar aerodinámica y aerología.
  • Se debe cuidar el entorno natural y preservar los legítimos intereses de agricultores, ganaderos y propietarios de las zonas que se visitan.
  • Hay que saber renunciar. Hay días maravillosos para realizar cualquier actividad al aire libre menos volar.

Ala delta

  El ala delta, al igual que el parapente, vuela por efecto de la fuerza aerodinámica y utiliza las corrientes de aire ascendentes para mantener el máximo tiempo posible de vuelo y recorrer así la mayor distancia. La relación de planeo de un ala delta es de cada diez metros horizontales un descenso de un metro vertica. Su velocidad es muy superior a la del parapente. Los hombres- pájaro de hoy llevan ya alas con una fineza de 10 puntos, los materiales son Kevlar, Zycral y fibra de carbono, para volar a una velocidad de hasta 100 km por hora. Como sistema de seguro, el deltista cuenta con uno o dos paracaídas que permitirán una escapatoria en caso de un fallo fatal en el ala. Lleva además, altímetro, variómetro, brújula, radio, va tumbado, metido en un saco que lo protege del viento y puede pasarse el día en el aire, desde el alba hasta el atardecer. Es un verdadero piloto de navegación aérea que ha de conocer a las mil maravillas el viento y sus dinámicas. El timón para el vuelo es una barra triangular que hace un cuerpo con la estructura portante del ala y en cuyo centro viaja suspendido el piloto. Este triángulo se desplaza a la derecha, a la izquierda, hacia delante o hacia atrás para girar a la izquierda o a la derecha, subir o bajar, en maniobras que exigen una gran sensibilidad.

En el País Vasco existen 15 clubes para la práctica de este deporte aéreo y varias escuelas que ayudan a iniciarse. Las laderas de excepción en las tierras vascas son las de Orduña y Sopelana en Vizcaya y la cima de Elomendi (Higa de Monreal) y el Perdón, de Navarra. La definición de vuelo libre implica el uso de un planeador que puede ser transportado por el propio piloto y con el que se puede despegar mediante carrera. Lo que hoy se conoce como ala delta, un ingenio volador, fiable y de alto rendimiento tuvo su más inmediato antecedente en las alas "Rogallo", concebidas por el ingeniero norteamericano Francis Rogallo en la década de los cuarenta. La Federación Aeronáutica Internacional (FAI) tiene certificados los siguientes récords mundiales: la mayor distancia recorrida en línea recta es de 495 kilómetros y fue protagonizada por Larry Tudor el 1 de julio de 1994. La mayor velocidad en un recorrido de ida y vuelta de 100 kilómetros se ha contabilizado en 75,73 Kilómetros por hora. Tomas Suchanek fue el artífice de este récord el 9 de enero de 1998. Por último, Larry Tudor vuelve a ser quien obtiene otra marca aún no superada por nadie el 4 de agosto de 1985: la mayor altura alcanzada con 4.343 metros. Los récords de permanencia en vuelo no son homologados por la Federación. No obstante, se han conseguido vuelos de más de 24 horas continuadas en el aire.

Recomendaciones

  • Revisar el ala y el equipo antes de cada vuelo
  • Verificar condiciones del viento -dirección e intensidad- y del terreno -obstáculos y pendiente- así como informarse del pronóstico meteorológico local.
  • Utilizar siempre prendas de protección -casco, guantes, botas, ... - y volar siempre en buenas condiciones físicas.
  • Hacer un plan de vuelo antes de despegar y seguirlo durante el mismo.
  • No ir a volar nunca solo.
  • Cuando vuelen varias alas al mismo tiempo, extremar las precauciones manteniendo una distancia mínima de seguridad.
  • Revisar periódicamente de forma exhaustiva el ala y siempre después de un golpe o incidencia importante.
  • En caso de duda, no volar: hay que recordar que siempre es mejor estar en tierra queriendo estar en el aire, que estar en el aire queriendo estar en tierra.

El Flysurf

Es un ejemplo de evolución de las técnicas deportivas, una aérea y otra náutica. La utilización de una vela en forma de parapente de arrastre, que se configuraba con la fuerza del aire produjo un aumento del uso de las cometas triangulares para realizar acrobacias. Más tarde, las cometas rectangulares simples o con ventanas añadieron la forma aerodinámica a la práctica del windsurf; todo esto dio como resultado el nacimiento de un nuevo deporte a finales del siglo XX. A mediados de los 80, un grupo de windsurfistas experimentaron estas nuevas cometas rectangulares y se dejaron arrastrar sobre sus tablas de surf. Dos windsurfistas, Rafael Selles y Manu Bertin, dejaron el mástil y la botavara para hacer surf impulsados por una cometa. Desde este momento y hasta nuestros días se han vendido miles de cometas y tablas de surf junto a material específico. Se ha creado la primera escuela de flysurf (el Ventilador), donde se imparten cursos. El flysurf es un deporte acuático y semiaéreo, se desarrolla sobre el mar o el lago, y utiliza el aire para propulsarse. El viento mínimo para progresar es de fuerza 2, te arrastra desde arriba, a unos 35 metros de altura, punto en el que la vela tira con fuerza. La posición de la vela con respecto a la zona de máxima fuerza del viento proporcionará una mayor velocidad y la potencia necesaria para navegar, virar y saltar con más rapidez que cualquier embarcación a vela conocida. Se puede practicar todo el año. Todo el litoral es zona adecuada para llevarlo a la práctica, además de lagos y pantanos. Las playas de Australia (Margaret River) son uno de los destinos mundiales más citados.

Recomendaciones

  • Para iniciarse en este deporte lo mejor es ir conociendo las dos técnicas por separado. Primero controlar el sistema de vuelo de las cometas, sentir la fuerza de tracción, el impulso del viento, hasta llegar a poder realizar pequeños saltos, y algunos vuelos. Cuando tengamos dominado el sistema de tracción ya podremos iniciarnos en el control de la tabla con una mano y la cometa en la otra, hasta subir y deslizarnos sobre el agua propulsados por el viento.
  • No es necesario empezar por el surf o el windsurf, pero el que tenga conocimientos de estos dos deportes acuáticos tendrá conocimientos de la técnica sobre una tabla, navegación y sobre todo el respeto que se merece el mar en cualquier condición.
  • Hay que familiarizarse con los tipos de viento y saber qué cometa utilizar. Conviene iniciarse en las cometas tradicionales y continuar con las de tracción, más técnicas y sofisticadas.

Caida libre

Desde la 2ª Guerra Mundial, el paracaidismo militar ha evolucionado hacia un concepto más deportivo y dinámico, y se ha pasado de saltar entre 1.000 a 2.000 metros de altura en "automático" a hacerlo desde mucha más altura con el sistema de "caída libre". En 1965 la necesidad de recuperar las cápsulas espaciales sin que el impacto con la tierra fuera desastroso para el material y los tripulantes, hizo que la NASA diseñara un nuevo sistema de paracaídas planeadores. Una década más tarde, los paracaidistas circulares dejaron paso a los rectangulares tipo "Parafoil". El concepto de reducir la velocidad de caída por resistencia se cambió por el control de la velocidad y direccionalidad, que se ve afectada por la fuerza aerodinámica. Este nuevo concepto de volar y no caer ofrecía la posibilidad de realizar múltiples acrobacias, tanto con el paracaídas abierto como en caída libre.

El paracaidismo tradicional consiste en saltar de una aeronave desde una altura determinada; la caída se frena mediante un pedazo de tela denominada "campana", muy resistente y ligera. Se trata de una tela trenzada de tal manera que si existe un desgarro no tiende a agrandarse. Las campanas pueden ser circulares, en forma de media naranja, o rectangulares, como si de un ala de planeador se tratara. La campana está unida a un arnés mediante unos hilos o cordinos. El sistema de apertura determina dos modalidades de salto. Los saltos denominados en automático son los que requieren una preparación teórico-práctica menos compleja. Consiste en saltar con un paracaídas que se abre automáticamente en el momento de caer al vacío, por el efecto de una cinta extractora que va unida a una pieza del interior de la rampa de salida del avión. La caída es mínima, unos dos o tres metros, mientras se abre la campana. El descenso está retenido por el paracaídas y lo podemos dirigir. Los saltos en manual se realizan saltando del avión a más altura para tener tiempo suficiente para abrir el paracaídas. Esta técnica se utiliza para la caída libre, ya que se puede abrir el paracaídas manualmente a 800 o 1.000 metros del suelo, después de descender 3.000 metros en caída libre, que en este tiempo viene a suponer entre cuarenta y cincuenta segundos. Con la campana rectangular el pilotaje es similar al del parapente, con maniobras mucho más violentas, giros con mucha inercia y una senda de planeo mucho menor; por cada dos metros que avanzamos horizontalmente, bajamos uno verticalmente. Los aterrizajes son también más precisos. En España, este deporte ha estado ligado a aeródromos militares, por lo que se ha practicado en los acuartelamientos. Aún así, el principal centro de paracaidismo a nivel internacional se encuentra en Empuriabrava, cerca de Roses, en la provincia de Girona.

Recomendaciones

  • Para las personas que van a iniciarse en la caída libre se les recomienda comenzar con un curso preparatorio de "salto tandem". Consiste en realizar un salto de 4.000 metros con una duración de unos cincuenta segundos en el cual el pasajero lleva un arnés y va enganchado al instructor. Este salto tiene como finalidad comprobar si la caída libre realmente le va a gustar o no.
  • Es bastante habitual en este tipo de saltos que haya participantes a los que se lo "han regalado" y son estas personas las que con más frecuencia se echan para atrás porque realmente no están mentalizadas o no están seguras de que les guste.

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