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Programación infantil: Poca calidad técnica y escaso cuidado con los valores que se difunden

No hay apenas programas de verdad

  Lo más habitual no son programas televisivos propiamente dichos, sino contenedores (como El Club Disney de Tele 5, Megatrix de Antena 3, y TPH de TVE) que albergan en su interior gran cantidad de contenidos distintos (series de dibujos animados, de imagen real, concursos, emisiones musicales...) , de calidad bien diferente, pegados entre sí y que adolecen de una carencia de continuidad y de falta de características comunes. En los contenedores no hay una estructura común ni una intencionalidad en forma y contenidos que proporcione identidad y consistencia al espacio; por eso no son realmente programas. Un contenedor es un saco con una amalgama de productos diversos que parecen programados al azar, guiados más por criterios económicos y pragmáticos que enfocados hacia la elaboración de emisiones interesantes para los pequeños. En muchos contenedores, los presentadores ni siquiera anuncian lo que los niños van a ver a continuación. Y ello, porque, posiblemente, cuando se graban las presentaciones para toda la semana, en un plató único, a toda prisa y en una sola jornada, todavía no lo saben.

El escaso cuidado y previsión, y la ausencia de programas atractivos, bien realizados, y respetuosos con las especificidades del público menudo, parecen demostrar el desinterés de las cadenas de TV por la audiencia infantil, además de que constatan otra carencia: que las cadenas no cuentan con expertos en psicología y pedagogía infantil para la confección de estos programas.

En resumen, sobran series y programas de poca calidad, comprados en paquetes sin pensar en el público infantil y sus derechos y peculiaridades. Y escasean el buen gusto, la creatividad, el ingenio y la sensibilidad. Y faltan programas (especialmente, los de producción propia de la cadena, casi inexistentes), verdaderos programas infantiles.

Los resultados del estudio

El estudio se divide en dos apartados: por un lado, el interés de los programas y su calidad técnico-artística, y, por otro, el de los valores (solidaridad, libertad, igualdad, respeto al medio ambiente, tolerancia...) y contravalores (como la trivialización o abuso de la violencia, el sexismo, la discriminación al diferente, o la incitación al consumismo) que proyectan estas emisiones dirigidas al público infantil. Y, tras la ponderación adecuada, se ha llegado a una valoración global de la programación infantil de cada cadena. La media de los 11 canales no llega al aprobado, sólo cuatro (Canal 33, La 2, Canal 9 y TVE1) aprueban el examen y ninguno alcanza los 7 puntos. De las que suspenden, las cadenas con peor programación infantil son, en este orden, Tele 5, Antena 3 y Telemadrid. Les siguen Canal Sur y TVG. Un poco mejor, quedándose en sólo mediocres pero sin llegar al aprobado, figuran Canal Plus y ETB1.

Entrando ya en los pormenores, en el examen de los valores que trasmite la programación infantil, sólo Canal 33 (autonómica catalana), Canal 9 (valenciana), La 2 y TVE1 consiguen el aprobado. Las peores programaciones en este apartado son las de Tele 5, Antena 3 y TVG (gallega), con un rotundo suspenso. También quedan lejos del aprobado Telemadrid, Canal Plus y ETB1, mientras que la de Canal Sur puede calificarse de algo mejor, aunque tampoco apruebe el examen. Por programas, los mejores en cuanto a los valores sociales que trasmiten son El Conciertazo y Peque Prix (ambos, en TVE1), así como TPH Club (La 2) y Club Super 3, de Canal 33.

En cuanto al interés y calidad técnica y artística (guión, producción, realización, lenguaje utilizado...), los resultados son algo mejores, pero también decepcionantes: cinco de las 11 cadenas suspenden. Y la nota más elevada se queda en un escueto bien. TVE1 y el Canal 9 valenciano ocupan la cabeza del ranking, seguidas muy de cerca por Canal 33, Canal Plus y ETB1. En el otro extremo, los peores programas infantiles en lo que se refiere a su calidad e interés, se vieron en Canal Sur, Telemadrid y Tele 5. También suspenden, aunque con mejor valoración que las anteriores cadenas, Antena 3 y TVG. Este de la calidad es un componente clave en cualquier programación infantil porque sirve para crear buenos y exigentes hábitos en los niños como consumidores de productos audiovisuales y cultura en general. O, por el contrario, para desvirtuarlos.

Criterios exigentes de valoración

Para la elaboración de este estudio, cuyos criterios de valoración han sido exigentes, se ha tenido muy en cuenta la etapa tan crítica y fundamental para el desarrollo de su intelecto y de su socialización que vive el ser humano entre los 4 y los 12 años. Es así que no podemos obviar o trivializar la influencia que ejerce la TV en los primeros años de vida de las personas, por mucho que pueda, y deba, cuestionarse el efecto real de la TV en los niños. Por ello, la ineludible responsabilidad que corresponde a los directores de los programas infantiles y, por extensión, a las cadenas de TV, es compartida con padres y educadores, que han de ayudar a los niños a elegir las emisiones televisivas con el criterio más racional y autónomo posible.

Resulta evidente, por tanto, que si los responsables de los medios ven a los niños casi exclusivamente como mera audiencia a la que conquistar y como consumidores de productos comerciales, padres y educadores habrán de redoblar sus esfuerzos para orientar a sus hijos y alumnos en el consumo de TV y ayudarles a elegir los programas, a detectar su calidad y a interpretar libre y racionalmente los mensajes que trasmiten.

Los programas infantiles más y menos interesantes

En los contenedores, destacan como más recomendables Club Super 3 (Canal 33) y TPH Club (TVE1 y TVE2).Club Super 3 (Canal 33) es el mejor contenedor de los analizados. Está realizado con mejor gusto, con mayor atención a la publicidad (bien diferenciada de las series y las presentaciones) que se limita a productos, filmes, etc., del ámbito de lo infantil. Las presentaciones son electrónicas, con bastantes efectos, están bien elaboradas y son modernas: pretenden producir al espectador la impresión de que entra en un campo virtual. Lo mejor de Club Super 3 es que el orden y la categoría de edades están clara y racionalmente establecidos. Y que es un contenedor con productos y series de calidad. Además, difunde muchos más valores que contravalores y se utiliza el lenguaje de signos (para sordos y sordomudos) con cierta frecuencia. Lo menos elogiable de Club Super 3 es la escasa interactividad con el espectador y un lenguaje algo pobre.

TPH alberga en su interior abundante, variado (e irregular) material que justifica una buena nota. Algunas series de calidad, sobre todo las clásicas, son muy recomendables. Y Barrio Sésamo es elogiable en general. Las presentaciones de Super Ñ, el muñeco, son buenas, e incorporan el aprecio al lenguaje. También, TPH presta especial atención al espectador de la primera etapa de la infancia. Y, en este contenedor, los valores abundan más que los contravalores. Como mejorable, en TPH (La 2), puede citarse la irregularidad de las series, algunas de poca calidad, la estructura del guión, y los diálogos y las presentaciones. Por su parte, lo mejor de TPH (TVE1) son los productos dedicados a la primera infancia, aunque haya menos que en La 2 y el espacio Cuentilares, además de alguna serie. Y lo peor, además de lo dicho para TPH en La 2, el exceso de programas japoneses violentos, y la confusión entre contenidos y publicidad. El Conciertazo (TVE1) podría haber sido un programa (este sí, un programa infantil de verdad) muy bueno si se hubiera cuidado más la figura del presentador, que desconoce el tratamiento que se debe dar a un niño. Habla como si lo hiciera para seres de escasa capacidad intelectual, dramatizando en exceso, exagerando y creando climas inverosímiles. Los niños ven a diario programas de adultos y se han acostumbrado a sus lenguajes, tanto orales como de imágenes.

El Conciertazo no aprovecha las ventajas que este hecho proporcionaría a un profesional competente. Obviando al presentador, el programa está muy bien planteado y abre el mundo de la música culta a los niños. Siguiendo con los contenedores, los menos recomendables son El Club Megatrix (Antena 3) El Club Disney (Tele 5) y La Banda del Sur (Canal Sur). El Club Disney es la base de la programación para niños y adolescentes de Tele 5. Cuenta con clásicos de la animación como Micky Mouse. Las series Disney ofrecen una reconocida calidad, en especial los clásicos como Donald o Micky. Pero las presentaciones las realizan locutores jóvenes poco competentes, rodeados de niños, con publicidad profusamente mezclada, donde predominan las promos de la cadena - programación nocturna, a veces inadecuada, por escenas violentas o muy eróticas-, y los productos Disney: juguetes, juegos, artículos diversos, videos. El lenguaje de los presentadores es muy pobre, convencional y lleno de tópicos y frases hechas sin significado. Pero lo peor son sus contenidos (entre ellos, Pokémon, una serie de dibujos animados que excita demasiado a los niños e incluso puede generar en ellos animosidad hacia sus padres), con una excesiva profusión de series de producción japonesa, de gran violencia, y muy poca calidad técnica.

Club Megatrix de Antena 3. Se pueden hacer idénticas afirmaciones que las vertidas respecto del contenedor de Tele 5, con la salvedad de que no cuenta con Disney. Tanto presentadores como presentaciones son aún peores que los de Disney. El caos es general. Las edades se encuentran tan mal diferenciadas que, un niño, para ver lo que le corresponde por edad está obligado a ver lo pensado para otras muy distintas. Dentro de este contenedor se halla una de las menos recomendables series de dibujos animados, Pesadillas, y una de las mejores de imagen real: Pippi Calzaslargas. Este contenedor incluye también El Megalote, concurso muy malo, sobre todo en el lenguaje. También destaca negativamente Power Ranger, de gran violencia y pésima calidad técnica.

La Banda del Sur, de Canal Sur. Como otros contenedores, adolece de guiones mal estructurados, pésimos diálogos, improvisaciones sin talento ni ingenio, actores-presentadores mal dirigidos... El vestuario y decorado son pobres, se nota mucho la falta de medios. Hay demasiadas series y mucha publicidad. Prima la sensación de confusión. Lo mejor son Los Teletubies, para preescolares. Y lo peor, el exceso de series japonesas de gran violencia y mala calidad.

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