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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Las etiquetas de los alimentos envasados aportan una información muy útil para el consumidor que le permite, además de conocer las principales características de los productos que ingiere, hacerse una idea aproximada de la relación entre el precio y la calidad del alimento en cuestión.
Muy útil para conocer qué nutrientes, y en qué cantidad, contiene un determinado producto. La normativa que regula en nuestro país el etiquetado nutricional, que no se aplica a las aguas minerales ni a los complementos dietéticos, establece que esta etiqueta no es obligatoria. Sólo lo es en los productos cuya presentación hace referencia a características nutricionales como, por ejemplo, "rico en calcio", "bajo en colesterol" o "con vitamina A y E".
Coexisten dos formatos principales de etiqueta nutricional. El más esquemático sólo indica, por este orden, el valor energético, la cantidad de proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. El otro, más amplio, informa sobre los azúcares, ácidos grasos saturados, la fibra y el sodio. No obstante, cualquiera de estas dos etiquetas puede incluir datos sobre otros componentes (colesterol, vitaminas, sales minerales, almidón...). Asimismo, pueden mencionarse las cantidades de determinadas vitaminas y sales minerales, en función del porcentaje que supongan de la cantidad diaria recomendada (CDR) de ese nutriente para una alimentación saludable y equilibrada.
Tanto los productos que se presentan sin envasar en los establecimientos comerciales como los que se envasan a petición del consumidor, deben incorporar datos obligatorios mediante etiqueta o cartel en el lugar de venta:
Atribuir a los alimentos cualesquiera propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad está prohibido y vulnera la normativa. No hay que fiarse, por tanto, de leyendas como "fortalece los huesos" o "ayuda a regular el colesterol" en productos como la leche. También es inaceptable la afirmación de que un alimento tiene propiedades particulares cuando las poseen todos los de su misma naturaleza. De esta forma, una leyenda del tipo "sin colorantes ni conservantes" en un alimento que por ley no puede usar estos aditivos infringe la norma.
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