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Reducir el importe de la factura de la energía eléctrica en el hogar es una de las manifestaciones más claras de que la economía doméstica y el cuidado del medio ambiente son, a demás de beneficiosos para todos, complementarios. La media de energía que consumen los hogares españoles se distribuye según sus usos: 30% de calefacción; 30% para el agua caliente; 10% en la cocina; 10% en iluminación, y un 20% para el funcionamiento de los restantes electrodomésticos. Para controlar el consumo y evitar despilfarros eléctricos es necesario un cambio de hábitos. No apagar las luces al salir de las habitaciones, mantener el termostato de la calefacción por encima de la temperatura necesaria o dejar que se acumule hielo en el interior del frigorífico son ejemplos frecuentes de consumo energético inútil.
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