Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal:


Estás en la siguiente localización: Portada > Vivienda > Alquiler de vivienda

^

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Vivir de alquiler: Pagar una renta o un crédito, o la duda entre alojarse y poseer

"El piso hay que comprarlo, porque alquilando pasan los años, te quedas sin el dinero y no tienes nada, mientras que si lo adquieres, además de que un día acabará siendo tuyo, estás invirtiendo ya que el precio de la vivienda siempre sube"

Vivir de alquiler, una opción a estudiar

Ventajas:

  • El control del gasto, en lugar de la obligatoriedad de hacer frente a un crédito hipotecario de larga duración.
  • La movilidad geográfica en algunos puestos de trabajo obliga a vivir de alquiler ante la imposibilidad de asentarse en una ciudad determinada.
  • Para muchos jóvenes es la primera vivienda, lo que les supone facilidad de pago sin el compromiso de las letras bancarias.
  • No hay responsabilidad en cuanto a las obras mayores en el inmueble.

Inconvenientes:

  • Aunque haya un contrato, siempre se está a merced del dueño. La Ley obliga a avisar al inquilino de un desalojo con tiempo suficiente y siempre por un motivo, pero...
  • No se pueden realizar obras ni modificaciones en el inmueble, de manera que al ser desalojado debe quedar del mismo modo que cuando se alquiló.
  • Implica sensación de temporalidad, y no de propiedad ni pertenencia.
  • En algunos casos, es una pérdida de dinero porque, a veces, por el precio a pagar se puede acceder a un crédito hipotecario.
  • Y una razón social, muy discutible pero que también influye en la decisión: entre personas que superan los 35-40 años, en nuestro país está mal visto vivir de alquiler; es como no haber conseguido la estabilidad económica suficiente como para comprar un piso.

Relaciones entre propietarios e inquilinos

La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, en vigor desde el 1 de enero de 1995, otorga a propietarios e inquilinos una serie de derechos y responsabilidades. El buen entendimiento y la convivencia dependen del acatamiento de esta regulación. Y su vulneración por cualquiera de las partes da derecho a la otra a exigir el cumplimiento de las mismas o a dar por finalizado el contrato.

Derechos del cónyuge o compañero del inquilino Habitualmente, el contrato de alquiler es firmado por el cabeza de familia, lo que puede ocasionar problemas en caso de divorcio, separación o fallecimiento. Si hay divorcio, el cónyuge no titular puede lograr el disfrute del domicilio por sentencia en procedimiento de separación o divorcio. Cuando el arrendatario titular abandona la vivienda (y a su pareja) o desiste del contrato sin consentimiento de su cónyuge (se da igualdad de derechos entre parejas casadas y de hecho así como entre heterosexuales y homosexuales), la pareja puede continuar en la vivienda. En la hipótesis de fallecimiento del inquilino titular, pueden conservar el arrendamiento en condiciones similares el cónyuge, su pareja o determinados parientes especificados en esta Ley. Tanto en el caso de divorcio como en el de separación o fallecimiento, el cónyuge no titular debe informar al propietario de la nueva situación.

El acuerdo económico

El arrendatario está obligado a pagar, salvo otro tipo de pactos, en metálico durante los siete primeros días de cada mes. Y en caso de que tenga problemas con el casero, retrasar los pagos resulta contraproducente porque esta medida de presión facultaría al propietario para finalizar el contrato.

El propietario, que debe entregar un recibo por cada pago (excepto cuando se pacte otra vía, como el ingreso bancario), no puede cobrar por anticipado más de un mes. Y le asiste el derecho de actualizar la renta anualmente conforme al IPC general durante los cinco primeros años. Sólo se permiten otro tipo de subidas aleatorias a partir del sexto año, y cuando así se haya pactado. La fianza a desembolsar por el arrendatario ha de ser equivalente a una mensualidad de la renta, y su propósito radica en garantizar al propietario que el inquilino devolverá la vivienda en el mismo estado en que se le entregó (sólo se exceptúa el desgaste normal). Salvo que se establezca otra fórmula en el contrato, el propietario deberá devolver al inquilino la fianza y, posteriormente, reclamar al arrendatario el pago de los daños causados en el inmueble. Algunas comunidades autónomas han establecido la obligación de depositar la fianza a favor de la Administración, de forma que ésta puede sancionar al propietario si incumple esta obligación.

Los gastos por servicios individualizables (agua, luz, teléfono...) corren siempre a cuenta del arrendatario, mientras que los generales, como la cuota de comunidad, corresponden al propietario; si en el contrato el arrendatario asumiera su pago, no estaría obligado a soportar una subida anual superior al doble del IPC.

Las obras, principal causa de los conflictos Según la Ley, el propietario está obligado a realizar todas las obras de conservación necesarias para garantizar las condiciones de habitabilidad sin derecho a elevar la renta, excepto cuando el deterioro de la vivienda sea imputable al inquilino. Si la obra de conservación no puede demorarse hasta el fin del contrato, el arrendatario estará obligado a soportarla por muy molesta que resulte.Si el propio inquilino, previa comunicación al arrendador, realiza la reparación, podrá reclamar su importe al propietario. Ahora bien, las pequeñas reparaciones debidas al desgaste ordinario las pagará el inquilino.

En las obras de mejora, el arrendador deberá notificar su propósito por escrito al inquilino con al menos tres meses de antelación, indicando su naturaleza, comienzo, duración y coste previsible. Y el arrendatario puede, en el plazo de un mes desde la notificación, anular el contrato siempre que las obras afecten de modo relevante al inmueble. También tiene derecho a una reducción de la renta en proporción a la superficie de que se vea privado, así como a una indemnización por los gastos que las obras le obliguen a efectuar.

Por último, el propietario sólo tiene derecho a elevar la renta en el supuesto de que estas obras de mejora se realicen una vez transcurridos los cinco primeros años del contrato. Dicho aumento no puede exceder del 20% del alquiler que se esté pagando.

Por otro lado, el arrendatario no puede realizar sin autorización del arrendador obras que modifiquen la configuración de la vivienda o que provoquen una disminución de la seguridad o estabilidad de la misma (si lo hiciera, el casero podría dar por finalizado el contrato). La única excepción a esta norma pasa por que el inquilino, previa notificación al arrendador, pretenda adaptar el domicilio para un minusválido; así y todo, al final del contrato y si lo exigiera el propietario, deberá reponer la vivienda al estado inicial.

Derecho de adquisición preferente

Si el propietario decide vender la vivienda, el inquilino tiene derecho a la compra preferente. Por un lado, le asiste el derecho de tanteo (si desea comprarla, tiene prioridad sobre cualquier otro comprador), y por otro, el derecho de retracto, que se aplica cuando el propietario no le ha notificado la venta, o le ha ocultado, o mentido, sobre algún aspecto de la misma. En este segundo caso, el inquilino puede lograr que se declare nula la compra anterior, y adquirir la vivienda por el mismo precio. El ejercicio de estos derechos se somete a un plazo de 30 días desde la notificación.

Resolución del contrato por incumplimiento de las obligaciones

El propietario puede dar por concluido el contrato si la vivienda permanece deshabitada, o por falta de pago (de la renta, de la fianza o de cualquier otra cantidad que corresponda al inquilino). También puede rescindir el acuerdo por la realización de daños en la vivienda, si han sido causados con ánimo de ocasionar perjuicios, o por obras realizadas sin consentimiento. La práctica dentro de la casa de actividades molestas, insalubres, ilícitas, nocivas o peligrosas, también son causas de anulación, al igual que el subarriendo o cesión inconsentida, o el incumplimiento de otras condiciones pactadas por ambas partes en el contrato.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto