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Las reuniones familiares navideñas alrededor de una mesa generosamente surtida de manjares constituyen una costumbre muy arraigada en nuestra sociedad
La repostería navideña más relacionada con toxiinfecciones es la que se presenta rellena de nata y la que contiene crema pastelera. La nata es muy pereceder y fácil de contaminar si los manipuladores no observan una higiene correcta. La crema pastelera, aunque no debería plantear problemas al tratarse de una masa cocida, puede producir contaminación cruzada tras su cocción en obradores y cocinas en los que manipulan huevos frescos.
Los turrones, mazapanes, mantecados y otros dulces navideños no representan riesgos sanitarios, pero son muy calóricos y de difícil digestión, por lo que su consumo ha de ser modesto. Especial moderación han de mostrar con los dulces las personas diabéticas y obesas.
En las copiosas comidas de Navidad es muy habitual que sobre género, que será gustosamente consumido en colaciones posteriores. En estos casos, hay que refrigerar la comida cuanto antes para evitar problemas. Una medida sensata es no servir a la mesa cantidades que se presume no van a ser consumidas. Es más lógico separar (antes de servirlo a la mesa) lo que se estima que va a sobrar y refrigerarlo inmediatamente. Otras medidas muy seguras son:
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