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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Turrón duro de calidad Suprema: Los caros no son mejores en composición ni en sabor

Se han analizado ocho muestras (Antiú Xixona, La Fama, La Bruja, La Jijonenca, El Lobo, El Almendro, Delaviuda y 1880) de turrón duro calidad Suprema. Siete se presentaban en tabletas de 300 gramos; la excepción la constituye La Bruja, en tableta de 200 gramos

  Lo primero que llama la atención es la gran diversidad de precios. El más económico corresponde a La Fama, que sale a 819 pesetas el kilo, y el más caro a 1880, que se vende a 2.876 pesetas el kilo, más de triple. El precio de las demás muestras oscila entre las 1.303 pesetas el kilo de Antiú Xixona y las 1.711 pesetas el kilo de Delaviuda.

La conclusión más importante de este análisis es que el contenido total de almendra (el ingrediente más importante en este producto) se sitúa en todas las muestras por encima del 60% del total de ingredientes, el mínimo legal para un turrón Suprema. Por tanto, los ocho turrtones estudiados cumplen la norma en el criterio fundamental de calidad.

Otra constatación es que, a pesar de las grandes diferencias de precio, los turrones analizados son muy parecidos tanto en composición nutricional (adecuada a norma en todos los casos) como en las prestaciones organolépticas (apariencia, sabor, olor y textura) estudiadas en la cata.

Por último, cabe destacar dos cuestiones relativas a la composición nutritiva de estos turrones duros: una es que (debido a la naturaleza de la grasa, que procede fundamentalmente de las almendras) los turrones tienen muchos ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados y poca grasa saturada, lo que significa un reparto saludable de la grasa en el turrón que a su vez refleja que este producto no aumenta significativamente los niveles de colesterol. La otra característica reseñable de estos turrones es que (por las abundantes grasas y azúcares que contienen) su consumo es desaconsejable para quienes siguen dietas bajas en calorías, así como para los diabéticos.

La mejor relación calidad-precio de las muestras comparadas corresponde a Antiú Xixona, la segunda muestra más barata (sale a 1.303 pesetas el kilo), que se encuentra entre las que más gustaron en la cata y presenta, junto a 1880, el porcentaje más alto de almendras (65%).

La Fama se revela también como una atractiva opción, por aportar, a un precio (819 pesetas e kilo) muy inferior al de las demás muestras, una buena composición y un aceptable resultado en la cata.

El peso neto, correcto

El peso neto declarado por las ocho muestras se ajusta a las mediciones efectuadas en el laboratorio, salvo en El Almendro y Delaviuda que, aún dentro del grado de tolerancia permitido por la legislación (5%), presentan un peso ligeramente inferior al declarado. En el resto de las muestras, el peso medido del producto ha sido superior al señalado en la etiqueta, es decir, se ha detectado una imprecisión a favor del consumidor. En resumen, las ocho muestras ofrecen un peso conforme a norma.

La almendra, el ingrediente clave

El turrón, uno de los alimentos más típicos de la repostería tradicional navideña, se obtiene fundamentalmente del amasado de miel y almendras peladas, crudas o tostadas. A esta masa se le pueden agregar otros ingredientes, como la clara de huevo o albúmina, mientras que la miel puede sustituirse a su vez, total o parcialmente, por azúcar y glucosa. Hay muchas variedades de turrón, pero uno de los más tradicionales es el duro o Alicante. Su componente principal es la almendra, cuya cantidad no puede ser inferior al 60% de la composición total en los turrones duros Suprema (en el turrón blando, el mínimo es el 64%).

Los porcentajes de almendra obtenidos en este análisis oscilan entre el 60% de La Fama y el 65% de Antiú Xixona y 1880, de forma que todas las muestras cumplen la norma en este aspecto. De este contenido total, más de la mitad de la almendra es entera (entre un 67% y un 81%) en las muestras estudiadas, salvo en La Jijonenca, con sólo un 36% de almendra entera.

Los valores nutritivos, muy parecidos

La humedad de los ocho turrones está muy por debajo del máximo permitido (un 5% para el duro Suprema), ya que varía desde el 1,5% de Antiú Xixona hasta el 2,5% de La Fama. En cuanto a las proteínas, todos superan el mínimo legal, del 11%. El Lobo, 1880 y La Jijonenca llegan al 17% de proteínas, mientras que El Almendro, Delaviuda y La Bruja, con la aportación más baja, contienen un 15% de proteínas. Otra variable sujeta a norma es la grasa (el mínimo legal es del 32,5%): la muestra menos rica en este parámetro fue Delaviuda (35%), y las más grasas son 1880 y La Jijonenca, ambas con un 40% de este nutriente.

Se da la circunstancia de que la grasa y las proteínas, propias de las almendras, representan entre un 50% y un 57% de estos turrones, de ahí que las muestras que aportan una mayor cantidad de almendras destaquen por sus elevados contenidos en grasa y proteínas. La única excepción a esta regla es Delaviuda, que, siendo una de las marcas con menos proteínas y la que menos grasa contiene, sólo se ve superada en la proporción de almendras por Antiú Xixona y 1880.

Permiten controlar el colesterol, pero engordan mucho

Las almendras contienen muchos ácidos grasos monoinsaturados (16,4%) y poliinsaturados (4,5%) si se compara con su pobre porcentaje de saturados (1,9%). Esto supone un reparto saludable de su abundante grasa, lo que convierte a los turrones en más interesantes que otros tipos de pastas, pasteles o dulces en lo que respecta al control de los niveles de colesterol.

También se diferencia de estos otros productos por su mayor contenido en fibra (7%), procedente de las almendras. No obstante, como los principales ingredientes del turrón, las grasas y los azúcares, son de alto valor energético, el aporte calórico es demasiado elevado (de media, unas 575 calorías por cada 100 gramos) para personas obesas o que siguen dietas bajas en calorías. Naturalmente, tampoco conviene a los diabéticos.

Hablando precisamente de azúcares, el análisis ha detectado glucosa, fructosa y maltosa (que provienen fundamentalmente de la miel, aunque puedan ser también añadidas), además de sacarosa o azúcar. En total, estos compuestos suponen alrededor de un 33% del alimento, siendo la sacarosa el más abundante (entre un 11% y un 20%, según la muestra). El contenido de glucosa y fructosa oscila entre un 5,4% y un 12% y entre un 2,5% y un 8,9%, respectivamente, mientras que sólo se ha detectado maltosa en dos muestras: 1880 y El Lobo, con un 3,5% y 4,7%, respectivamente. No se puede, a partir de estos valores, determinar la cantidad de miel y azúcar existente en las muestras. Ahora bien, sí puede concluirse que, en estos turrones, se utiliza normalmente más azúcar que miel, porque la miel apenas contiene sacarosa, el azúcar presente en mayor grado en los turrones analizados. Otro de los parámetros controlados en laboratorio es la cantidad de cenizas, o residuo obtenido de la incineración de la muestra, que se relaciona con su contenido de sales minerales. En ninguna muestra se superó el máximo permitido, 2,2% de cenizas.

Los turrones duros, por otra parte, aportan cantidades importantes de calcio (127 mg/100 gr, casi lo mismo que la leche), hierro (2,1 mg/100 gr), magnesio (129 mg/100 gr), zinc (0,8 mg/100 gr) y potasio (0,4%, dos o tres veces más que otros tipos de repostería). Su contenido en sodio es bajo (10 mg/100 g).

Respecto a las vitaminas, el turrón duro contiene bastante ácido fólico (48 µg/100gr), riboflavina (0,33 mg/100 g) y vitamina E (9,1 mg/100gr), y aporta, ya en menor medida, otras vitaminas, como la tiamina o la niacina .

El etiquetado, correcto

Los turrones analizados cumplen la normativa, al incluir en su etiquetado los datos de carácter obligatorio: denominación del producto, calidad Suprema, peso neto, nombre o razón social y domicilio del fabricante, la lista de ingredientes, el número de lote y la fecha de consumo preferente. Sólo se ha detectado una irregularidad: en dos muestras hay un error en la denominación del producto. La legislación habla de turrón duro, o Alicante, y blando, pero en las etiquetas de 1880 y El Lobo aparece el término "turrón Imperial", lo que puede dar lugar a confusión. Dos muestras, 1880 y El Lobo, informan de la cantidad de almendra que contienen e incluyen indicaciones sobre la forma óptima de conservación. Sólo El Lobo ofrece información nutricional, siempre interesante para el consumidor.

Cata: los caros no están entre los mejores

Los parámetros analizados por los catadores de CONSUMER fueron la apariencia (cantidad de almendra y superficie), el olor, el sabor (a almendra, azúcar y miel) y la textura en boca. El Lobo, Antiú Xixona y La Bruja son los mejores. Al menos, obtuvieron la mejor nota global de este comparativo, 6 puntos, mientras que el resto de muestras se quedó en 5 puntos.

Ya en las conclsuiones pormenorizadas, el mejor sabor se encontró en La Bruja, Antiú Xixona y El Lobo, los tres turrones mejor valorados en general. Por su parte, Jijonenca, La Fama y El Almendro también lograron buena nota en sabor. Sin embargo, resultó poco intenso el sabor de Delaviuda. Y en 1880 se registró la menor intensidad en el sabor a azúcar y miel. En cuanto a apariencia, Antiú Xixona obtuvo la mejor valoración por su superficie lisa y su cantidad de almendra, aunque también gustaron La Bruja, El Lobo, El Almendro (su superficie era la más ondulada) y La Fama. Por su parte, La Jijonenca y 1880 no obtuvieron una valoración buena en apariencia, pese a que destacan por su elevada aportación de almendra. Delaviuda, que a la vista (no así en los análisis) parecía ofrecer menos almendras que el resto, fue bien valorada en apariencia. Respecto a la intensidad del aroma, destacaron La Fama y 1880, mientras que El Lobo logró una calificación intermedia y La Bruja hubo de conformarse con la más baja. Tampoco fue intenso el olor de El Almendro y Delaviuda. Por último, la textura en boca de El Almendro fue la mejor, por la gran firmeza del turrón, mientras que en La Fama y La Jijonenca resultó intermedia. Se calificó a El Lobo como el turrón menos duro.

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