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Cuentas corrientes y libretas de ahorro: La Banca siempre gana

Quizá no seamos conscientes de ello, pero tan representativos de nuestro "modus vivendi" como los ordenadores, la TV o las tarjetas bancarias lo son las cuentas corrientes y libretas que abrimos para gestionar desde ellas todas nuestras operaciones económicas, desde la custodia de los ahorros o la domiciliación de la nómina hasta el pago del plazo del crédito del coche o la cuota mensual de la comunidad de vecinos

El mantenimiento de la cuenta, una comisión más

Desde hace unos años, bancos y cajas compiten entre sí en el precio del dinero que prestan a sus clientes y en los intereses que abonan por el capital ajeno. Se acabó, afortunadamente, aquel confortable ambiente de acuerdo entre las grandes entidades financieras que frenaba la competencia y tanto perjudicaba al consumidor, que veía como la diferencia existente entre los tipos de interés de los créditos y los que se le pagaban por sus ahorros era muy superior a la del otros países europeos. Ahí, en esta lucrativa diferencia, residía entonces el negocio bancario.

Ahora, bancos y cajas luchan denodadamente por conseguir clientes, intentando ofrecer servicios, precios para los créditos e intereses más atractivos que los de sus competidores. Pero (el conjunto de la Banca española ganó el año pasado, después de impuestos, 750.000 millones de pesetas) la reducción de márgenes de beneficio que esta competencia ha generado, no ha supuesto un empeoramiento drástico de la cuenta de resultados de la banca, que siguen muy saneadas. Una de las reacciones de la Banca ante esta nueva situación fue la de cobrar por servicios que antes prestaba gratuitamente. Llegó la hora de las comisiones, toda una serie de pequeños gastos de gestión que bancos y cajas han comenzado a cobrar a sus clientes, y que al cabo del año pueden suponer varios miles de pesetas a los usuarios.

El estudio de CONSUMER demuestra que incluso cuatro cajas de ahorro (Bancaja, Caja Madrid, Caja Municipal de Pamplona y La Caixa) de las 14 estudiadas cobraron comisión -desde 250 hasta 1.200 pesetas- por el mantenimiento de la cuenta durante los casi seis meses que permaneció abierta, práctica que puede considerarse inadmisible en virtud de lo dispuesto en el Estatuto de las Cajas Generales de Ahorro Popular de 1993, en el que se especifica que "la administración de los ahorros en las cajas será absolutamente gratuita para los imponentes". Caja Pamplona incluso cobró dos veces la comisión de mantenimiento (600 pesetas al semestre). Desde la entidad comunicaron a esta revista que sólo debieron cobrarse 600 pesetas y que se trató de un error del empleado que procedió a la cancelación de la libreta.También se detectó un error, aún peor, en Bancaja: aunque en el contrato de esta entidad figura que el mantenimiento supone 400 pesetas al trimestre, el importe cobrado fue de 450 pesetas. En la matización a posteriori se puntualizó desde Bancaja que la cantidad a cobrar por mantenimiento es de 450 pesetas, a pesar de lo que establece el contrato.

Son precisamente cinco de las seis entidades que han cobrado el mantenimiento las que han resultado con un saldo menor a favor del cliente en el momento de la cancelación. Estas son: Caja de Ahorros de Pamplona (1.200 pesetas por el mantenimiento de cuenta, aunque por error: lo correcto hubiera sido 600 pesetas), BBV (525 pesetas), Bancaja (450 pesetas), La Caixa (500 pesetas) y Caja Laboral (497 pesetas). Estas comisiones se expresaban claramente en el contrato y fueron casi siempre (la excepción, Bancaja) bien cobradas, y en algunos casos, podían haber supuesto aún más desembolso, ya que algunos contratos establece costes mayores a los cobrados. Y también hay que matizar que el periodo de liquidación se ha realizado, naturalmente. coincidiendo con el momento en el que las cuentas aún estaban abiertas. Si hubieran permanecido activas todo un año, las entidades que no cobraron por mantenimiento habrían tenido oportunidad de aplicar sus comisiones y tal vez el resultado final hubiese sido distinto.

Si atendemos a los importes que, según contrato, pueden cobrar unas y otras entidades en un año en concepto de gastos de mantenimiento, se registran diferencias de hasta 3.800 pesetas anuales. Las que más cobrarían serían Caja Laboral y Caja Rural Vasca (ambas, 4.000 pesetas al año), mientras que Kutxa cobraría sólo 200 pesetas y Caja Cantabria y Unicaja no se embolsaría nada (en estas dos últimas entidades se contrataron productos para jóvenes). En todo caso, y como ha podido comprobarse, estas cifras no siempre coinciden con las cantidades cobradas, casi siempre menores. Al parecer, algunos bancos y cajas prefieren dotarse de un amplio margen de maniobra que les permita, en un momento dado, elevar sus comisiones de mantenimiento. En los contratos de Ibercaja, BBK, Caja Vital, Banco Santander, Caja Madrid y BBV no figura el importe de esta comisión, pero dos de estas entidades (BBV, 525 pesetas, y Caja Madrid, 250 pesetas) cobraron por el mantenimiento de sus cuentas o libretas.

El consumidor debe informarse, al respecto, con más detalle, ya que las entidades que cobran por el mantenimiento de la cuenta no lo hacen de igual modo a todos sus clientes. Por ejemplo, Caja Laboral exime de este pago a las cuentas con un saldo medio anual superior a las 50.000 pesetas que no hayan tenido saldos en descubierto en ese periodo. Algo parecido hace Bancaja. Y Caja Postal Argentaria tampoco cobra por mantenimiento en las cuentas con saldo anual mayor o igual a 100.000 pesetas. Y no son las únicas excepciones.

Por otra parte, algunas entidades (no se facilitó información, a pesar de solicitarse expresamente en 11 de 22) cobran una cantidad por cada movimiento que el usuario efectúe en la cuenta, en concepto de gastos de administración. La comparación entre los precios de los diversos bancos y cajas es, nuevamente, muy difícil por la gran diversidad de criterios que aplica cada entidad y porque algunas dicen en sus contratos que cobran aunque no lo hagan en realidad. Las entidades que han asegurado a CONSUMER que en las cuentas y libretas de ahorro no cobran por los apuntes (aunque, en algún caso, en los contratos figure un coste determinado por cada movimiento en cuenta) son La Caixa, Caja Laboral, BBK, Kutxa, Caja Vital, Caja de Ahorros de Navarra, Bancaja, Caja de Ahorros de Pamplona y Caja Cantabria.

Hasta 550 pesetas de comisión por una transferencia

Excepto Unicaja (libreta joven), todos los bancos y cajas cobraron las dos transferencias (de 1.000 pesetas cada una) realizadas por CONSUMER a dos entidades no incluidas entre las 22 estudiadas. Sobresale, además de la carestía de esta gestión, la enorme diferencia entre las comisiones que cobró cada banco o caja. Mientras en Caixa Catalunya cada transferencia costó 550 pesetas, en Caja Rural de Valencia y Caja de Ahorros de Navarra sólo se cobraron 250 pesetas. En el resto, las comisiones fueron muy diversas.

Entre las menos caras destacan, además de las dos citadas, Ibercaja, Caja Rural Vasca, Caja Cantabria, BBK y Caja Laboral, que cobraron menos de 350 pesetas por cada transferencia. En el otro extremo figuran Caja Rioja y Caja Municipal de Pamplona, que se cobraron 535 pesetas por cada transferencia, y la citada Caixa de Catalunya que se embolsó 550 pesetas en cada operación.

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