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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Preservativos: todos cumplen la norma: La principal diferencia, el precio

El preservativo es uno de los métodos anticonceptivos más seguros y cómodos de usar, lo que explica su gran aceptación por parte de muchos varones. Es un producto, además, con nulos efectos secundarios excepto en personas sensibles o alérgicas al látex con que están fabricados los condones.

  Como se sabe, su utilidad no termina en la función anticonceptiva, ya que también sirven para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Y son el mejor método para prevenir el contagio del SIDA por vía sexual y de otras enfermedades graves como la hepatitis o la sífilis.

En este informe se han analizado 10 preservativos (Family, Androtex, Nuit, Profil, Billy Boy, Prime, Cosmos, Harmony, Control y Durex) presentados en cajas de 12 unidades, excepto Profil, en paquete de 10 unidades. Su precio oscila enormemente: varía desde las 50 pesetas por unidad de Nuit hasta las 125 pesetas de Billy Boy. De ahí que, para los grandes usuarios, la elección de una buena relación calidad-precio suponga un importante ahorro cotidiano. Los ensayos se realizaron, siguiendo la letra de la norma, en dos situaciones: recién extraídos de su caja, y tras someterse durante cierto tiempo a una temperatura de 70 grados, lo que simulaba su envejecimiento.

La primera conclusión que surge de los análisis es que la del precio es la principal diferencia entre unas y otras muestras, ya que los 10 preservativos cumplen (la mayoría, sobradamente) con las características y prestaciones que fija la normativa vigente, entre las que sobresalen la inexistencia de agujeros o poros, la resistencia a la rotura y el alargamiento hasta la rotura. Ahora bien, se registraron disparidades en la resistencia a la rotura, aspecto en el que destacan Harmony, Family y Androtex, con valores muy superiores a los establecidos como mínimos por la norma. Otro dato reseñable es que los profilácticos Nuit, en las condiciones que simulaban su envejecimiento, resultaban bastante menos resistentes que los demás.

Por otro lado, los diez profilácticos se presentan adecuadamente embalados y etiquetados, con toda la información exigida y necesaria para un uso correcto del producto.

A la hora de adquirirlos, cuando ha de decantarse por uno u otro preservativo, el consumidor barajará probablemente otros factores de índole personal, como la forma del condón, su textura o color, la intimidad que rodea al acto de compra y pago de este producto, el diseño del envase, la imagen de seguridad o calidad que transmite la marca. Cada cliente es un mundo, y, naturalmente, elige según sus propios criterios, algunos de ellos muy subjetivos.

Pero de este análisis surgen respuestas, al menos para ese consumidor que gusta de efectuar sus compras (incluso la de preservativos) de la manera más racional posible. Si se conforma con que cumplan la norma, la elección es sencilla: los más baratos. En nuestro caso, Nuit, que salen a 50 pesetas la unidad. Los de Cosmos también son interesantes, a 55 pesetas cada uno.

Si el usuario entiende esencial la resistencia del preservativo ante una posible rotura, las opciones más acertadas son, en este orden de preferencia: Harmony, muy resistente y nada caro (a 71 pesetas cada uno), Family, a 70 pesetas y Androtex, a 88 pesetas .

El preservativo ha experimentado una gran transformación desde que lo inventara en el siglo XVIII el médico inglés Condom, del que tomó también su nombre más popular: condón. En un principio, se fabricó con tripa de cordero pero hoy se elabora a partir de fino látex de caucho, un material con el que también se producen guantes quirúrgicos. Los preservativos están sujetos a la norma UNE-EN 600, publicada en su última modificación en 1996. En este texto legal se detallan los ensayos técnicos que el producto debe superar para confirmar la calidad y la seguridad que ofrece al usuario. La norma regula la longitud y anchura mínima del preservativo, la resistencia y alargamiento del condón y su capacidad de hinchamiento. Además, establece la capacidad de mantener sus propiedades físicas con el paso del tiempo (envejecimiento), así como la posible presencia de agujeros o poros en el producto; y, por último, exige la veracidad de los datos que constan en el embalaje y etiquetado.

Se sometieron a análisis 36 unidades de cada marca, y cada una de ellas fue sometida a las pruebas recogidas en la norma. Según la legislación, los preservativos deben tener una longitud mínima de 170 mm. Como se puede observar en el cuadro comparativo, todos superaron esa longitud, siendo el más largo Profil con 194 mm y el más corto, Durex, con 185 mm. La anchura debe ser de 52 mm, permitiéndose un exceso o defecto de 2 mm. En este caso, todos lucían una anchura de 51 a 52 mm, excepto Prime que tiene 54 mm. En resumen, también en lo referente a la anchura todos los condones se encontraban dentro de valores correctos.

A prueba de roturas

Ya en lo referente a las prestaciones, se realizaron ensayos de resistencia a la rotura y de alargamiento hasta la rotura de los 10 modelos de preservativo. Los ensayos se realizaron en un estado inicial, nada más extraerlos de su caja, y después del envejecimiento en estufa a 70ºC durante 48 horas. Así, se comprobaban las propiedades del preservativo recién abierto y tras el envejecimiento. Todos superaron los mínimos establecidos por la norma. Los más resistentes en la fase inicial fueron Harmony, con una resistencia a la rotura de 90 Newton (la norma exige una mayor o igual a 39 N) y un alargamiento a la rotura de 810%, lo que significa que este preservativo se estiró hasta más de ocho veces su tamaño real antes de romperse (la legislación exige un alargamiento mayor o igual a un 700% del valor inicial).

Family, por su parte, presenta valores parecidos, con 81N de resistencia y un 780% de alargamiento. Androtex, Prime y Billy Boy, en orden decreciente de excelencia, fueron los otros preservativos más destacados. Estas cinco muestras vuelven a destacar como las más resistentes tras el envejecimiento, si bien varía el orden: Prime es el más resistente, seguido de Androtex, Harmony, Billy Boy, Durex y Family. En los preservativos Nuit, tras el envejecimiento se queda en justo el valor exigido por la norma, los 39 N mínimos.

Hagamos aquí una consideración importante: el hecho de que un preservativo supere la prueba de envejecimiento en estufa a 70ºC no significa que puede resistir altas temperaturas; todo lo contrario: el condón se degrada con el calor según pasa el tiempo y pierde propiedades, con el riesgo que esto conlleva. Deben almacenarse en lugar fresco y seco y alejados de fuentes de calor. También conviene recordar que los preservativos tienen fecha de caducidad, y que hay que respetarla para evitar posibles e indeseados "accidentes".

Sin agujeros ni poros

Otro ensayo que contempla la norma es la detección de agujeros en el profiláctico. Esta prueba se realizó rellenando con agua destilada el condón e inspeccionando durante 2 minutos las posibles pérdidas de líquido. Ninguno de los 10 preservativos analizados presentó fugas. También fueron satisfactorios los resultados de la prueba de estabilidad de color sobre papel de filtros.

Los preservativos se sometieron, además, a una prueba de inflado con el fin de comprobar el volumen máximo de aire que pueden contener antes de estallar así como la presión máxima que pueden soportar antes de reventar. Los resultados fueron asimismo satisfactorios en este sentido, pues todas las muestras cumplían, y con creces, con lo estipulado en la norma.

La clave: saber usarlos

La eficacia del condón en la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual depende de su uso sistemático y correcto; un buen preservativo mal usado puede resultar tan poco efectivo como uno de mala calidad o en condiciones defectuosas.

Si bien en el embalaje exterior aparecen indicaciones sobre el producto y su conservación, en el interior de las cajas hay un prospecto con instrucciones de uso así como información sobre las enfermedades de transmisión sexual de las que nos protegen, y algunas recomendaciones que orientan sobre qué hacer en caso de rotura o de posibles alergias al látex. Es muy conveniente leer estas instrucciones antes de usar los profilácticos, cara a evitar riesgos y a emplearlos únicamente para el uso al que están destinados. Aunque pueda parecer obvio para algunos usuarios habituales, ahí van una serie de recomendaciones a seguir para usar correctamente los preservativos: deben colocarse sobre el pene erecto antes de que se produzca el contacto con el cuerpo de la pareja. Hemos de evitar tocar el preservativo con uñas afiladas, anillos, etc. No usemos dientes ni tijeras para desembalarlos: pueden romperse sin que nos percatemos de ello.

No lo desenrollemos hasta que llegue el momento de colocárnoslo. Desenrollemos el preservativo por la parte enrollada hacia fuera, para extenderlo de forma adecuada. Tras la eyaculación, el pene debe retirarse antes de que haya desaparecido totalmente la erección, manteniendo puesto el preservativo y sujetándolo por su base para asegurar que no se produzca la temible salida de semen durante la retirada. Y recordemos que cada preservativo sólo puede utilizarse una vez. No los lavemos nunca. Si deseamos una lubricación adicional del condón utilicemos sólo lubricantes acuosos, como la glicerina. Los lubricantes oleosos, como la vaselina, parafina, aceite infantil, lociones corporales, aceites para masajes, mantequilla, margarina u otros aceites, pueden dañar el preservativo. Por último, leamos siempre la fecha de caducidad impresa en el estuche y en el estuche individual. Y, por supuesto, respetémosla.

También el etiquetado es correcto

En cuanto a la presentación, la forma más común de encontrar estos profilácticos es en cajas o estuches de cartón de 12 unidades, excepto en Profil que los presenta en forma de "libreta" que al abrirse muestra 5 unidades en cada mitad, con el inconveniente de que se pueden caer si no se tiene cuidado en la manipulación. En todos los embalajes se topa el consumidor con información sobre el número de unidades que contiene, el nombre del fabricante y/o distribuidor, así como la dirección del mismo. La fecha de caducidad y el número de lote aparecen en los laterales de las cajas o bien en un lugar visible. En cada envoltorio individual de plástico o de papel de aluminio, también deben aparecer impresos claramente el número de lote y la fecha de caducidad por si se pierde o se desecha la caja.

Esta información obligatoria se lee perfectamente sobre los preservativos analizados, excepto en Nuit y Control en los que ya la impresión de dichos datos en algunos de los preservativos coincide con otros textos y leyendas, lo que dificulta su lectura a simple vista.

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