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Urticarias agudas: Cada una, su tratamiento

La urticaria, tan común en estas fechas primaverales-veraniegas, es una dermatosis, una manifestación de la piel que se caracteriza por la presencia de pápulas o ronchas de color rosado o rojizo, con un centro algo más pálido.

  Aparecen de forma rápida, y normalmente se acompañan de picor más o menos intenso, prurito y evolucionan también con celeridad. La pápula rojiza antes citada recibe el nombre de habón, y es típica de la urticaria. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y afecta a la parte más superficial de la piel, la denominada dermis superficial. En ocasiones, el mismo mecanismo que origina la urticaria afecta a la dermis profunda y al tejido subcutáneo. El síntoma es la hinchazón, sin apenas picor. Se trata del angioedema que, a diferencia de la urticaria, aparece en la cara, lengua, zonas más distales de las extremidades (dedos de manos y pies) y genitales. Aunque no es frecuente, urticaria y angioedema pueden aparecer juntas. El angioedema se convierte en peligroso si afecta a las vías respiratorias a nivel de laringe, ya que compromete la respiración normal y puede originar un problema serio.

El mecanismo por el que se forma el habón (la pápula rojiza) es el aumento de la permeabilidad de los capilares que irrigan la piel, que primeramente se dilatan para luego producir una extravasación de líquido y células.

Muy común entre nosotros

La urticaria es una afección muy frecuente: se estima que un 20% de la población desarrolla algún brote de urticaria a lo largo de su vida. El brote puede durar unas horas o unos días. Cuando permanece más de seis semanas, se habla de urticaria crónica. La aguda es más frecuente en niños y adultos jóvenes, mientras que la crónica se da preferentemente en mujeres de mediana edad.

La urticaria puede deberse también a ciertos mecanismos inmunológicos. Hay sustancias que se comportan como antígenos; el organismo las considera extrañas y, en consecuencia, forma otras sustancias para contrarrestarlas y neutralizarlas, que se denominan anticuerpos. La reacción antígeno-anticuerpo provoca una serie de cambios químicos que provocan manifestaciones alérgicas, entre ellas la urticaria. La lista de sustancias que pueden comportarse como antígenos es larga, pero los más frecuentemente involucrados son alimentos como la leche de vaca, pescado, huevos, frutos secos, o medicamentos como la penicilina y derivados, sulfamidas, y también los venenos de algunos insectos (abejas, avispas) y epitelios de animales. Son frecuentes los casos de personas que desarrollan episodios de urticaria con carácter estacional, en primavera y verano, y que presentan también síntomas de rinitis o asma alérgica. Por ejemplo, una persona con asma al pelo de perro, gato o caballo, puede presentar urticaria si su piel entra en contacto con ellos al acariciarlos. Los individuos alérgicos a pólenes, gramíneas y epitelios deben de evitar, por tanto, el contacto físico con estos animales.

En otras ocasiones, no hay un mecanismo inmunológico claro pero existen factores que estimulan a los mastocitos, células que liberan unas sustancias (la más importante es la histamina) que provocan una v0asodilatación y la formación de habones muy pruriginosos.

Las sustancias que pueden liberar histamina son muchas, pero las más importantes son alimentos como la clara del huevo, las fresas, los cítricos, los tomates y el marisco; medicamentos como tetraciclinas, quinina, polimixina, atropina, anfetamina, hidralacina, codeina y morfina; productos de contraste radiográfico y sustancias producidas por el propio organismo, como las sales biliares, la tiamina y el dextrano. Algunas parasitosis intestinales y enfermedades infecciosas también pueden provocar esta liberación de histamina.

Resulta difícil dar con la causa de la urticaria

La gran variedad de sustancias que generan urticaria hace que dar con la causa concreta que la produce se convierta, en ocasiones, en tarea dífícil. Hay veces que el motivo es claro: si se comen langostinos, por ejemplo, y aparece de inmediato una urticaria, quedan pocas dudas. Lo que hay que hacer en adelante es reflexionar si estaban en buenas condiciones de conservación. Si no presentaban problemas, lo mejor es evitar su consumo.

Hay personas que tienden a padecer urticaria en circunstancias concretas: tras la exposición al calor, después de un ejercicio físico intenso, ... Hay también quien sufre una de estas erupciones pruriginosas en situaciones emocionales difíciles.

El frío, asimismo, puede provocar urticaria; por lo general esta afección tiene carácter familiar. No aparece de inmediato, sino horas después de la exposición al frío y en ocasiones se acompaña de dolores articulares y musculares, e incluso de fiebre y dolor de cabeza. No es muy frecuente, y lo mismo ocurre con la urticaria provocada por la exposición al sol. Son raras.

Las picaduras de insectos, el contacto con algunas orugas u otros animales puede originar también brotes de pequeñas pápulas o habones muy localizados en la zona de contacto.

Cuando se presenta una urticaria aguda

  • Lo primero es tratarla. Debe ser el médico quien indique el tratamiento. Es frecuente que, cometiendo un craso error, los afectados acudan a la farmacia a por una pomada de antihistamínicos o de corticoides, o incluso que dispongan de ellas en el botiquín casero.
  • Las pomadas antihistamínicas no deben utilizarse nunca ante las urticarias. Su efectividad es escasa y provocan problemas de sensibilización cutánea, sobre todo con exposición solar.
  • Los corticoides de aplicación local tampoco están indicados, salvo en las picaduras de insectos muy localizadas. No deben usarse, salvo en esta circunstancia. Tampoco debe utilizarse corticoides por vía oral, ya que no están indicados excepto en urticaria muy severa. Y, entonces, será el médico quien indique el tratamiento.
  • Hay muchos antihistamínicos eficaces. Los hay de efecto largo y duradero y otros de efecto corto pero potente. En general, producen algo de sedación, pero en los de última generación este efecto es escaso. Conviene tenerlo en cuenta y evitar el alcohol y otros fármacos que puedan potenciar la sedación. Si debemos conducir, tengámoslo en cuenta.
  • Por lo general, los brotes de urticaria son episódicos, muy pasajeros, y pueden ser tratados por el médico de familia sin necesidad de acudir al alergólogo. Cuando se repiten y se desconoce la causa, o se cronifican a pesar de los tratamientos, visitemos al especialista.
  • Si el agente causante se identifica, la medida más adecuada es evitarlo.
  • Si el brote de urticaria es muy violento y se acompaña de dificultad respiratoria, la atención debe ser inmediata: hay que acudir a Urgencias, pues puede requerirse un tratamiento muy especializado.

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