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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
El Año Jacobeo 99 se convertirá, estos próximos meses, en un gran fenómeno turístico: se espera que unos 250.000 peregrinos cubran el Camino de Santiago, cuando el anterior "año santo", en 1993, la cifra no llegó siquiera a la mitad.
Alegrías y sinsabores, reposo y cansancio, heridas y curas, desasosiego y tranquilidad,.. El Camino de Santiago se ve jalonado por un sinfín de dificultades que acostumbran al caminante a superar el esfuerzo diario, o hacen mella en él hasta obligarle a dejar sus esperanzas en la cuneta. Resulta, pues, razonable buscar consejo en quienes han cumplido el propósito de visitar Santiago después de cientos de kilómetros de peregrinación, y de ahí que CONSUMER haya querido conocer la opinión de 204 peregrinos curtidos en este empeño.
En primer lugar, nos enteramos de que sólo uno de cada tres caminantes se había entrenado (de media, 44 días de ejercicio previo) antes de emprender el viaje.
En un intento ya de dibujar el perfil del peregrino, las consultas revelan que éste parte hacia Santiago de Compostela fundamentalmente desde León, Navarra y Lugo, que realiza el Camino por motivos culturales (23% de los peregrinos), religiosos (20%) y como reto personal (18%), así como que prefiere afrontarlo en grupo (nueve de cada diez), que recorre una media de 232 kilómetros en diez días de media y que gasta 36.600 pesetas en todo el viaje.
Por otro lado, aseguraron llevar en su mochila una toalla y un impermeable (el 99% de los peregrinos), un saco de dormir (el 95%), un gorro (el 85%), cantimplora y papel higiénico (el 79%) y botiquín (el 72%). Asimismo, casi la mitad incluyó alguna guía escrita en su equipaje. Por otra parte, nueve de cada diez consideró que las instituciones competentes en cada territorio deberían mejorar ciertos aspectos del Camino, como la calidad y número de los albergues, la señalización, asistencia sanitaria y seguridad en el trayecto. Tres de cada diez afirmaron que algunos tramos de montaña y carretera resultan peligrosos, especialmente en A Coruña, Lugo y León. Por último, aunque manifestaron sentirse satisfechos con esta experiencia, un 15% no tiene claro si lo intentará de nuevo y un 3% afirma que no volverá a repetirla.
Es la certificación oficial que concede la Catedral de Santiago de Compostela a quienes realizan la peregrinación por motivos religiosos, y demuestran haber recorrido al menos 100 kilómetros a pie o a caballo, o bien 200 kilómetros en bicicleta, presentando la Credencial del Peregrino, una tarjeta firmada por las parroquias, albergues o personas representativas de los pueblos por los que discurre el Camino. Este certificado, cuyo origen se remonta al siglo XIV, se puede recoger en la Oficina del Peregrino (Rúa do Vilar, 1, junto a la Catedral).
CONSUMER visitó y evaluó también el albergue del Monte Do Gozo, situado en puertas de Santiago de Compostela. Se trata de un centro incomparable a cualquiera de los demás, por su gran capacidad (800 plazas) y por hallarse integrado en un complejo residencial con albergue juvenil, plazas hoteleras y cámping. Está dotado, además, con todo lo necesario para garantizar el descanso al peregrino. Esta enorme diferencia en despliegue de servicios y comodidades ha motivado su exclusión del informe a efectos de la ponderación (desvirtuaría la comparación) que incluye a los otros 98 centros estudiados a lo largo de todo el Camino Francés.
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