Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación > Aprender a comer bien

Λ

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Pasta seca: spaghettis normales y con huevo: Los baratos, la mejor elección

  Se han analizado cinco muestras de pasta seca simple de calidad superior en forma de spaghettis de Barilla, Río, La Familia, Gallo y Ardilla, y otras cinco de spaghettis al huevo de Barilla, La Familia, El Pavo, Gallo y Ardilla. Todas se presentan en envases de 500 gramos, salvo los spaghettis al huevo La Familia, El Pavo y Ardilla, que se venden en paquetes de 250 gramos. El precio de los spaghettis normales oscila entre 170 y 284 pesetas por kilo, mientras que en los spaghettis al huevo el coste representa desde 356 hasta 435 pesetas el kilo. Es decir, los spaghettis al huevo cuestan el doble que los simples.

La principal conclusión del análisis es que, en ambos casos, son un producto nutritivo y bien elaborado. En general, las pastas simples aportan más hidratos de carbono que las "al huevo" y estas últimas tienen más proteínas y grasa debido al huevo utilizado, que también aporta una discreta cantidad de colesterol. Si se compara la composición por grupos, se comprueba que es muy parecida en las pastas simples y que difiere algo, si bien no mucho, en las de "al huevo", especialmente en el porcentaje de huevo y, por tanto, de colesterol. Los spaghettis con más huevo son Barilla, La Familia y Ardilla.

En la cata, los resultados fueron muy similares en los spaghettis simples -todos obtuvieron entre 5 y 6 puntos- e idénticos entre los "al huevo", que consiguieron, todos ellos, 5 puntos.

La mejor relación calidad-precio en los spaghettis simples ha correspondido a Río (los más baratos, salen a 170 pesetas el kilo) y en los "al huevo" fueron los de Ardilla, los segundos más económicos, que cuestan 372 pesetas el kilo.

Nutritivamente, muy recomendables

El aporte de proteínas en las pastas secas (en torno al 11%) se sitúa un poco por debajo del de los spaghettis al huevo, que representa cerca del 13%. Y el escaso contenido de grasas de este producto se duplica en los spaghettis al huevo, en los cuales alcanza de media el 4% del producto.

En cuanto al colesterol, sólo se ha detectado en los spaghettis al huevo: las cantidades oscilan entre los 75 miligramos por cada 100 gramos de Gallo y los 126 miligramos de Barilla. Por otra parte, el principal nutriente que aportan ambos tipos de spaghettis son los hidratos de carbono (entre un 69% y un 75%), con mayor presencia en la pasta convencional que en la "al huevo". La pasta seca contiene muy poca agua, lo que permite una larga conservación del producto. En las muestras analizadas, la humedad se sitúa cerca del 10%, siendo en todos los casos inferior al máximo permitido (12,5%). Esta baja humedad es responsable del alto valor energético de la pasta seca, unas 355 calorías por cada 100 gramos y unas 366 kilocalorías en 100 gramos de pasta al huevo.

Con más detalle, puede decirse que el nutriente principal de estos spaghettis son los hidratos de carbono, tipo almidón, siendo ligeramente inferior en las pastas al huevo. Además, contienen entre un 11% y un 14% de proteínas de calidad intermedia, ya que son algo escasas en lisina, un aminoácido que no produce el cuerpo humano pero imprescindible para el crecimiento de nuestro organismo. Referido a sustancia seca, el porcentaje de proteínas en las pastas secas es de entre un 12% y un 13% en las normales y de entre un 13% y un 15% en las "al huevo", es decir, un poco superior en estas últimas. En ambos casos, los aportes proteicos se hallan por encima del mínimo permitido por la norma, un 11% y 12,5% de proteína en sustancia seca, respectivamente para la pasta normal y la "al huevo".

El porcentaje de grasa no supera el 2% en la pasta simple, mientras que en la "al huevo" representa más del doble. En la pasta al huevo, aparece, además, el colesterol procedente del huevo. Las cantidades detectadas van desde los 75 miligramos por cada 100 gramos de Gallo hasta los 126 mg/100g de Barilla. A partir del contenido de colesterol de un huevo entero y (debido a la variabilidad del contenido en colesterol de los huevos) se ha estimado un rango de variación para el porcentaje de huevo (la legislación establece un 15% como mínimo) en las muestras de pasta al huevo. Las que más huevo tienen son Barilla, La Familia y Ardilla, con unos valores de 23%-31% de huevo, 21%-28% y 20%-27%, respectivamente. Y las que menos huevo utilizaban son El Pavo y Gallo , con un 14%-19% y un 13%-18% de huevo, respectivamente. Dado que se trata de un porcentaje estimado, se han considerado correctos los contenidos de huevo de las cinco muestras.

Vitaminas y minerales

La pasta, por otra parte, es fuente interesante de vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina y piridoxina) y proporciona cantidades modestas de ácido fólico. Destaca su contenido en algunos minerales. El de hierro es importante (1,5 mg/100g), aunque se encuentra en una forma que se absorbe menos que el hierro presente en los alimentos de origen animal. También destaca su aporte de magnesio y potasio, ambos necesarios para la formación y desarrollo de los huesos. Interesante resulta, también, su moderado contenido de sodio, o sal (10 mg/100g).

El porcentaje de cenizas habla del contenido en minerales de los alimentos. La muestras de pasta simple aportan en torno a un 0,8% de cenizas y la pasta al huevo, aproximadamente, un 0,9%, por lo que las segundas parecen tener un mayor contenido en minerales. La legislación establece un máximo de cenizas de un 0,9% y 1,1% sobre sustancia seca para pasta simple y pastas al huevo, respectivamente. Sólo Ardilla al huevo supera el máximo, ya que tiene cenizas en un 1,2%, si bien la mayoría de las muestras están en el límite.

Integridad, color, tamaño ...

Los spaghettis de cada muestra analizados en las dos variedades presentan una total uniformidad de color y de tamaño entre sí, así como una total ausencia de bandas blancas causadas por restos de harina. No obstante, sí se han detectado spaghettis rotos en una proporción de un 0,9% a un 2,9%, excepto en Gallo normal que no presentaba ni un solo spaghetti roto. De todos modos, es muy probable que la responsabilidad de estos spaghettis partidos recaiga más en el transporte o manipulación del producto que en su proceso de elaboración. En algunas muestras, se han observado puntos negros (asociados a impurezas debidas a restos de grano) y puntos rojos (relacionados con impurezas debidas a restos de sémola). No se anotaron puntos negros en las pastas al huevo de La Familia, El Pavo, Gallo y Ardilla, ni en Gallo simple. Y la única muestra sin puntos rojos era Río (spaghettis normales).

Cata: los spaghettis, sin nada más

Siguiendo las recomendaciones de tiempo de cocción de cada fabricante, se prepararon las muestras para la cata, que se realizó sin salsas ni otros ingredientes. Aunque ésta no es la forma habitual de consumo, lo que tal vez haya sido la causa para que los catadores no hayan podido establecer claras diferencias entre las muestras estudiadas, era el modo que se entendió como técnicamente más adecuado. Los parámetros valorados fueron el color, el sabor y la textura del producto.

En la pasta simple, la puntuación más alta se asignó a La Familia, Gallo y Río, las tres con 6 puntos seguidas de Ardilla y Barilla con 5 puntos. Fue bien valorada la textura de Gallo, La Familia, Ardilla y Río. La Familia presentaba la textura más blanda, mientras que la de Gallo se definió como una de las de mayor dureza, aunque esto no le perjudicó en la calificación final. Por su parte, la pasta de Barilla quedó demasiado dura lo que no fue bien valorado por los catadores. Ninguna muestra destacó en el sabor, al obtener todas ellas una valoración intermedia en este apartado. Dentro ya de los matices, el sabor de Barilla fue , según los catadores ,uno de los más intensos, mientras que el de Río y Ardilla se calificó como menos intenso. En cuanto al color, las pastas mejor valoradas fueron Gallo, Ardilla y Río, por su color poco intenso.

Respecto a las pastas al huevo, todas las muestras lograron 5 puntos. La mejor valoración en cuanto a textura fue para Ardilla, por ser una de las más blandas; las demás alcanzaron valoraciones intermedias (El Pavo, Gallo y Barilla resultaron algo duras). El Pavo recibió la calificación más baja de la cata sobre el sabor (el menos intenso, es la que menos huevo tiene), mientras que los demás spaghettis obtuvieron un resultado intermedio, siendo el sabor de Barilla (la muestra con más huevo) el más intenso, y el de Ardilla el más apreciado. Por último, El Pavo, La Familia, Ardilla y Gallo presentaron la mejor apariencia por su color blanquecino o de intensidad moderada, mientras que el de Barilla, el más intenso, tuvo una calificación negativa.

En general, los catadores mostraron preferencia por la pasta al huevo de sabor intenso y textura blanda, siendo el sabor el parámetro de mayor importancia. Mientras, sobre la pasta seca simple, no manifestaron una tendencia clara de sus gustos, si bien las preferencias perfilan una pasta de color claro, con sabor y blanda.

El etiquetado, correcto

Las muestras analizadas indican en el etiquetado la denominación del producto (pasta alimenticia, o pasta alimenticia al huevo), el peso neto, la fecha de consumo preferente, el número de lote, la lista de ingredientes, las instrucciones de cocción y el domocilio social del fabricante. Se ha comprobado que el peso neto real de las muestras analizadas es correcto en todos los casos, ya que las que tienen un contenido real algo inferior al declarado están dentro de la tolerancia de la norma. Sólo La Familia y Ardilla recomiendan "guardar en sitio fresco y seco".

El tiempo de cocción medido en el laboratorio en la pasta simple osciló entre 10 y 15 minutos (Barilla fue la que más tiempo necesitó), mientras que en las "al huevo" la cocción se prolongó entre 11 y 15 minutos (El Pavo fue la que más tardó). Estas mediciones coinciden en general con las declaradas en sus etiquetados por los fabricantes, si bien en El Pavo, Gallo (al huevo y simple), y Barilla normal la cocción se prolongó durante más tiempo del declarado. Resulta conveniente matizar que la cocción depende en todo caso de que al consumidor le gusten los spaghettis más o menos blandos. Por otro lado, Barilla, Gallo, Río y El Pavo incluyen información nutricional . Y tras comparar los valores nutritivos obtenidos en este análisis con los del etiquetado, se ha observado que resultan bastante similares, a excepción del aporte de grasa de la pasta simple de Río y Gallo, que, en realidad, tienen casi el doble de lo que indican en el etiquetado.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto