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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Sopas deshidratadas de pollo con fideos y crema de champiñones: Entonan el estómago, pero nutren muy poco

Las sopas y cremas deshidratadas son, además de económicas, de muy fácil y rápida preparación. Por ello, es muy habitual su presencia en nuestros hogares.

  Se han seleccionado, por su popularidad, la crema de champiñones y la sopa de pollo con fideos. Las marcas analizadas fueron Gallina Blanca, Maggi, Knorr, y Calnort, tanto en sopas como en cremas. Se constató una gran diferencia de precios: las más baratas son Calnort en torno a las 500 pesetas el kilo y las más caras Gallina Blanca, Maggi y Knorr que cuestan casi el doble. Sopas y cremas se presentan en sobres de entre 67 y 85 gramos que deben diluirse en un litro de agua, con lo que de cada sobre se obtienen 5 raciones de 200 mililitros cada una.

Todas las muestras presentaron un estado higiénico-sanitario y un etiquetado correctos, conformes a norma. A tenor de los resultados del análisis de laboratorio, estas sopas y cremas revisten muy poco interés nutritivo. Y, como revela la cata, el rendimiento gastronómico es igualmente modesto.

La grasa representa entre 2,7 y 7,1 gramos por litro de sopa preparada , y la proteína entre 13 y 6,5 gramos por litro. Valores, ambos, muy discretos. Lo que sí tienen, y mucho, es sal: entre 7 y 13 gramos por litro. Ello las convierte en poco aconsejables para hipertensos. En cuanto a vitaminas y minerales, la aportación es también muy modesta. Apenas tienen colesterol y son -tanto sopas como cremas- poco calóricas: una ración supone entre 40 y 60 calorías. Estos preparados deshidratados contienen, por otra parte, mucho glutamato, el conocido aditivo potenciador del sabor, si bien ninguno se acerca al máximo admitido por una norma excesivamente permisiva. Además, reconocen otros aditivos, entre ellos, los colorantes.

En la cata (se prepararon siguiendo las instrucciones de los fabricantes), los resultados fueron mediocres, especialmente en las sopas de pollos con fideos, ya que de las cuatro muestras sólo Maggi aprobó, con 6 puntos. Los suspensos se debieron al poco sabor a pollo y excesivo a concentrado de carne y al gran grosor de los fideos.

Entre las cremas de champiñones no destacó ninguna, obteniendo Knorr, Maggi y Gallina Blanca 5 puntos. Calnort se quedó en 4 puntos, por la excesiva consistencia de la crema, el poco sabor a champiñón y los escasos trozos de este ingrediente. En la sopa de pollo con fideos, la mejor relación calidad-precio corresponde a Maggi, mientras que entre las cremas de champiñones ninguna muestra merece este galardón.

Son muy poco nutritivas.

Las sopas de pollo con fideos presentan entre un 91% y un 96% de extracto seco o sustancia seca (lo que queda una vez eliminada la escasa humedad de este producto), valores superiores al 84% que, como mínimo, marca la norma de preparados deshidratados para sopas. El contenido de sal supone entre un 9% (Maggi) y un 14% (Calnort), si bien la norma permite hasta un 50% de sal. Por su parte, la grasa representa entre un 3,9% (Gallina Blanca) y un 7% (Calnort) cuando se permite hasta un 20%. Así, tanto en extracto seco como en grasa, las sopas cumplen la norma. Que también establece un mínimo de 1,5% de nitrógeno total sobre extracto seco. Todas las sopas contienen valores superiores, desde el 1,9% de Knorr hasta el 2,5% de Maggi. El nitrógeno proviene de las proteínas: a más nitrógeno corresponde más proteínas. Lógicamente, Knorr es la que menos proteínas aporta y Maggi la que más.

Estas sopas se consumen diluidas en un litro de agua, por lo que se ha calculado la concentración de grasa, proteínas y sal sobre el producto preparado. Los valores son distintos (el peso del sobre es diferente en las diversas muestras). En un litro de sopa, la sal oscila entre los 7,4 gramos de Maggi y los 11 gramos de Calnort. En grasa, el contenido más alto fue para Calnort y el más bajo para Gallina Blanca. Maggi pasa a ser la muestra con más proteínas y Gallina Blanca la de menos.

Las cremas de champiñones, parecido.

La legislación no incluye un apartado específico para las cremas, por lo que para las cuatro cremas de champiñones se han considerado los mismos límites que para las sopas. En todas, el extracto seco es superior al mínimo. También son correctos los porcentajes de sal, grasa y nitrógeno total, salvo en Knorr cuyo contenido de nitrógeno sobre extracto seco es, en muy poco, inferior al mínimo. El mayor contenido de sal se detectó en Maggi, con 13 gramos por litro y el más bajo en Calnort, con 7 gramos. Maggi fue también la muestra con más grasa y proteínas. La menos grasa es Gallina Blanca y la menos proteica fue Knorr. Pero lo que más abunda en estas sopas y cremas son los hidratos de carbono, que tienen su origen en los fideos, fécula y harina . Así, las sopas de pollo con fideos contienen en torno a los 50 gramos de hidratos por litro, y las cremas de champiñones cerca de los 40 gramos por litro.

Debido a su elevado contenido de agua, el aporte calórico de estas sopas y cremas es muy bajo, entre 40 y 60 kilocalorías por cada ración de 200 mililitros. Las cremas de champiñones contienen menos proteínas y más sal y grasa que las sopas, si bien su contenido en hidratos de carbono y aporte calórico es similar. Por último, los contenidos de vitaminas y minerales de las cremas y sopas son pobres. Estos preparados deshidratados, por tanto, tampoco son buena fuente de micronutrientes. Tan sólo cabe mencionar la presencia de vitaminas B1, B2, B3 y D. Entre los minerales, destaca el sodio (de la sal). Otros minerales de estas sopas y cremas son el potasio y el fósforo. También es muy bajo el contenido en colesterol de ambos productos.

Mucho glutamato.

La norma sobre aditivos permite hasta 10.000 miligramos de glutamato por litro de producto preparado, una cantidad muy elevada. Y más si tenemos en cuenta que es un potenciador del sabor, innecesario si se utilizan materias primas de buena calidad. La concentración de glutamato en estas sopas y cremas (todas lo usan) es inferior al máximo permitido. La cantidad más alta se encontró en la sopa de pollo Calnort, con 3.000 miligramos por litro y la más baja en la crema de champiñones de Knorr: 1000 miligramos por litro.

Revisando la lista de ingredientes de las ocho muestras, se comprueba que los fabricantes reconocen otros aditivos, cuya utilización es también innecesaria. Gallina Blanca incluye colorantes en crema y sopa, al igual que Knorr y Maggi en las cremas de champiñones. En la cata, se valoró negativamente el color oscuro de la crema de Gallina Blanca.

Etiquetado, bien.

Todas las muestras presentan los datos obligatorios en sus etiquetas: denominación del producto, lista de ingredientes, modo de preparación del alimento, nombre y dirección del fabricante, número de lote, fecha de consumo preferente y peso neto del producto. A este respecto, el peso neto real es igual o superior al declarado en sopas y cremas. Además de los datos obligatorios, Gallina Blanca y Calnort en sus dos productos aconsejan la conservación en lugar fresco y seco. Y Gallina Blanca, Knorr y Maggi incluyen información nutricional.

Al paladar, pobres.

Para la cata, sopas y cremas se prepararon siguiendo las recomendaciones de tiempo de cocción del fabricante de cada muestra. En la sopa de pollo con fideos se testaron la apariencia (color, grosor del fideo, presencia de trozos de otros ingredientes), el olor y el sabor a pollo y a concentrado de carne. Los catadores dieron más importancia al sabor y a la apariencia. Se decantaron por una sopa de color no muy intenso, con fideos finos, sabor intenso a pollo y poco gusto a concentrado de carne. Sólo Maggi, con 6 puntos, obtuvo una valoración positiva en la sopa de pollo con fideos. Las tres restantes no llegan al aprobado. Maggi es la que más se acercó al gusto medio de los catadores, por su color amarillento no muy intenso, fideo fino e intenso sabor a pollo. En Gallina Blanca (4 puntos) no gustaron sus fideos demasiado finos ni el débil sabor a pollo. Knorr (3 puntos) adolecía de un escaso sabor a pollo y de un fideo cuyo grosor tampoco gustó. En estas dos muestras, el sabor a concentrado de carne era el preponderante. Y en Calnort (3 puntos), de color muy oscuro, se penalizaron el olor y su nítido sabor a concentrado de carne.

En la crema de champiñones, se valoraron la apariencia (color, cremosidad, presencia de trozos), el olor, el sabor (de champiñón, de concentrado de carne), y la textura en boca (presencia de trozos, firmeza de trozos, cremosidad). Se concedió la mayor importancia al olor y sabor a champiñón (se penalizó también aquí el gusto a concentrado de carne) y a la firmeza de los trozos de champiñón. Los catadores prefirieron la crema de color no muy intenso, con abundantes trozos de champiñón y una cierta firmeza en boca. Los resultados de las cremas de champiñón fueron discretos, aunque algo mejores que los de las sopas de pollo con fideos. Gallina Blanca, Knorr y Maggi consiguieron 5 puntos, y la peor valorada fue Calnort, con 4 puntos.

Gustaron, en las tres muestras citadas, su color y olor, pero especialmente su sabor intenso a champiñón y escaso a concentrado de carne. En contra, en Calnort se anotó un escaso sabor a champiñón y un gusto muy marcado a concentrado de carne. Además, su color era demasiado intenso. La consistencia de la crema, por excesiva, no gustó a los catadores. Y los pocos trozos de champiñón resultaron muy blandos.

En Gallina Blanca, gustó la textura cremosa y el intenso olor, pero los escasos trozos de champiñón adolecían de textura blanda. En sabor alcanzó calificación sólo discreta. De Knorr gustaron los abundantes trozos de champiñón, de textura firme, pero no fueron bien valorados su olor y sabor a champiñón, poco intensos. En Maggi agradó la textura del champiñón y no convenció su poca cremosidad y el escaso sabor a champiñón de la crema.

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